Tag game - 15 Questions, 15 Mutuals
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Tag game - 15 Questions, 15 Mutuals
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Pedido pessoal - Beauty and the beast
still a baby 🐰
WHAT IS YOUR FAVOURITE "LINE" IN BTS?
THE "HYUNG LINE"
Namjoon, Hoseok, Yoongi and Seokjin are all older, you'd think maybe they'd be just a little more sensible. But the answer is NO. The Hyung Line have their jokes too and can sometimes have more fun and childish than the Maknae Line. Especially Hoseok and Seokjin
THE "MAKNAE LINE"
Taehyung, Jimin and Jungkook get along super well with each other and enjoy messing about with the Hyungs. The Maknae Line are generally so much fun to be around and are quite an adventurous bunch. You can't help but feel fondness when they play together.
DANCE LINE (3J)
Jimin, J-Hope and Jungkook are all amazing dancers and hold the responsibility to teach the other members the choreography if they are falling behind. And also their synchronization is no joke!!!
THE "RAPPER LINE"
The trained rappers of the group and are best known for spitting fire in every single Cypher. They are full of charisma always killing us ARMYS when they perform on stage. There is not a day where you can't go without jamming to their Cyphers, Satoori rap, Mixtapes and Ddaeng.
THE "VOCAL LINE"
Have you guys ever listened to the flawless and perfection that is Love Is Not Over?? House Of Cards?? Lost?? Dimple?? Untold Truth?? Enough said.
THE "SUNSHINE LINE"
Also known as "Moodmaker Line" or the "Extraverted Line" and their personalities show why. Taehyung, Jimin and Hoseok are all bright people who give light to the other members and the people around them. These are the kind of friends you need that will constantly be there If you're feeling down to cheer you up or brighten up your day.
94' LINE (NAMJOON & HOSEOK)
Their friendship might be more subtle, but there's no denying that these two adore each other. Honestly, I think Namseok is such an under appreciated ship because they really are so supportive of each other! From the start, Namjoon had to teach Hoseok how to rap and even now they are still so close to each other!
95' LINE (JIMIN & V)
Jimin and Tae's bond is truely unseperatable! They've known eachother since they went to the same highschool during pre-debut. Since then, they've only gotten closer as a boyfr- um.. I mean best friends. If that isn't the softest thing you've read all day, I don't know what is. They are SOULMATES!!!
BUSAN BOYS (JIMIN & JUNGKOOK)
Basically, Jimin and Jungkook were both born in Busan but remember Jimin was born in Busan first (Kookie copied him)! Anyways, Jikook's bond between each other is just so special it's difficult to explain. They joke around by teasing each other a lot but at the same time they really do care for each other. Also the two sexy beasts of BTS
DAEGU LINE (V & SUGA)
They said to be awkward around each other but Yoongi has such a soft side for Taehyung
I really hope you enjoyed this post for today and hopefully you're having a good day/evening! If there's any line I missed please let me know and I'll make a part 2!
To be honest I just wanted to use this as an excuse to appreciate them all.
180905 Love Yourself Tour, LA Day 1
Anpanman Live
BTS didn’t train for 10-15 hours a day for 6-7 years just to be called overrated and the Korean One Direction by people who probably haven’t even listened to them. They worked really hard to get their recognition in America
Just let me love you
Yoonmin pt1
Tal vez fue su sonrisa o su acento de Busan lo que me hacía mirarle como a un idiota.
Tal vez era su manera de bailar o su voz irreal la que me dejaban embobado. No lo tengo claro. Pero él, todo él, se había impregnado en mi ser.
Su voz, su piel, su aroma y ahora era imposible quitármelo de la cabeza.
Se suponía que era un hombre serio y con los pies en la tierra, que no me iba a encariñar de un chaval más joven que yo y mucho menos de alguien de nuestro grupo.
Se suponía que tenía que ser racional, maduro pero...con Jimin no podía.
Cuando su voz me llamaba con ese “Yoongi-yah” yo como el tonto que era siempre me giraba con una sonrisa en la cara.
Pensé mucho en ello, en ese sentimiento que el chico de Busan despertaba en mí. Pensé en cómo no era más que un capricho, en algo pasajero que por cuestiones obvias de confianza yo mismo había confundido. Pero me equivoqué. Claro que me equivoqué.
Fue obvio cuando empecé a sentirme incómodo cuando se cambiaba de ropa. A veces evitaba mirarle su pecho y estómago desnudo porque algo dentro de mí se encendía. Luego empezó a ser incómodo el quedarme a solas con él. ¿Qué por qué?
Porque me hablaba y no podía prestarle atención. Mis ojos iban directamente a su boca, a esos labios gruesos y demasiado carnosos.
Me sentí incómodo porque no quería que él notara que lo que yo creí que era una simple tontería, se estaba convirtiendo en algo demasiado profundo.
Una tarde cualquiera mientras estábamos en el salón Jimin se acercó a mí con una cara que no me gustó mucho.
-Yoongi, ¿puedo hablar contigo un momento?-Su tono me asustó.
-Claro.
Me levanté y lo seguí por el pasillo hasta su cuarto. Jimin caminaba en tensión, con esos hombros tan perfectos encogidos y con sus manitas moviéndose con rapidez. Abrió la puerta de su habitación y entramos. Se giró hacia mí y con sus cejas muy juntas empezó a hablar casi sin coger aire.
-Si he hecho algo que te haya molestado por favor dímelo. No me gusta que estemos enfadados, que me evites de esa manera. De verdad, Yoongi-Hyung, dime qué he hecho mal y lo arreglaré.
-Jimin...-Me pasé la mano por la nuca y suspiré.
-No puedo seguir así...yo....-Lo miré y sus ojos estaban empezando a llenarse de lágrimas.
-No Jimin..no llores...Por favor.
-No me odies. Lo arreglaré. Lo que sea....Te lo juro.
-Jiminie no te odio, idiota.-Me acerqué a él con el corazón golpeándome el pecho.
-Sí me odias.-Lo abracé mientras él se tapaba la cara con las manos.
-No...-Bajé el volumen de mi voz.-He estado...estresado y lo he pagado contigo. Perdóname.
-¿Se..seguro?
-Seguro. No podría odiarte aunque quisiera.
Mientras lo abrazaba me impregné de su aroma, de ese dulce olor que siempre le acompañaba. ¿Cómo se suponía que debía vivir con él durmiendo bajo el mismo techo que yo? Me desgarraba la idea, lentamente.
Pasaron semanas, meses e intenté esforzarme para que Jimin no volviera a sentir que estaba enfadado con él. Me era insoportable verle llorar, sufrir o simplemente no verle con una sonrisa en la cara.
Yo ya sabía que Jimin era más oscuro de lo que la gente creía. Tenía sus propios demonios que lo atormentaba y por ello no quería alejarme de él, tal vez porque era egoísta o porque lo amaba demasiado, no lo sé.
Intenté seguir con mi vida y puse mucho énfasis en no pensar en Jimin como algo más que un amigo. Lo intenté con todas mis fuerzas. Me obligué a salir con otras personas, a buscarme “amigos” para pasar las noches que más solo me sentía. Nada funcionó. Nada parecía poder borrar ese sentimiento que se aferraba a mí.
No lo negaré, a veces mientras estaba encerrado en el GeniusLab lloraba. En silencio, como si me doliera algo en lo más profundo del alma. Lloraba y me culpaba a mi mismo por ser así, por querer algo que no podía tener, por no poder amar a otra persona que no fuera él.
Ese sentimiento tan horrible se instaló en mí y sufrí. Me quemaba por dentro, me desgarraba hasta la parte más pequeña de mi ser. Quería que el mundo me diera tregua, que mi propio corazón me diera un respiro, pero no iba a ser posible.
Dejé de comer. Dejé de dormir. Dejé de sonreír, si es que alguna vez lo había hecho, y también dejé de relacionarme con mis amigos. Al principio todo el mundo pensó que era por el exceso de trabajo. Cuando estamos produciendo un nuevo álbum paso muchas horas en el GeniusLab así que no era raro.
Trabajé como un energúmeno. Horas, horas y más horas con tal de no pensar en él y en la horrible situación en la que me encontraba. Trabajé hasta la extenuación con tal de eliminar de mis pensamientos su preciosa cara.
Trabajé hasta que un día caí al suelo.
Estábamos en la sala de ensayos y no recuerdo cuando había sido la última vez que había comido o bebido algo. Llevábamos más de dos horas bailando y mi cuerpo no pudo más. Un momento estaba escuchando la música y a mis compañeros y al otro estaba mirando al techo con un pitido horrible en los oídos.
-¡Yoongi!
La primera cara que vi fue la suya, vaya ironía. Vi esos ojos preocupados y su cara de horror justo encima de la mía. Era consciente que aquello no podía seguir así, pero no sabía cómo manejarlo.
-¿Me escuchas? ¡Yoongi!
-Sí....sí...-Intenté levantarme pero no pude, no tenía fuerzas.
Entre Jimin y Namjoon intentaron sentarme en el suelo y dejarme apoyado contra la pared. Me sentía débil y no solo físicamente. Algunos de los miembros del staff corrieron a ver qué me había pasado, pero los alejé a todos.
-No voy a ir al médico. Quiero dormir.-Dije para mi mismo pero suficientemente alto para que todos me escucharan.
-Te llevo. Venga ayudadme.-Seokjin Hyung y Namjoon me levantaron del suelo con poco esfuerzo, más que nada porque mi peso era como el de una pluma.
Me llevaron sin decir nada, ellos ya sabían que si no me apetecía hablar no iba a salir ni una sola palabra de mi boca. Se preocuparon de dejarme bien metido en la cama y de llevarme un vaso de agua y algo de comer por si luego me apetecía.
Se fueron.
Lloré.
Estaba tan cansado de mi mismo que ya no sabía cómo comportarme. Estaba agotado de no saber manejar ese sentimiento que tenía hacía Jimin y todo ello me estaba matando lentamente.
Toc Toc Toc
La puerta se abrió lentamente y cerré los ojos. Era él, lo sabía antes incluso de que decidiera sentarse a mi lado en la cama.
Con los ojos cerrados sentí el peso de su cuerpo en el colchón, el olor de su piel inundándome por completo.
-Sé que no estás durmiendo Hyung.-Dijo con su acento de Busan.
No respondí, me quedé sin moverme y con los ojos cerrados.
-Me has dado un buen susto.-Su mano buscó la mía por encima de la manta y la cogió.
Una pequeña corriente me zarandeó y me vi obligado a abrir los ojos para mirarle. Él siempre era dulce y calmado, como un ángel que se hubiera perdido en la tierra y yo..yo no era más que alguien demasiado roto y oscuro para él. Yo quería quedármelo para mí, hacerlo mío e impregnarlo con todo lo que era aunque sabía que eso no iba a ser posible.
-¿Qué te pasa?-Su voz era como un susurro y aunque me hizo una pregunta él sabía que no iba a contestar.-Llevas así mucho tiempo Yoongi-yah...
Cerré los ojos y dejé que su mano acariciara la mía, era lo más cerca que iba a estar de su alma nunca.
-Si te ha pasado algo dímelo...Podemos buscar una solución pero por favor deja de maltratarte de esta forma.
-No se puede solucionar Jiminie...-El sonido de mis palabras rasposas rozaban la desesperación.-No se puede...
Lo miré directamente a los ojos sabiendo que tenía razón. Yo era de aquella manera y no había vuela atrás.
-Yoongi....-Se acercó un poco más y dejó su mano, la que había estado acariciando la mía, en mi mejilla.
Sentí el fuego de su piel abrasarme y con desesperación le cogí por la muñeca.
-No hagas eso. Vete por favor.
Y con la mirada perdida se fue.
Me quedé solo.
Lloré.
Pensé en él tanto como mi cabeza me dejó. Jimin no me amaba, no había estado nunca interesado en ningún chico, es más, todos sabíamos que tenía algunas amigas con las que pasaba el rato. Jimin no era como yo. Él era una hada, un ángel que tenía que alejarse de mí.
Y eso hice. Me alejé todo lo físicamente posible a él.
Durante un tiempo funcionó, evitaba comer a la misma hora que él, evitaba sentarme a su lado en cualquier ocasión que me lo permitiera e incluso dejé de compartir momentos con los demás con tal de no verle.
Nam vino a hablar conmigo un día. Lo sabía, que aquello era insostenible pero era la única forma que tenía para seguir viviendo en aquella casa.
-No puedes seguir así.
-Cállate.-No quería ser borde, pero la situación me sobrepasaba.
-No. Deja de hacer el imbécil. ¿Crees que no sabemos por qué te comportas así?
La pregunta me dejó aterrorizado y lo miré a los ojos con un miedo que me estaba engullendo.
-¿Qué dices?
-A veces creo que eres más idiota de lo que pareces. ¿Sabes lo mal que lo está pasando Jimin con todo esto? ¿Sabes cómo llora?
-Déjame por favor...
-Díselo Hyung...
-No digas tonterías...¿Quieres que deje el grupo? ¿Es eso? Porque te aseguro que es lo que pasará en el mismo momento en que él sepa algo de...
-¿De lo que sientes?
-Sí...
-Mira Yoongi.-Namjoon se levantó de la silla y me miró muy serio.-No voy a permitir que te consumas de esta manera. Haz lo que tienes que hacer o te juro que yo mismo lo haré.
-No te atreverás.
-Pruébame.
Su amenaza quedó en el aire y salió del GeniusLab.¿De verdad pretendía que hablara con Jimin? ¿Qué me acercara a él y le dijera que estaba enamorado de él? Suspiré. La idea más surrealista de la historia.
Unas noches después al salir del GeniusLab fui a la cocina a buscsr algo que llevarme a la boca. Los mayores habían salido y aunque me habían pedido que les acompañara me negué. No tenía fuerzas más que para lamerme las heridas.
Caminé por el pasillo y entonces la escuché, la voz de Taehyung. La conversación que se intuía provenía de su habitación y sin poder evitarlo me quedé ahí espiándoles.
-Jimin-ssi por favor...-Taehyung imploraba.
-Jiminie no digas tonterías, no llores.- Jungkoom también estaba ahí. Yo estaba de pie delante de aquella puerta haciéndome eco de una conversación que ya sabía de antemano que me iba a hacer daño.
-No puedo más...no puedo...
Jimin.
Había tanto dolor en sus palabras que se me creó un nudo en la garganta. Todo era culpa mía. Siempre.
-No llores...
-Me voy. Necesito irme.-La declaración de Jimin me dejó blanco.¿Se iba? ¿Dónde? ¿Por qué?
-No puedo ni...ni mirarle a la cara y..-le costaba hablar por el llanto-y él me odia...me odia.
-No te odia...Jimin...-Creo que era Jungkook quien le hacía la réplica.
-Espera. La puerta se abrió de golpe.
Mierda. Ahí estaba el ángel más perfecto del mundo con la cara hinchada de llorar y los ojos oscurecidos por la pena.
Al verme se quedó clavado en la puerta mirándome con una mezcla de odio y pena.
-Hyung...-La voz de Taehyung salía de detrás de Jimin.
No contesté. Seguí mi camino con una presión en el pecho ya muy conocida para mí. Caminé unos metros intentando alejarme lo posible de él pero una mano me agarró con demasiada fuerza. Sentí la rabia en ese agarre y me giré para mirarle.
-Quiero hablar contigo.
Afirmé con la cabeza y lo seguí por el pasillo hasta su habitación. Jungkook y Taehyung nos miraron pasar pero no dijeron nada simplemente se encerraron en la habitación. Lo seguí por el pasillo sabiendo exactamente qué me iba a decir. ¿Qué le iba a contestar? ¿ Cómo iba a poder levantarme a la mañana siguiente sabiendo que se había ido por mi culpa?
Esa situación tenía que acabar y sabía muy bien cómo solucionarlo.
Jimin cerró la puerta y cogió aire. Sé que para él era difícil expresarse y abrirse, no tanto como a mí, pero claro yo soy un caso perdido. Su cara estaba encogida por un sentimiento que no supe leer. Quería morirme, quería desaparecer para no tener que lidiar con ese sentimiento que me estaba ahogando.
-Hyung...-Su voz sonó trémula y llena de dolor.
No pude contestar. Nos quedamos en silencio en esa habitación a oscuras, con todo ese aire espeso y doloroso a nuestro alrededor. ¿Cómo habíamos acabado así?
-Me voy..me voy a ir a Busan.
Cerré los ojos cuando lo dijo.
-...-Abrí la boca para decir algo pero no supe el qué.
-Esto es lo mejor para todos. No puedo seguir...-Se pasó la mano por la cara.-No puedo vivir así Hyung. Si..si tanto te molesta mi presencia entonces...me iré. Ya está.
-Jimin.-No sé cómo me salió la voz.
-No. Déjame acabar.-Su cara estaba en tensión, aunque no había luz en aquella habitación, sus ojos me perforaron.-Sé que he hecho algo que te ha molestado o te ha dolido. Lo siento. Lo siento mucho Hyung, sea lo que sea...Pero si no puedes perdonarme entonces me iré. Eres mucho más valioso que yo aquí, tu trabajo es más importante. Lo sé, por eso me iré yo antes de que lo hagas tú.
-¿Qué estás...-Intenté acercarme a él porque sus palabras me estaban quemando.
Di un paso hacia delante pero él se pegó a la puerta. No me quería cerca, eso estaba claro.
-Jimin...
-Pensaba..pensaba que éramos amigos Hyung...-Su voz se rompió y empezó a llorar.
-Lo somos.-Mentí.
-No...no es verdad.-Las lágrimas le caían sin control mientras su espalda se tensaba contra la puerta.-No es verdad...
Como un idiota que soy me acerqué a él y me quedé a la mínima distancia posible, rozando mi frente contra la suya, tocando la punta de sus zapatos con los míos.
-Lo siento...-No pude decir nada más.
-¿Qué..qué he hecho mal?-Tenía la cara bajada y seguía llorando.-¿Qué he hecho para que me odies tanto?
Sus preguntas eran como alfileres punzantes y atravesaban mi piel y mi alma. Levanté las manos y las dejé en su cuello para que me mirara. Él no se iba a ir, no lo iba a permitir...No.
-Mírame.-Intenté sonar relajado, cosa que se alejaba bastante de la realidad.
-No.
-Jimin.-El tono de mi voz le hizo levantar la mirada.
Mal. Joder, muy mal.
Todo lo que tenía pensado decirle desapareció. Todo ese esfuerzo que había puesto durante meses para evitarle, se esfumó. Todo mi autocontrol se desvaneció entre las sombras de aquella habitación.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas, sus mejillas estaban rojas de llorar al igual que sus labios que estaban hinchados y temblorosos.
Perdí lo poco que me quedaba de humanidad cuando me miró. No pude evitarlo, no quise, porque en el fondo pensé que ese era mi regalo de despedida.
Sin dudarlo mucho acerqué mi boca a la suya, suave, sin saber si me apartaría o no. Solo quería sentir esos labios contra los míos aunque fuera una sola vez en mi vida. Solo quería ese pequeño momento egoísta, porque para mí ya estaba todo perdido. Ya no había vuelta atrás, nunca la hubo.
El calor de su piel contra la mía me dio vida, me dio un calambrazo directo al corazón. Nunca quise abrir la boca y buscar su lengua pero él...él lo hizo. Tal vez fue instintivo, tal vez porque mis manos le estaban agarrando del cuello y la cara...No lo sé, pero ese pequeño roce se transformó en algo demoledor y vivo, en un torbellino de emociones que me trastocó por completo.
Sentí su aliento dentro de mi, nuestras lenguas jugando, sus dientes mordiéndome los labios y luego...luego el frío.
Primero fue un empujón, luego fue un dolor punzante en la cara. Me merecía aquél puñetazo. Me merecía que me atropellara un puto camión.
Abrí los ojos aún de pie pero a varios metros de Jimin, él se miraba el puño con el que acababa de pegarme y lloraba. Otra vez, como siempre cuando estoy a su lado.
Su pequeño cuerpo se encogió y se quedó en el suelo llorando con una agonía que me dolía de una forma indescriptible.
-El que se va soy yo Jimin.-Caminé por su lado sin mirarle, no podía.-Por favor, cuídate.
Esa noche la recuerdo un poco borrosa. Sé que llamé a un taxi mientras hacía una pequeña mochila, también recuerdo salir de casa en silencio y con algo roto dentro de mí. Sé que esa noche la pasé en un hotel esperando a que se hiciera de día y así poder coger un avión.
Después todo fue una vorágine. Fue como una pesadilla, densa, amarga. Llegué a Daegu pero no fui a casa de mis padres, no me veía capaz. Me instalé en casa de un amigo y ahí me quedé. Me quedé agonizando por todo lo que había hecho y por lo que sabía que no podía arreglar.