Ying Yang: Zygmunt Zaradkiewicz (Polish, b.1951)

seen from Singapore

seen from United States
seen from Türkiye
seen from Russia

seen from Malaysia

seen from Netherlands
seen from Russia
seen from Brazil

seen from United States
seen from China

seen from United States

seen from Malaysia

seen from Russia
seen from Switzerland
seen from China

seen from Germany

seen from United States

seen from Belgium
seen from Netherlands
seen from Malaysia
Ying Yang: Zygmunt Zaradkiewicz (Polish, b.1951)
I would like to introduce my Zeti OC: Zygmunt!
(Info is in work in progress, so it might be kind of lackluster tho.)
He's native in Frozen Factory of Lost Hex (Majority of native Frozen Factory Zeti are plus sized just like him. Zeena is the only skinny one and she survived somehow). He's one of those Zeti that doesn't have so called "Magnetic Manipulation" (It should be called Technokinesis tho). He's a friend of Zomom since childhood. When he was 130, he was looking for a new home after learning independence by his parents. But during wandering, he accidentally fell out of Lost Hex without noticing. After that, he got completely lost, but he was found by that group, who are the allies of the Diamond Cutters. One of the members gave him a modified Rocket Wispon that has Laser equipments if he needs to zap something.
His concealer is based on Oni mask (Similar how Whisper's concealer is based on Kitsune mask).
Relations with Deadly Six:
Zomom - They're most likely to be best friends. He even made an ice cream with his powers for his friend. He was shocked how his childhood friend got brainwashed and joined the pack. After Zomom got fired for poor intelligence, They're finally reunited and Zygmunt gladly gave him cloak and Burst Wispon.
Zavok - He most likely to be against him since he read the news about that red Zeti.
Zeena - He despised her for being egotistical and treating him like a pet since college.
Master Zik - Never seen before, but Zygmunt heard that Master is supporting Zavok since he was learnt from him
Zazz and Zor - Never seen before
family photo doodle! Humin, Kurly, Curlie, Toastie, and their 3 kids! photo taken in year 942 (WfW starts in 927), right after Zygmunt (the baby) was born
ZYGMUNT HOURS @nonbinaryeaston
Nadie puede predecir qué será de lo que es
Bauman.
Niewypowiedziane emocje nigdy nie umrą, zostaną pogrzebane żywcem i wyjdą na światło dzienne w brzydszej postaci.
Zygmunt Freud
Questo perchè ci che amiamo nel nostro amore di sé è un proprio io degno di essere amato. Ciò che amiamo è lo stato, o la speranza, di essere amati. Di essere "oggetti degni di essere amati", di essere "riconosciuti" come tali, e di ricevere adeguata "prova" di tale riconoscimento. In breve: per essere dotati di amore di sé, ci occorre essere amati. Il rifiuto dell'amore - il diniego dello status di oggetto degno di essere amato - genera odio di sé. L'amore di sé si costruisce con i mattoni dell'amore offertoci da altri. E qualora si utilizzino altri materiali, devono essere ricalchi, per quanto ingannevoli, di tale amore. Altri devono amarci prima che noi possiamo iniziare ad amare noi stessi. E come facciamo a sapere di non essere stati snobbati o scartati come un caso senza speranza; che l'amore c'è, potrebbe venire, verrà; che ne siamo degni e quindi abbiamo il diritto di gustare e indulgere all'"amor de soi"? [...] l'invito ad "amare il nostro prossimo come noi stessi" (vale a dire, ad aspettarsi che il prossimo desideri essere amato per le stesse ragioni che stimolano il nostro amore di sé) invoca il desiderio del prossimo di vedere riconosciuta e confermata la propria dignità in quanto depositario di un valore unico, insostituibile e non smaltibile. [...] Amare il nostro prossimo come amiamo noi stessi significherebbe dunque "rispettare la reciproca unicità"
Zygmunt Bauman, Amore Liquido
El amor parece gozar de un estatus diferente que los otros acontecimientos excepcionales. De hecho, podemos enamorarnos más de una vez, y algunas personas se enorgullecen o se quejan de que se enamoran y se desenamoran (al igual que algunos de los que llegan a conocer en ese proceso) con demasiada facilidad. Todo el mundo ha escuchado historias acerca de esas personas «proclives al amor» o «vulnerables al amor». Existen fundamentos sólidos para considerar el amor, y particularmente el «estar enamorado», como —casi por naturaleza— una situación recurrente, susceptible de repetirse y que incluso favorece la repetición del intento. Si nos interrogan, la mayoría de nosotros llegaremos a nombrar la cantidad de veces que nos enamoramos. Podemos suponer (y con fundamento) que en nuestros tiempos crece rápidamente la cantidad de personas que tiende a calificar de amor a más de una de sus experiencias vitales, que no diría que el amor que experimenta en este momento es el último y que prevé que aún la esperan varias experiencias más de la misma clase. Si esa suposición demuestra ser acertada, no hay de qué asombrarse. Después de todo, la definición romántica del amor —«hasta que la muerte nos separe»— está decididamente pasada de moda, ya que ha trascendido su fecha de vencimiento debido a la reestructuración radical de las estructuras de parentesco de las que dependía y de las cuales extraía su vigor e importancia. Pero la desaparición de esa idea implica, inevitablemente, la simplificación de las pruebas que esa experiencia debe superar para ser considerada como «amor». No es que más gente esté a la altura de los estándares del amor en más ocasiones, sino que esos estándares son ahora más bajos: como consecuencia, el conjunto de experiencias definidas con el término «amor» se ha ampliado enormemente. Relaciones de una noche son descriptas por medio de la expresión «hacer el amor». Esta súbita abundancia y aparente disponibilidad de «experiencias amorosas» llega a alimentar la convicción de que el amor (enamorarse, ejercer el amor) es una destreza que se puede aprender, y que el dominio de esa materia aumenta con el número de experiencias y la asiduidad del ejercicio. Incluso se puede llegar a creer (y con frecuencia se cree) que la capacidad amorosa crece con la experiencia acumulada, que el próximo amor será una experiencia aún más estimulante que la que se disfruta actualmente, aunque no tan emocionante y fascinante como la que vendrá después de la próxima. Sin embargo, sólo es otra ilusión… La clase de conocimiento que aumenta a medida que la cadena de episodios amorosos se alarga es la del «amor» en tanto serie de intensos, breves e impactantes episodios, atravesados a priori por la conciencia de su fragilidad y brevedad. La clase de destreza que se adquiere es la de «terminar rápidamente y volver a empezar desde el principio»