Que la sonrisa verdadera alimenta, que no hay nada más satisfactorio (hablo del hambre emocional) que ser feliz y sentirse plena.
Que vale, que todos tenemos días, ratos, momentos, canciones, paseos, orillas, cumbres, cuadros, pijamas, cicatrices… y no por eso vamos a dejar de sentirnos felices.
Bueno, habrán miles de técnicas para conseguir ser consciente de quién somos y cuales son nuestros puntos fuertes y menos fuertes. Cada uno que utilice el que le sea más efectivo, pero ese es uno de los comienzos para ser feliz. Conocernos a nosotros mismos.
Damos tanta importancia a la gente que nos rodea, que a veces nos olvidamos de nosotros,
Tu refugio, donde nadie te ve.
Donde puedes ser tu, sin que nadie te juzgue (más que tu conciencia), comer lo que te apetezca o, depende el día, más de lo que te apetezca.
¿Te suena? A mi sí, y mucho.
He estado muchas veces ahí, en el refugio, vacía emocionalmente e intentando llenarme con cosas que encontraba en la nevera.
¿De verdad que no te suena…?
Por eso insito, céntrate en ti, en tus gustos, en tus caprichos, en conseguir el trabajo que te gusta, en rodearte de gente que te sume, que te apoye, que valore lo que haces.
Es una de las formas que te ayudaran a tener hambre cuando tu estómago lo pida, no cuando lo pida tu vacío emocional.
Algún día os explicaré como diferenciar esos dos tipos de hambre, aunque creo que sabemos a que me refiero, ¿verdad?
¡Venga! ¡¡¡Hoy es tu día!!!
(No te voy a engañar, mañana también será tu día, y pasado…pero si empiezas hoy, eso que llevas adelantado) :)