No importa cuánto ames a un hombre, tu amor no le va a ganar nunca a su crianza, a los años dónde nadie lo escuchó, a los padres que no lo vieron, a la idea mediocre del amor con la que creció.
Y mucho menos a su fachada de autosuficiente.
Un hombre que no se quiere, te va a castigar por quererle.
















