Te juro que no va a ser fácil. No es que esté pronosticando un mal tiempo pero sabes que donde hay luz, también oscuridad. Cada cuanto mi lado maniático va a querer arreglar(te) todo, desde una sacudida de rutina hasta las heridas más profundas; habrá días en los que te deje tu espacio y tus silencios sean mi mejor compañía, pero luego preguntaré por qué, y por qué, y por qué mil veces más para entender todas las razones por las cuales hoy dos somos parte del mismo universo; y contaré mis días buenos, pero sobre todo aquellos donde nada va bien, donde huir suena al mejor plan de supervivencia y me dé miedo dormirme y despertar en otro lado donde tú no estés. Llegarán días donde sonría hasta porque el amanecer coincida con tus ojos, y luego otros donde no quiera ni voltearte a ver; querré estar sola sabiendo que te tengo siempre de mi lado, o a mi lado, los dos de seguro me funcionan bien. La haré de FBI con tu pasado y te hablaré de futuros basado en los astros, leeré tu carta astral para saber de tu mundo y cómo tus planetas se comportan con los míos. Te haré reír por tonterías y luego un berrinche llegará de repente, no lo malinterpretes, seguro es mi forma de pedirte que te quedes, que me abraces fuerte, que me importas siempre. Te hablaré de libros, de cuentos y de galletas de la suerte. Te haré piojito, versos inconexos y pay de limón también. Habrá días que me ames, y muchos otros donde no quieras ni tenerme, y te juro que de las dos formas todo va a estar bien. Prometo querernos con toda mi locura porque si de algo estoy segura es que voy a complicarte la vida de una manera muy bonita.