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Big bulls
Running with the bulls. The streets of Pamplona during the fiesta of San Fermin
Navarre • Spain
Sanfermines 2022
Things to do/see this week, the festival of San Fermn in Pamplona, Spain
5 men raped an 18 year old woman in Spain (they even recorded a video and bragged about it to their friends), but they might walk free because she "didn't look sad enough". Women are not cartoons... We are people and we are survivors. •••• 5 hombres violan a una chica de 18 años (incluso graban un vídeo y presumen ante los amigos), pero puede que queden libres porque ella "no parece lo suficientemente triste". Las mujeres no somos caricaturas... Somos personas y somos supervivientes. #stopsexualassault #stoprape #feminist #justice #sanfermines #violadores #sanfermin #rapesurvivor
Yo te creo.
Se llaman a ellos mismo La Manada, a sabiendas: salvajes. No son la excepción, tampoco la regla. Pero están en todos lados, son el día a día de todas nosotras en una noche cualquiera, o una tarde. Incluso lo hemos llegado a sufrir en un día normal en la Universidad o en el trabajo.
La Manada es el reflejo de esos chicos que salen a pasárselo bien un viernes, cuando pasárelo bien significa arruinar la noche de otra. El típico pesado que no te deja, el que te quiere invitar a una copa insistentemente. Te pregunta por tu vida y hasta parece majo, luego empieza con las preguntas personales y te incomoda. El que tiene la mano larga y cada vez que baila te roza el culo, siempre sin querer. De La Manada también forma parte el que insiste en bailar contigo aunque le hayas dicho tres veces que se vaya, el que se pone detrás de ti mientras tú bailas con otras personas. Ese que no te va a escuchar por muy enfadada que estés de que cada vez que te des la vuelta esté justo detrás. Te roza de nuevo. Sin querer, claro.
La Manada es el grupo de chicos que hay en mitad de la acera, justo por el lado de la acera por la que tienes que pasar. Ese típico grupo por el que antes de pasar coges aire fuertemente y esperas la broma, el chascarillo, la pregunta estúpida. No te sorprende, llevas aguántandolo desde los 13 años. El comentario sobre si estás guapa, o fea, sobre si vas sola, o rápido. A veces solo gritan por asustarte, para que te sepas que ése es su trozo de acera. Es el mismo grupo con el que, antes de atravesarlo, sacas el móvil y lo miras como si se te fuese el alma en él con tal de no hacer contacto visual con ninguno de ellos, así parece que estás tan inmersa en el móvil que no escuchas ninguna de sus estupideces. Esta vez no ha funcionado, han vuelto a decir cosas ininteligibles, y aceleras el paso mientras mira para atrás.
La Manda es el reflejo de todos los comentarios machistas que escuchamos cada día, de los que no están en nuestro círculo y, lo que es peor, de los que están en nuestro círculo más cercano. Los comentarios sobre noches de ligue con mujeres borrachas, los comentarios que solo hacen hincapié en que para ellos no es una violación la omisión del consentimiento. El comentario de cómo se ligó a una chica que no recordaba su nombre, orgulloso de esa victoria que a mí me eriza la piel.
Yo te creo, claro que te creo. Siento que tengamos que decírtelo, siento que tengamos que salir a la calle para que nos escuches decir que sí, que te creemos. No hemos estado allí, no lo hemos visto, pero te creemos.
Y a ellos no se les cae la cara de vergüenza, insisten en que estabas dolida porque se fueron sin despedirse. Eso sí, no mencionan que te robasen el móvil, que te dejasen hecha un trapo. Tampoco que dos de ellos forman parte de las fuerzas de seguridad, que su deber (espero que no vuelvan a hacerlo jamás) era el de haberte protegido estando fuera de servicio. Claro que te creo, se me parte el alma cada titular que leo, cada noticia que veo, cada persona que pone en su boca un quizás. Siento que te jusguen y te cuestionen en los medios, que no se considere violencia machista. Pero yo te creo, claro que te creo.
De La Manada también forma parte el grupo de amigos que comparte fotos íntimas de cualquier tía; esos que en su historial de WhatsApp tienen los mismos comentarios que los acusados. Los de los comentarios sexistas diarios, los que dicen la palabra violar entre risas y vítores de sus amigos.
Lamento que el juez sea un hombre, una persona que no ha estado nunca en un lugar similar al que tú has estado. Posiblemente, nunca se ha sentido acosado, ni ha caminado a casa mirando hacia a trás, fingiendo una llamada. Un hombre al que seguramente no le han intentado tocar, no le han seguido, no se le han insinuado en una calle oscura. No le han dicho el “te acompaño a casa, a donde vas tan sola” que aterra de madrugada.
Ese hombre que ha rechazado las pruebas que muestran que dos policías y sus dos amigos, hayan podido participar en otra situación de abuso. Conversaciones en las que hablan de violaciones, sobre utilizar drogas en chicas borrachas, sobre ejercer cualquier tipo abuso cuando salen a divertirse. Cuatro amigos que bromean con el hecho de violar a chicas borrachas, para los que el consentimiento consiste en gritar NO y zafarse como puedas de allí. Yo, cuando estoy borracha, no puedo ni levantarme del banco en el que estoy sentada, ni sujetar un vaso sin derramarlo. Cómo pretende alguien que una chica pueda huir de cuatros hombres, dos de ellos policías, a las 6 de la mañana de una noche cualquiera. Cómo sois capaces de cuestionar si ella usó o no la fuerza para huir de allí, si lo intentó con todas sus fuerzas o no. Si gritó y, si es así, cómo de fuerte y con cuántas ganas quería irse de allí.
Yo te creo, claro que te creo. Y, afortunadamente, también somos manada en el momento de creerte.
THAT FACE. :3