Calaverita Sanofi.
Otro día normal,
En Sanofi seguían su rutina,
Hasta que una visita anormal,
Llegó a cambiarles la vida.
La Huesuda atravesó la puerta,
Un tanto desesperada,
A voz de grito pedía auxilio,
Pues su salud pendía de un hilo.
Un tanto asustados, decidieron ayudarla,
Querían evitar que ésta hiciera una mala jugada,
Escuchando cada uno de los síntomas,
Buscaban entre las cajas de píldoras.
Allegra para quitar los síntomas de alergia,
Y los dolores de pancita se fueron con una Buscapina,
La Parca comenzó a cantar como una golondrina,
Pues no podía ocultar su alegría.
Al escuchar su voz ronca, todos comenzaron a reírse,
Por mucho que trataran de resistirse,
Entones Histiacil le recetaron,
Y en su cantar la acompañaron.
La Huesuda continúo con su celebración,
Y abrió la pista de baile,
Pero al poco tiempo de la emoción,
Los huesos comenzaron a tronarle.
Gelicart, entonces, le llevaron.
Para que la Chimuela siguiera en movimiento.
Al recibir tanta atención, le entro sentimiento.
Y en sus ojos, lágrimas se acumularon.
Después de todo este llanto,
Sintió el cuerpo cortado.
La Catrina entonces se envolvió en su manto,
Mientras algunos preguntaban por su estado.
Probaron entonces con otras medicinas,
Como Aderogyl, y Neo-Melubrina,
En un instante, se mejoraba la cretina,
Y continuaba con la alegría.
Para prevenir cualquier otro percance,
Le dieron cajas de Pharmaton como obsequio,
Sacando su mejor versión como si estuviera en trance,
Salió a relucir su lado roquero.
Pero con tanta celebración,
Todos estaban muy distraídos,
Y toda esta felicidad que La Catrina había fingido,
Era para esconder su mala intención.
Solo para asegurarse,
De que nada malo le pasase,
Enterogermina en dosis pequeñas,
Aunque de malestar ya no había señas.
De pronto otro ataque de tos,
Hizo pausar la música,
Llevaron mas tabletas de Pulmonarom,
Y La Justiciera ya estaba paranoica.
Las burlas no se hicieron esperar,
Pues La Pálida parecía no aguantar mucho,
De su fuerza comenzaron a dudar,
Y a su carácter llamaron blanducho.
Del coraje el estómago se le soltó,
Y al entrar al baño, mas burlas escuchó,
Las pastillas de Sinuberase lo solucionaron,
Pero su temperamento no mejoraron.
Todos en Sanofi la consideraron una amiga,
Pues no existía alguien que sus risas consiga,
Y por haberle ayudado con su malestares
Pensaron que regresarían con calma a sus hogares.
Pero La Huesuda es de mecha corta,
Así que cuando escucho las risas y burlas,
Cambió la manera en la que se comporta,
Y comenzó a cobrar todas sus facturas.
Después de un falso agradecimiento,
Todos en Sanofi la despidieron con contento,
Pero, al atravesar la puerta,
La vida se volvió incierta.
Uno tras uno cayeron al suelo,
Algunos recordaron su pasado, mientras miraban al cielo,
Ahí entendieron que cometieron un error,
Pues la Dama de la Guadaña solo buscaba causar terror.
Ahora en Sanofi reina el luto,
Por confiar en quien solo causa susto,
La Cruel se salió con la suya,
Porque no hay nada que ella no destruya.



















