Somos dueños únicamente del amor que damos, de aquel que profesamos de corazón y con el alma, solo ese nos pertenece.
De aquel que nos regalan, que nos obsequian, que nos dan de igual manera que nosotros proporcionamos, ese no nos pertenece, ese nos lo entregan y hay que agradecerlo, priorizar, enaltecer, cuidarlo, protegerlo... Amores sinceros, son pocos, no echemos en saco roto que son eternos, hay que entender que velen mucho y si no se cuidan, corremos el riesgo de perderlo.
Leregi Renga














