Reto: día 2, Cambio de sexo...Pobre Camucienta
Día 2: ¡Cambió de sexo! Tu personaje debe cambiar al género opuesto.
No era extraño que se quedará a dormir en casa de Milo o viceversa, a ninguno le afectaba el compartir cama con el otro. La noche había pasado como todas, con calma, fue cuando salió el sol que se dio vuelta alejándose un poco de su amigo quedando de lado. Fue en ese instante que sintió algo raro que no le permitía acomodar su brazo en esa posición, poco a poco se levantó frotando uno de sus ojos tratando de espabilar lo más que podía.
Miro a su amigo dormir con tanta tranquilidad, seguro no despertarnos hasta medio día, salió de la cama para ir al baño tratando de no hacer movimiento brusco para no despertar al rubio. En el transcurso de su caminar se vio obligado a sostener el pantalón y acomodar la playera, no recordaba que le quedarán grandes, pero lo más seguro es que aún estuviera adormilado, necesitaba lavar su rostro por lo que se acercó a donde se encontraba el espejo. Su sueño se fue en un instante al ver la imagen que le brindaba el espejo, si, su cabello había regresado a ser rojo, pero su rostro había cambiado, sus ojos se veían más grandes y expresivos, incluso sus labios se veían más finos...una chica...estaba viendo a una chica, bajo la mirada con miedo y jalo un poco la blusa pudiendo ver dentro encontrando lo que temía, podía ver sus pechos no tan grandes pero bien formados
Paso de dormido a aterrado en fracción de segundos, ¡estaba soñando!, no podía ser otra cosa. Corrió hasta la cama donde se cubrió por completo con la sabana, incluso se envolvió en ella descubriendo el cuerpo de su amigo
–Es un sueño, no esta pasando...no soy una chica–
Repetía cual mantra como si eso le ayudará a volver a la normalidad
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–Los medicamentos y la terapia le van bien…La verdad el Santuario podría bien ser un manicomio, pero cada quien es feliz con su locura.–
No era la primera vez que tenía una plática tan tranquila con el rubio, pero si era la primera vez que se veía con tanto comportamiento impropio que incluso llegaba a darle algo de gracia, pues Milo era completamente diferente al tratar a las mujeres o eso es lo que pensaba en ese momento
–Es natural que quiera verte, solían pasar mucho tiempo y posiblemente…quiera matarme en este justo momento
Nuevamente la cabeza de Camus busco acomodarse ahora en el pecho de Milo…hasta cierto punto aquello era raro, teniendo su cuerpo normal posiblemente ya se habría apartado de Milo aunque este insistiera en usarle como almohada, pero la tranquilidad que desprendía en ese momento el rubio era contagiosa. Nunca cruzaba muchas palabras con Shaina por lo mismo de que a la amazona parecía no agradarle el hecho de que regresara. Las últimas palabras sobre la procedencia de la ropa le hicieron levantarse un poco para ver a Milo con esos expresivos y grandes ojos en reproche.
–Tendré que ir a mi templo a cambiarme, ¿Te das cuenta de lo que pasara si ella viene a preguntar para que querías la ropa y me ve con las prendas puestas en este estado?
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