Reflexión 6
Es patética la forma en la que buscamos que se haga justicia. Como magistrados en un tribunal, con nuestra toga y peluca blanca, escuchando ambas partes y dictaminando quien es el culpable sobre el que caerá todo el peso de la ley, porque sí, porque se lo merece; porque ha causado mucho daño. Como el héroe en todo cuento infantil que, tras gran esfuerzo y empeño, consige matar al dragón que atemorizaba a los pueblerinos o al rey tirano que sembraba la hambruna en su reino debido a su avaricia; le da su proporcional y firme castigo, acaba con el malo malísimo y todos son felices.
Cuando eres un niño piensas que así es como funciona el mundo, como debe funcionar de hecho, esforzandote por ser bueno y viendo como el que hace daño es castigado, nada de desproporcionalidad, solo justicia. Pero, a medida que pasan los años la realidad te arraña el alma. Empiezas a ver como el graciosillo de turno se sale con la suya, como los poderosos siguen siendo poderosos, como quienes no tienen culpa de nada mueren de hambre; entonces te cuestionas, ¿Realmente la vida es tan miserable?
Todo es bastante indignante, pero desde la distancia, como cuando ves a alguien caerse, supones lo que ha tenido que doler pero ni si quiera te comes mucho la cabeza, tampoco es como si te hubieras caído tú. El problema es cuando te toca a tí, cuando lo sufres. Cuando ves que has sido victima de eso que tanto temías, de una injusticia y lo peor de todo; no hay castigo. Esas personas siguen con su vida, sin que los demás los señalen con el dedo, siendo felices, sin un poco de arrepentimiento por haberte destrozado, y mientras no es que ni si quiera pagen por ello, es que el único que sufres eres tú, quien menos deberia hacerlo.
Y te descuartizas a base de suposiciones, de que podrías haber hecho para evitarlo, de que es tu culpa, tenías que haberlo visto venir y ahora estas en la cama, mirando al techo sintiendote humillado por tener que pasar esa situación.
Asi funciona el mundo, supongo.
A seguir pagando los que menos tienen que hacerlo por aquellos que si deberían.

















