Compañeros de vida
No hay amigos, hay compañeros de viaje. Algunos se quedan una gran parte del trayecto, otros se bajan a los cinco minutos y algunos piden que se pare todo porque no aguantan más. O igual pides tu que se vayan de tu travesía.
Así de simple es como funciona. Nadie se va a quedar siempre ni nadie va a ser incondicional. Ninguno hará lo que tú, ni tan bien o ni tan mal. No exijas que se desvíen de su trayecto para que se amolden al tuyo, porque no va a ocurrir. Al final el camino lo haces tú solo, con tus acciones, tus valores y tus anécdotas. Tus heridas y defectos. Quien los sepa soportar, bienvenido sea y quien no bon voyage. No puedes obligar a nadie a quererte de tal forma, a quedarse ni a ni si quiera notarte.
Todos buscamos un camino ameno, lleno de jugar a las palabras encadenadas, música que te haga evadirte de todos tus problemas y muchas risas, y nadie va a cambiarlas por ti. Se sincero, en el fondo sabes que tu tampoco lo harías por ellos.



















