Raymond and Marin go to a holiday trip to Fendel!

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Raymond and Marin go to a holiday trip to Fendel!
Alyn y Ciel: mamá y papá siempre se han protegido el uno al otro ¡espero encontrar un amor así!
Asselus: Ma y Mami siempre se han querido y son inseparables, hechas tal para cual ¡como almas gemelas! Soy afortunado de que me quieran tanto como se quieren entre ellas
Denebola: mis papás llevan casados seis años y aún no se acostumbran al romance...
Gliesse, Albali y Nova: mamá y papá... se soportan entre ellos, pero nos adoran
Syrma y Heze: mamá nos quiere incondicionalmente, así como de seguro quería a papá
Aurora, Isabella, Olwen y Oliver:
Aurora, Isabella, Olwen y Oliver: ¿Qué es un padre?
–Es cuestión de practicar, no hay mucho que tenga que enseñarte.
Raina bajo el arco y se aseguró de que ninguna de sus flechas faltara; claro con excepción de la que acababa de clavar a medio centímetro del brazo de Syrin. Comenzó a avanzar hacía él, una sonrisa fanfarrona en su cara.
Syrin estaba cansado de estar tan confundido y sentirse indefenso. Era como si hace un mes hubiera comenzado su existencia, los primeros sentimientos genuinos y experiencias inolvidables (para bien y para mal) lo habían dejado estupefacto y vulnerable. Él sabía que nunca había sido alguien de carácter, pero de pronto se sentía vacío, ¿a dónde había ido su personalidad? Suficiente. Raina sabía esto, todos lo sabían, era conocimiento común que Syrin Hastell era una pequeña criatura abandonada a la deriva.
No más.
Miró a Raina a los ojos y él mismo arrancó la flecha de la pared. Cuando Raia estaba a menos de un brazo de distancia, extendió el brazo y apuntó el filo de la flecha ligeramente debajo de la barbilla, su brazo flojo pero su agarre en el flecha presente, desafiante mas no amenazante.
–Creo que podre arreglármelas. –y con eso dio un paso hacia adelante, quedando a centímetros de Raina, colocando la flecha en su mano con suavidad.
Ella arqueó una ceja y le dio media sonrisa con un toque de malicia.
–Tal vez.
Syrin: Las cebollas no me hacen llorar
Raina: No, pero yo sí. Y estás en mi cocina
Syrin, tras ser golpeado con la bolsa de cebollas: ¡AUCH!