Muchas veces le llamo “mal humor”, pero en realidad es tristeza.
seen from Bulgaria

seen from Malaysia

seen from China

seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia
seen from China

seen from China
seen from United States

seen from Singapore
seen from Australia

seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Australia
seen from China

seen from Bulgaria

seen from United States

seen from Italy

seen from Bulgaria
Muchas veces le llamo “mal humor”, pero en realidad es tristeza.
Si te he escrito muchas veces "amor", es porque, en verdad, has hecho de mi corazón la belleza misma de la vida que aún me queda.
No quiero irme envolviendo el alma entre tristezas, sofocos, preocupaciones, soledades y melancolías.
Sé que en ti hay algo dentro, y yo alzaré la mirada, deseando oírtelo decir con tu propia voz.
Mientras tanto, yo seguiré escribiendo la palabra “amor ... con amor.
Tener ansiedad y depresión es como estar asustado y cansado a la vez, es querer amigos pero no socializar, es querer estar solo, pero no querer sentirse solo, es preocuparse por todo y después no preocuparse por nada.
Sin preocupaciones
Prefiero evitar mis responsabilidades académicas y laborales, así como cualquier interacción social. Mi deseo es pasar el día entero en la cama, sumergirme en mi tristeza y desconectar completamente. Anhelo liberarme del dolor que me abruma y simplemente existir, sin la carga de pensamientos y preocupaciones.
Cuántas veces el alma se ve envuelta en preocupaciones, dudas, dolores que parecen no tener solución. Pero entonces, levantamos la mirada y recordamos que no estamos solos: tenemos Madre. Ella, que en Caná intercedió antes de que alguien lo pidiera, sigue haciéndolo hoy con ese mismo amor.
El Padre Pío nos dejó una frase que lo resume todo: “Cuando María se hace cargo, todo se arregla.”
Ella no es indiferente a nuestras heridas. Nos toma de la mano, habla con su Hijo por nosotros, y transforma incluso el agua de nuestras penas en vino de esperanza.
Confía en María. Entrégale tus cargas con fe. Si Ella se encarga, el caos se ordena, el corazón se serena y la vida vuelve a florecer