Mucho se ha hablado y se ha dicho con respecto a la "parodia" que se vio en TV chilena el pasado fin de semana, en el que se caricaturizó vulgarmente a una mujer colombiana. Tan allá ha ido la cosa, que hasta la canciller le solicitó al embajador de Colombia en ese país, que elevará una queja formal contra el canal y el programa de TV. Y aunque este es un espacio que abrí para compartir mis experiencias de viajes, hoy voy a usarlo para pedirles, compatriotas, ¡QUE NO SEAMOS BABOSOS Y DEJEMOS LAS INDIGNACIONES PECUECAS! Antes de decir lo que opino, aclaro: Los que me conocen saben que siento un amor profundo por Chile, un amor que fue a primera vista... Conocer ese país hermoso fue una de las mejores experiencias de mi vida y su gente me recibió con un gran cariño, que jamás olvidaré. Por eso sé que no existe un odio profundo de TODOS los chilenos hacia los colombianos, y sé que en Chile, como en todo el mundo, hay gente buena y gente no tan chévere, como por ejemplo los "humoristas" del programa "Morandé con compañía". Aunque más que eso, yo diría que lo que les faltó no fue cheveridad sino prudencia. ¡Ahora todos los colombianos estamos indignados!... ¿En serio? ¿INDIGNADOS? Indignados deberíamos estar con las series y telenovelas que estamos produciendo (y vendiendo como pan caliente al mundo entero), es verdad... ¿Pero saben qué merece incluso más indignación? Tanto colombiano pecueco que exportamos, que no hace más que divulgar esa imagen nuestra en otros países. Creer que esa imagen que tienen en el mundo de los colombianos es algo gratuito o nacido de una simple xenofobia, es muy ingenuo. Eso es lo que realmente duele. Ver que mientras hay miles de colombianos decentes, aquí y en el mundo, trabajando honradamente y siendo aporte para su entorno, también hay millones que se van a otro país a "ganarse la vida" a punta de droga y prostitución (y lastimosamente, gracias a esos colombianos mediocres, en Chile, y propiamente en Antofagasta, ya han hecho incluso marchas anti-colombianas para exigir que el gobierno nacional controle más exhaustivamente la entrada de inmigrantes al país). Eso sí que es indignante. No sé a ustedes, pero a mí no me indigna que en el mundo piensen lo que piensan de nosotros, me indigna la razón por la que lo piensan. Y no solo son las novelas, ni los medios, ni la TV, dejemos de buscar culpables fuera de nosotros mismos; esto es cultural, ES LA GENTE, que se ve las series y las premia con rating, que hace parte de esa narcocultura que tanto nos pesa; son las niñas que piden que de 15 les regalen "las tetas" porque es lo único que creen que las va a hacer más y mejores mujeres; son los niños que crecen escuchando de sus familias "Eso mijo! No sea bobo! Aproveche! Pa que dan papaya!"; son los colombianos que se creen muy vivos aprovechando las oportunidades "que les dan los bobos", pero en realidad no son más que estafadores; son los perezosos que se sientan a rascarse la barriga "porque es que no hay oportunidades"; son los pobres (no de bolsillo sino de espíritu) que encuentran en la ineptitud del gobierno la excusa perfecta para su propia mediocridad; son los políticos y los politiqueros que viven de hacer, pagar y deber favores... Por esa gente estamos como estamos y nos ven como nos ven. No defiendo ni justifico lo que el programucho ese hizo, pero tomémoslo como una forma de darnos cuenta cómo estamos siendo percibidos en el exterior y, aunque nos duela admitirlo, entender que esta percepción no es algo gratuito. ¡ESO SÍ ES INDIGNANTE! Pero como indignarse no sirve para nada, la pregunta es: ¿USTED QUÉ VA A HACER AL RESPECTO?