«¿Qué es crear? ¿Es valerse de materiales diferentes y utilizando ciertos principios experimentales, aplicando ciertas reglas conocidas, aproximar, agrupar, asociar, ajustar esos materiales, a fin de hacer cualquier cosa? ¡No! Eso no es crear. Ejemplos: ¿Puede decirse de una cosa que ha sido creada? ¡No! Ha sido construida. ¿Puede decirse de un libro que ha sido creado? ¡No! Ha sido compuesto y luego impreso. Así, tomar materiales existentes y hacer con ellos cosa alguna no es crear. ¿Qué es, pues, crear? Crear... la verdad que me encuentro indeciso para poder explicar lo inexplicable, definir lo indefinible. Procuraré, sin embargo, hacerme comprender. Crear es obtener algo de la nada; es formar lo existente de lo inexistente. Por tanto, yo imagino que no encontrarán ni una sola persona dotada de mediana razón que conciba cómo con nada puede hacerse alguna cosa. Supongamos un matemático. Busquen el calculador de más mérito: pónganlo delante de una pizarra; pídanle que trace ceros y más ceros, y una vez terminada la operación, ya puede multiplicar cuanto quiera, dividir hasta que se canse, realizar toda clase de operaciones matemáticas, y no llegará jamás a extraer de esa acumulación de ceros una sola unidad. Con nada, nada puede hacerse; de nada, no puede obtenerse nada, y el famoso aforismo de Lucrecio “ex nihilo nihil”, resulta una certeza y una evidencia manifiestas. El gesto creador es un gesto imposible de admitir, es un absurdo.»
Sébastien Faure: Doce pruebas de la inexistencia de Dios. Ediciones Godot, págs. 51-52. Buenos Aires, 2008
TGO
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