Si no existieras tendría que hacerte a imagen de mis ansias.
Pero existes y cualquier imposible es saber que, aunque te
escondas en el murmullo del silencio, siempre hay grietas a
través de las cuales el deseo se cuela.
Un beso infinito
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Si no existieras tendría que hacerte a imagen de mis ansias.
Pero existes y cualquier imposible es saber que, aunque te
escondas en el murmullo del silencio, siempre hay grietas a
través de las cuales el deseo se cuela.
Un beso infinito
2297- Era un tipo de silencio que no había experimentado nunca. No era frío. Era un silencio en el que no era necesario buscar palabras a la fuerza, reinaba una profunda calma, como si el aire fluyese como el murmullo del agua en el fondo del tímpano.
(Yoko Ogawa)
"Queria olvidarte, no pensarte, no imaginarte... pero el murmullo vago de la noche trajo en su brisa tu nombre."
Vida-rota (seershwordl)
Hablando de debilidades:
Tú beso en mi cuello, el suave murmullo de tus palabras cuando me amas intensamente, sentir tu mano deslizándose por mi espalda, estacionada en mi cintura y la piel chinita de tener tu tacto bajando. Tus manos acariciando mis muslos, perdiéndose en lugares que solo son accesibles para ti. Tu lengua en mi vientre, tu singular perfume emborrachando mis sentidos y el hechizo único de tu forma de amarme sin consideración, pero al mismo tiempo con increíble ternura.
Leregi Renga
Del atríl una espada colgaba
Sonaba el bajo de fondo en esa noche calida. El ritmo era reiterativo, lento y suave. El sonido era agradable, como un suspiro, casi como de placer. Otra vez esa piel de fantasma ahí. Tan despacio te habías deshojado, sin prisa, fui preguntando en cada pétalo si me querías o no me querías. Un suave palpito era la clave intima, tu melodía sobre mi cicatriz, un murmullo se corporizó en un beso. Tu regreso a mi morada, un nuevo recuerdo en mi almohada. Quería arrancarte por siempre, pero sos una mujer olvidada que mi corazón rescató. Tú, una destructora en silencio, volviste ante mí, y no sé por qué. Entre mordiscos te pregunté "che, che decime por qué estamos juntos hoy otra vez". Me respondiste que era tu pesadilla, un capricho insoslayable, un miedo presente. Otra vez ahí, otra vez era actor de un solo papel. Componiendo de nuevo ese maldito personaje. Hace tanto que buscaba ser otra cosa para mí, buscaba tener otro plan. Me sentía capaz de cambiarlo todo. Pero del atril la espada de Damocles pendulaba sobre mí, sin jugar ya sabía que era el perdedor. Sentía que me acercaba más y más cerca, hipnotismo de un flajelo, otra vez había caído. La dama de hielo, la maldita recurrencia, como sus movimientos, se repetían. La abracé sabiendo de mi error. Me abrazó sabiéndose cómplice. El aliento era la respiración del otro, el pacto de algo que pasó a pesar de todo, que sucedió por un capricho. Una mirada reavivó algo, un suspiro sobre cenizas que prendía la llama, era claro que debíamos acabar con esto pero mientras tanto nosotros nos encargábamos de evitarlo.
Aqui estoy, sintiendo el murmullo de la lluvia ese que me gusta tanto oir, y pienso en ella porque ese murmullo su parece a su voz...
Lasnotassuicidas
Sólo allí arriba, en en el ápice, siguen temblando las hojas. Pero el susurro no parece viento, ¿voló dentro un pájaro? Ese murmullo de hojas sin motivo, ese murmullo que no significa nada, me recrea el espíritu.
¡Qué bello el asfalto mojado por la lluvia en el crepúsculo de primavera!
Esta luz ecuánime, franca, modesta… ¡esta bella luz en la carretera, leal, sin asomo de arrogancia!
¡La felicidad es simplemente caminar por la carretera con la botas que crujen!
Takami Jun
El balcón que se come el murmullo del mar de solitarios carros por la noche, y al lado una pared, tenuemente iluminada, llena de libros, son dos portales a la nostalgia sin fin.
tiempoydestino