Era un día completamente normal, como todos a los que nos acostumbramos. En alguna parte del mundo, algunos sufren por amor, en otra, muchos mueren de hambre, hay un porcentaje que solo se victimiza, hay otro que, enfrenta la situación, personas ríen, mujeres lloran, hombres aruñan la burbuja del mañana. Y yo suspiro a la inevitabilidad de la ironía, porque cada día el sol sale y se esconde, y nos trae una nueva oportunidad y luego nos la quita, y de pronto parece que todo está mal, pero, hay quienes están peor. Él es un chico lleno de vida, bien parecido, con una hermosa familia, una casa bonita, el privilegio de estudiar lo que sea que desee, y en éste día normal lo único que quiere es acabar con todo, destruye los limites de la maldad, y asesina a su propio padre. Lo apuñala despiadadamente, y junto con un amigo, lo llevan a un lugar abandonado, donde decide quemar el cuerpo para desaparecer la evidencia de su desequilibrio total. En las noticias hablan de drogadicción, los familiares señalan que tenía problemas con su padre, algunos comentan que tenía otra inclinación sexual, y con los ojos desorbitados y lágrimas cayendo, solo puedo pensar en una cosa: ¿Era esto necesario? En otra esquina de la ciudad, el reloj marcha hacia atrás, uno o dos meses antes, en un centro comercial, cuando otro chico se lanza desde el último piso, quedando prácticamente destrozado por el impacto, todos pensaban que había muerto pero, Dios le dió otra oportunidad, y él la despreció. Dijeron que la razón que lo impulsó a saltar fue una llamada de su novia, otros, comentaron que estaba pasando por una crisis económica, hay quienes culpan a un hombre que estaba cerca de él en ese momento. Sigo preguntándome cuán necesario era. En algún otro rincón, hay una chica hermosa, inteligente, rodeada de personas que la aman, pero, no puede verlo en este instante, lo sé porque la he visto cortarse los brazos, dicen que solo intenta escapar, mis interrogantes crecen: ¿Escapar de qué? Supe de alguien que es capaz de provocarse el vómito, cree que se ve mejor así, supone que es algo normal, ha dicho que es sano, rechaza la comida, y conozco personas que ansían tan solo un poco de lo que ésta tiene, pero, no lo nota. Más allá hay alguien que creció en un ambiente de alcohol y violencia, y en lugar de correr lejos de ello, se refugió en los brazos de ésta desgracia, se drogó incluso con lo que aún no existe, y no deja de sentirse miserable en cada faceta de su vida, solo que ahora sabe ocultarlo mejor, y yo...no estoy segura de entender el punto de que se dañe a tal forma. El mundo está roto, en mil pedazos, cada quien se lastima de la manera que quiere, y el caso es que no se detiene en la auto destrucción, siempre hay alguien más, una segunda persona que sale perjudicada, y es así como a cada hora sucede algo drástico en cada pequeño espacio del planeta tierra, como si trabajáramos en pro de arruinar la vida, como si amáramos morir con intensidad. Es una realidad que no puedo entender, la capacidad de dañarnos unos a otros sin importarnos nada, esas ganas de infringirnos dolor a toda costa, esa pasión nata por actuar con odio hacia nuestra propia especie, hacia el universo, hacia todo, y no puedo dejar de sentir rechazo porque esto suceda, no puedo dejar de sentir que me quema por dentro la impotencia, el saber que ésta verdad es incorregible a menos que, todos nos unamos, lo cual parece imposible, pues, solo nos juntamos para destrozarnos, solo nos tomamos de las manos para sembrar rencor, para dividirnos, hablamos en nombre del amor, de fines justificados tras otro montón de basura que, al final solo es el pañuelo con el que vendamos nuestros ojos, para no mirar todo el caos que hay a nuestro alrededor.