EcuPer??? ECUPER!!!!!! Am I late? Yes. As always? Yes. But still fangirling over Ecuper? Also yes.
Respetando mis raíces ecuatorianas apliqué la “hora ecuatoriana” sin que fuera mi intención🥺. (I know, I suck!) Pero es ese momento del año y aparentemente la Ley de Murphy esta intensa (y el trabajo IRL también😭)
ANYHOW!!! Traigo un Pancho y Migue chibis estudiantiles y muy académicos para iniciar la semana. 😘
I was testing a soft painting style~ this drawing is the cover of the EcuPer doujinshi(?) that I will never do… lol
The symbols in the background are from the coats of arms of Ecuador and Peru mixed.
The text in the 2nd one says:
Ecuador: Dude I feel so happy~
Perú: Woah~ it’s been so long since we opened our souls with a good old San Pedro~
The San Pedro is an entheogen cactus native to Ecuador and Peru and It has been used for healing and religious divination in the Andes Mountains region for over 3,000 years.
Siempre me imagine que Miguel es de aquellas personas que no les averguenza demostrar su amor en publico. Y después esta Pancho que cree que hay lugares donde se debe guardar la compostura. La reunión de las naciones sudamericanas por ejemplo.
Y un Oneshot para terminar. Gracias por las lecturas darlings, see you cuando recupere mi internet y pueda darles el reply a todos sus post! De paso, titulo simple porque tengo los minutos contados xD
CELOS
Cuando Francisco anunció que se pasaría el domingo en la mañana en el parque con una invitada, Miguel no reaccionó nada alarmado. Francisco trabajaba para una oficina de turismo, y la dama era un cliente. La llevaría por el parque de la ciudad, luego al zoológico y luego a sitios coloniales importantes. Nada problemático.
Ah, salvo por el detalle de que parecía una puta cita y que cuando Francisco le enseñó la foto de su cliente, la tipa parecía modelo de revista. (Y cuando hizo notar esa observación, Francisco muy amablemente le hizo saber que su cliente había participado en Miss universo. ¡Miss universo!). Francisco iba a pasarse el domingo en compañía de una súper ultra modelo venezolana que hasta el gay de Miguel tenía que admirar.
Pero hey, eso no iba a molestar a Miguel, ¡no señor!.. No en frente de Francisco, cuando menos. Pero ese domingo, llegó a las ocho de la mañana junto a su Robin, aka Julio, para esconderse entre los arbustos y espiar. ¿Dignidad? ¡Ja! Por favor…
—¿Cuál es la clave para una relación? —preguntó Miguel a un irritado Julio que aun no superaba el hecho de que básicamente había sido secuestrado, mientras usaba sus binoculares para enfocar cada pareja que veía pasar por el parque—. ¿Amor?¿Confianza?¿Ponerles un localizador para saber donde están cada minuto del día?
Julio lanzó un suspiro exasperado.
—Miguel, ¿crees que si supiera eso, estaría aquí espiando al novio de mi hermano con dicho marica al lado? —cuestionó Julio.
—Sí, porque eres familia y la familia va primero que los novios —respondió Miguel.
—¡Ja, esa ni tú te la crees!
—¡Shhhhh! ¡Ecuatoriano bisexual a las tres en punto!
—Miguel, son las ocho y media de la mañana.
—¡Cállate y espía!
Ah sí, justo ahí estaba Francisco, acompañado de… de dos súper ultra modelos, que mierda.Que maldita mierda. Miguel podría ser mas marica que Gregorio en una playa nudista en medio del día del orgullo gay, pero hasta él apreciaría tener a una de esas damas cercas. Lo que le llevaba a hacerse una pregunta importante: ¿Qué hacían esas dos roba maridos al lado de su novio el menso amable que no sabía que estaban tratando de robarlo?
Los tres ocuparon una de las mesas vacías en la cafetería en medio del parque, entablando rápidamente una conversación que parecía muy amena y cordial. Zorras.
—Por eso no se puede tener un novio apuesto en esta economía —masculló Miguel de mala gana—. La gente anda robando de todo.
Julio suspiró, sacando su móvil para mandar un par de textos
—Espero la locura no sea de familia, porque si no, estoy jodido —murmuró mientras tecleaba y era silenciado por un fuerte “shhhhh!” de parte de Miguel.
No es que Miguel quisiera verlas saltar encima de Francisco. Pero joder, llevaba media hora de espionaje y nada había pasado, ya le estaba dando comezón estar entre tanta hierva. Si esas harpías se apresuraban con su maquiavélico plan, Miguel lo apreciaría y su agradecimiento seria arrancarles los ojos de la forma más indolora posible.
—¡Movimiento de parte del Anaconda ecuatoriana! —dijo Miguel de pronto cuando vio a Francisco abandonar la mesa en la que había estado sentado. Lo siguió con la vista hasta que desaprecio detrás de la cafetería, posiblemente yendo al baño, cuyos cubículos tenían espacio para dos personas montadas una encima de la otra. Ah, los buenos recuerdos.
—Recuérdame porque sigo aquí —dijo Julio, quien no había hecho mucho más que textear y rehusarse a vestirse niño e ir a jugar cerca de ellos con un micrófono en la ropa para pasarle a Miguel el audio. Vaya ayuda.
—Necesitaré apoyo emocional cuando finalmente vea lo peor —dijo Miguel serenamente—. También que me ayudes con los cuerpos.
—Claro… —comentó Julio, poniéndose de pie—. De paso, Francisco está detrás de ti.
—Hola Miguel, ¿Qué haces?
Migue respondió al saludo de Francisco con un salto que lo puso de pie y un chillido que tuvo que callar con sus propias manos para no atraer la atención, volteando rápidamente para encarar a su novio que le miraba con mucha, mucha tolerancia en el rostro.
—¡Que carajos haces aquí! —siseó mientras intentaba volver a tragar su corazón.
—Observándote hacer el ridículo —respondió su novio, quien por cierto se veía mejor de traje cuando estaba cerca. Que lastima que su expresión indicaba pura decepción. Ouch.
—¿Cómo me viste? —preguntó Miguel, quien hasta ahora, se había preocupado bastante por mantenerse fuera de campo visual de Francisco.
Francisco señaló al Judas que se hacía pasar por hermano de Miguel.
—Julio me texteó.
—¡Julio! —Exclamó Miguel sin poder contenerse, viendo al culpable quien no se dignaba en lucir culpable.
—Cómo dijo una vez el sabio Pedro a Itzel y Efraín: Arreglen sus problemas matrimoniales sin mí, pendejos. Ahí se ven.
Julio guardó su teléfono y se fue caminando mientras Miguel le observaba, calculando con la mirada de cuantos pies mandaría a hacer la caja para su querido hermanito.
—Entonces… ¿te gustaría conocerlas? —ofreció Francisco, señalando el camino con una mano.
—¿Tengo elección? —quiso saber Miguel, y aunque Francisco contestara con un obvio “no” sarcástico, se haría el tonto y se largaría corriendo.
—No, a menos que quieras dormir con la llama por una semana y no tocarme por un mes —por desgracia, Francisco le ofrecía una oferta que no podía rechazar.
Miguel tenía que admitirlo: Francisco sabía cómo hacerle sentir tonto con pocas palabras.
—Miguel, te presento a mi cliente, maría, y su encantadora novia Catalina. Damas, les presento a mi novio el tonto.
—Hola, soy Miguel, el tonto.
Las chicas rieron ante la presentación, teniendo una amena conversación con el par, siendo lo suficientemente amables cómo para no mencionar la cara estupefacta de Miguel durante el momento. Cuando finalmente decidieron ponerse en camino hacia su próximo destino, fue cuando Francisco atacó.
—¿Ya te sientes más que tonto? —preguntó, caminando junto a Miguel, varios pasos detrás de la pareja.
—Bastante.
Francisco asintió.
—Misión cumplida. ¿Nos acompañas al zoológico?
Miguel giró los ojos.
—¿Para qué? Ya soy el animal aquí —respondió, ganándose un codazo de parte de Francisco para que hablase más bajo.
—Cállate y sé mi cita, que no sabía que traería a la novia. No me quiero pasar todo el día con un par de tórtolas y yo sin nadie a quien abrazar.
—Oh, en ese caso, okey —aceptó Miguel, mirando a Francisco de reojo con una sonrisa media burlona—. Pero me debes una.
Francisco le miró con una expresión que indicaba que no sabía si golpearlo o reírse.
—Eres increíble —terminó diciendo, meneando la cabeza.
—Lo sé, y por todo esto, te haré algo bueno de cenar.
—Hecho —aceptó Francisco—. Y de una forma algo desquiciada… fue lindo verte celoso.
—Je… si tú lo dices, no te lo voy a discutir.
Ambos empezaron a caminar para reencontrarse con las chicas.
Y aunque había prometido una buena cena a manera de disculpa, Miguel también estaba planeando actividades extracurriculares que dejarían a Francisco sudoroso, exhausto y deseando que Miguel se pusiese celoso más a menudo.