Mirakuru: signature
El FBI está analizando algunos compuestos que había en el interior de la caja. Pero no puedo esperar tanto. He robado las pruebas y las estoy analizando yo mismo. He cambiado de lugar la base. No quiero que Felicity o John formen parte de esta guerra y menos que sean daños colaterales. Tengo que estar solo.
Las pruebas me han revelado pesadillas en las que mi mente enferma por la venganza aún no había pensado. En el interior de la caja había un compuesto que había visto antes. Similar al suero RL65, y con algunos esteroides, se trata de un compuesto experimental desarrollado por el gobierno japonés que permite ampliar las capacidades mentales humanas al 90%. En otras palabras, Mirakuru.
Pero en los análisis de sangre de mi madre, por el contrario, no se ha revelado rastro alguno de esta sustancia, entonces, ¿por qué en su interior habita ese compuesto?
Es una firma. Ahora caigo.
La firma de Slade Wilson.
12 meses atrás...
— ¿Qué me has hecho?
Unos ojos azulinos se posaron en la figura de un hombre tuerto. Tenía el ojo derecho cubierto por un parche de cuero. Su mandíbula era ancha. Y en su frente se remarcaban los músculos que sostenían a sus cejas. Vestía un traje americano, pero daba la impresión de que el traje ocultaba el cuerpo de un hombre fornido y robusto. Su ojo café, casi negro como el de un cuervo resultaba intimidante. Pero el joven había osado desafiar en tono al Cuervo. Y como resultado, el hombre tuerto le agarró del cuello y lo presionó contra la pared. Unos segundos hasta antes de que intentará patalear o forcejear como un crío. Entonces lo soltó y aclaró sus ideas:
— Sé lo que pretendías. Sé lo que descubriste. Algo que cada ciudadano de Starling City y el mundo entero debería conocer: que Hunter Brigance no es el hombre que todos creen que es. Estabas buscando a Arrow. Bien hecho, chico. Hunter Brigance es Arrow.
— ¿Por eso me has hecho esto?
El muchacho tenía un aspecto demacrado. Marcas de agujas en las coyunturas entre brazo y antebrazo. Ojeras. Barba de varias semanas y pelo crecido, atípico en el sujeto o víctima, si acaso no se comprometía también al cometido.
— Así es. Lo que te he dado es un don.
Frunció el ceño. Incapaz de creer sus palabras. Sólo existía un hombre en el que, tras la muerte de sus padres, había confiado plenamente: Richard Dragon.
— Explícamelo.
— Ahora parte de tu mente me pertenece. Eres casi igual que yo, Alastair. Tu fuerza se ha incrementado. Y posees habilidades muy interesantes que te voy a ir enseñando...
El hombre sacó de su cinturón una especie de cuchillo ancho y le agarró bruscamente el brazo al joven y aunque en un primer momento el joven luchó por resistirse, cuando le miró a los ojos se calmó y comprendió que era algún tipo de prueba. Pero entonces le cortó y le apartó. Él pensó que le apartó, pero en realidad, el hombre le había soltado, le había permitido retroceder, nuevamente.
— Antes de que digas nada insolente. Mira tu brazo.
Pero cuando el joven miró en su brazo ya no había corte ni cicatriz, sino piel regenerada, un retorno. Una sanación sumamente rápida. Nunca antes había visto nada semejante. Quedó fascinado.
6 meses atrás...
“Después del milagro de la familia Brigance de ver resucitar al hijo pródigo del multimillonario de la entonces Brigance Consolidated, Robert Brigance, y tras cuatro meses de desaparición y pocas pruebas, aunque concluyentes, se ha determinado que Hunter Brigance está muerto. Es una dura noticia para la familia, que por el momento evita las cámaras y no está intentando recuperar el control de su empresa, que de momentos queda en manos de la segunda al mano, Isabel Rochev, de Stellmoore International, y Bruce Wayne, de Wayne Enterprises, otro de los multimillonarios más renombrados de la ciudad de Gotham.”
— ¿No te preocupa lo que está pasando? ¿Cómo vas a vengarte de él? ¿Cómo voy a vengar yo la muerte de mis padres? Me hiciste esperar demasiado.
El joven había recuperado su aspecto considerablemente. Su color volvía a ser más similar al de un hombre vivo. Sus ojeras habían desaparecido. Las heridas por las agujas se habían extinguido y sus gestos y su porte inspiraban una mayor confianza en sí mismo, pese a que nunca le había faltado.
— Cálmate, Alastair. Tengo el presentimiento de que no ha muerto. Ese malnacido tuvo muchas ocasiones para morir y sobrevivió a todas ellas. Esperaremos algunos meses más. Y cuando encontremos su escondite, le haremos sufrir. Le hice una promesa. Y tú, deberías abandonar A.R.G.U.S., tu implicación es demasiada y no tratas con ningunos tontos. Haznos con su base de datos y después abandona.
Convencido. En apenas una sonrisa imperceptible envuelta en una desesperación alimentada con los años. Así miraba el hombre tuerto a través de una enorme cristalera las desgraciadas calles de Los Glades.
— No creo que A.R.G.U.S. se pueda abandonar.
|Flashback: I’m in|
— Entonces corromperemos su sistema desde dentro. Cuando nos interese.

















