No te vayas
En vano intento que todas las horas sean hoy —también las de mañana, y las que vendrán después—pero no.
Los días que siguen hasta tu regreso no serán más que una misma víspera: esa espera detenida que no se vive, solo se siente.
No poseo nada. Ya ni siquiera el eco de tu voz rozando mi oído.
No te vayas. Quédate.
Refugiémonos en algún cielo, sea cual sea.
Grito sin oírme, pero tú ya te has ido.
Buenas noches. Un beso.









