Un fan art que hice imitando el estilo de J. Scott Campbell

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@traficantedealgoritmos
Un fan art que hice imitando el estilo de J. Scott Campbell
Tardis en la Con Cómics Con los invitados especiales: Rubén León (Joker), Juan Guzmán (Rick Harrison) y Kai Martínez (Bob Esponja)
El Lego de Doctor Who fue mi autoregalo de dos del niño y honestamente pensé que sería más rápido de armar pero bueno, aquí luce en todo su esplendor, está genial.
Mi castillo de blanca arena
Rosa era una muchacha algo conflictiva, a veces alegre, a veces muy depresiva, a veces se encerraba en su propio mundo pues le aburría el tedio de la jungla de asfalto, a veces le aburría la metrópoli de vida imposible, a veces no quería saber de nada ni de nadie, pero a veces se le ocurrían también grandes ideas, a veces las ponía en práctica y a veces no, pero esta es una de esas ocasiones en que si, Rosa tiene ganas de hacer su propio castillo, lejos de la ciudad, lejos de todo.
Un castillo, claro, porque no, no se supone que somos capaces de todo, un grano de arena, una estrella, al final, todo sigue siendo tan pequeño o tan grande como uno mismo lo alcance a percibir, si, un castillo pensó Rosa, en la arena, con vista al mar, donde pueda observar todo, o recluirse y ponerse en el modo más hermético posible si así lo quiere y tendrá torres, tendrá torres y un balcón y un muro, un gran muro, tan grande como su negatividad o tan fuerte como su actitud, un muro que las olas no derribaran.
Pero primero tiene que salir de la ciudad y necesita un barco, un barco que la lleve a playa, a donde inicia el mar, así que toma papel, y hace un barco, un barco gigante de papel, impulsado por notas musicales de colores, parte entonces a darle la vuelta al mundo, hasta llegar a la playa, raro porque un barco debe de salir de algún puerto o de algún lugar donde haya mar, pero no nos percataremos en ese ligero hueco en la historia, el barco se sumerge así en la inmensidad del mar y como navegando entre canciones, avanza velozmente hasta que llega a la playa soñada.
Rosa dobla su barco hasta que se vuelve muy chiquito y lo guarda en uno de sus bolsillos, luego camina un rato por las playas alcalinas, siente el viento y siente que hizo lo suyo y la trajo hasta el lugar perfecto para hacer su castillo, su castillo de blanca arena con vista al mar.
En lo que bien pudo haber sido 9 192 631 770 oscilaciones del átomo de cesio los planos del castillo están listos, Rosa mira los planos de su fortaleza de la soledad, en papel azul y líneas blancas, formado de versos vueltos muros, amaneceres convertidos en pasillos y soplidos del viento que ahora eran torres, los planos ya estaban listos, Rosa está ansiosa de comenzar, busca un lugar apropiado, un cerro, al que no se llegue tan fácil, se pone su casco de seguridad y prepara su cubeta y pala y en algún momento indeterminado empezó a hacer su castillo, avanzaba muy rápido y mientras lo hacía a veces pensaba si no era la primera vez que emprendía este proyecto, si no lo había intentado antes y su tan deseado y anhelado castillo se había convertido solo en lodo, lodo que ni a recuerdo llegaba en estos momentos, el sonido de algunos instrumentos musicales la saco de pronto de concentración, ¿de dónde venía aquel ruido? Pensó, para ese momento ya llevaba terminado gran parte de la parte baja del castillo y al estar en un cerro tenía que tener balcones, balcones con vista al mar, a la playa y el mar había traído consigo algo más que sal.
Una banda de marinos había llegado, al parecer buscaban practicar sus… ¿canciones?, llevaban algunos instrumentos como un trombón, tambor, triangulo… pero que marinos tan raros eran, un par de pingüinos, un pescado y un monigote naranja, eso si todos llevaban su clásica playera de rayas típica de los marinos y marchaban hasta que al voltearse notan a Rosa mirándolos, al darse cuenta de que los miran no saben qué hacer, entran en pánico y aceleran el paso lo más rápido que pueden, por un momento Rosa se siente algo frustrada ya que esperaba estar lejos de todo pero luego termina por reír ya que ellos le tienen miedo y probablemente no se acerquen durante el periodo en que terminan de practicar sus canciones, de hecho, ahora que lo piensa, ese pescado se vería muy rico siendo cocinado en su sartén.
Rosa esta exhausta, trabaja bajo el sol, incansablemente como es su voluntad, pero se aburre con facilidad como también es su carácter, y escucha levemente los trombones, le da curiosidad por saber que está haciendo la inusual banda de marinos y se asoma por alguno de los balcones y los escucha mejor, mientras los escucha le parece también hacerlo con el mar, como si la combinación de los instrumentos y la música tuvieran… ¿letra?, se deja llevar un poco más y siente como si se sincronizara con la naturaleza, como si tomara una extraña energía de algún lado que si pudiera definir tendría un color… ¿púrpura? Y lo escucha:
“Bendito mar que limpias toda la maldad, retiras toda la ansiedad y alivias los sentidos. Me haces convertirme en paz, me desinfectas la ciudad y se me calma el alma…”
WTF!!! Exclama Rosa en su cabeza, eso que acaba de ¿escuchar? Es muy raro, si muy raro, el sol pinta las nubes y el cielo en general de color naranja, casi llegándole a color rosa, casi llegando al claroscuro, casi llegando a la hora azul, decide dejar de trabajar por el día de hoy y se va a descansar a su castillo, y luego a seguir construyendo, grano de arena a grano de arena y después de una, diez o cien vueltas solares (¿Quién podría saberlo?), la vastedad de las estrellas en el firmamento se asemeja mucho ya a lo incontable de los granos de arena que forman el castillo y Alma se toma un tiempo para poder maravillarse con la perfección del castillo, grande, sin personas, sin nadie que la moleste, armónico como la melodía que escuchaba de los marinos, y hablando de los marinos, estos no se encontraban muy lejos, ella los voltea a ver, más por ganas de reír que por interés en conocerlos y ellos la ven pero esta vez no huyen sino que la saludan a la distancia, desde luego no ha pasado desapercibido para ellos la construcción del castillo y que ya se encuentra terminado, esta vez Rosa es la que se pone algo nerviosa, entra en pánico y decide recluirse en su castillo, algún rato, algún día, algunas semanas (¿Quién podría saberlo?), Rosa mira su castillo y por dentro piensa:
“Que bien quedó mi castillo con vista al mar, que bien quedó, tan hermoso, tan perfecto… como hecho por Dios”.
A la mañana siguiente, la marea subió, subió mucho y de pronto el hermoso castillo se desvaneció, todos sus muros y torres, de golpe el mar se los llevó, ¡que calamidad!, Rosa no lo podría creer, ¡que tragedia!, todo el esfuerzo, todo el tiempo, ¿valdría la pena volver a empezar?, no lo sabe, triste camina por la playa mientras algunas pequeñas lagrimas se escapan por su rostro.
Los marinos se acercan a Rosa y le preguntan porque esta triste, ella en verdad no quiere hablar con nadie pero no puede evitar sonreír tantito ante semejante grupo de monigotes, platican un buen rato y terminan cayéndose bien, les cuenta de la tragedia del castillo que no resistió al mar.
Uno de los pingüinos le dice: “A veces es inevitable caer, a veces es inevitable hundirse, a veces hacemos cosas malas por los motivos correctos y a veces hacemos cosas buenas por los motivos incorrectos, el castillo se cayó en esta ocasión peeeero… arena siempre hay en el mar”.
Es cierto comentó el pescado, hay que hacer otro castillo, con otros cimientos, ubicado en un mejor lugar y con un mejor muro, yo soy arquitecto.
Rosa se sorprende no solo por lo solidario de los marinos sino porque incluso ya se había imaginado a aquel pescado/marino/arquitecto en un sartén, frito y delicioso.
“No sé si valga la pena”, alcanzó a decir.
“Claro que vale la pena y esta vez será más rápido”, exclamó el monigote color naranja, “este castillo no solo será mejor, también será más confiable y sólido, ¡y con energía purpura! o algo así…”
¡Qué felicidad!, los marinos alistan sus palas, se ponen su casco y empiezan a reunir arena, Rosa se les unirá muy pronto, arena siempre hay en el mar y en lo que pudo ser una vuelta al sol o 10 o 100, el castillo nuevamente está terminado, con un gran muro y torres con balcón con vista al mar, los marinos tienen que despedirse de Rosa, por un rato, tienen que ir a otro lado, pero prometen regresar pronto.
Rosa los ve partir en su ¿barco? y después se resguarda en su castillo, camina por algunos pasillos y de pronto ve una placa en la pared con un mensaje de los marinos, una sonrisa se dibuja en sus labios, por todo lo acontecido ni siquiera se había percatado de la fecha, ¿Cómo lo supieron los marinos? es un misterio, pero su mensaje aunque cortito al menos una sonrisa provocó en rosa.
“Feliz cumpleaños”, decía aquel mensaje.
Muy contento con mi K-9, creo que mi escritorio le da un look futurista
Algunos Cosplays en la Con Comics Guadalajara 2016, modelando en nuestra TARDIS
FUE EN UN PUEBLO CON MAR
“Fue en un pueblo con mar, una mañana del mes de Abril, Abril tenía que ser, no podía ser de otra forma, una mañana del mes de Abril Eusebio había salido a caminar.”
Tic Tac 11 am
Eusebio se llamaba él, de padre portugués y madre húngara, combinación que si bien no ha de ser poco común, no dejaba de sonar exótica, trovador, rockero, camina con aire de superioridad, su porte y su frente siempre levantada y tan blanco como se podía ser, era delgado, algo soñador, algo patán, solía vestir un abrigo largo estilo tres cuartos y su pelo largo se mecía con el viento reflejando una cadencia casi en sincronía con su arrogancia, Eusebio como este relato, simplemente parecía de otra época. Esa mañana para no decepcionar lucía un abrigo de terciopelo color burdeos, siempre tres cuartos, tres cuartos de hora habían pasado ya desde que había salido de la posada en la que se encontraba hospedado, músico tenía que ser, parrandero y bohemio, tres cuartos, tres cuartos de hora.
Tres cuartos de hora también habían bastado para cambiar el sentido del viento y también su violencia, su cabello ya no apuntaba en contra del viento, ahora más bien se dejaba adormecer con él, con un ritmo casi hipnótico, casi melancólico, “era fantástico estar solo”, se decía el a sí mismo, tit tac suena el reloj, “y era estupendo estar solo” se decía a sí mismo, y hablaba y se hablaba a sí mismo, pero permanecía callado mientras caminaba, “y era estupendo estar solo”, se repetía a sí mismo, tic tac suena el reloj, pero no era fantástico estar solo, el viento ya no soplaba tanto, era cierto, pero hacia frio, hacia bastante frio, no era verano, no había amor, no había Dios, no había nada, tic tac, pero el caminaba, tic tac, el reloj caminaba.
Era un pueblo con mar, La Coruña, Lanzarote o Gijón, cualquiera de ellos podía ser, o ninguno, el caminaba, tic tac, miraba a su alrededor y veía el bullicio de los trabajadores del puerto, algunos ya regresaban a su casa, otros apenas iban a ganarse el sustento, a su izquierda caminaba un muchacho con un ramo de rosas, hoy era el día en que se le declararía a su amada, aquí había amor, a su derecha un grupo de chicas en traje sastre y mascada caminaban, probablemente para regresar a su trabajo después de la hora de la comida, tic tac, un parpadeo, no podría decirse que se hubieran robado la luz del sol porque desde que había llegado no había dejado de estar nublado, tit toc el reloj marcaba las 6 pm, un poco aturdido, entiende que tiene que volver sobre sus pasos, había sido invitado a dar un concierto, un pueblo pesquero con gusto a rock, sonaba igual de raro como su linaje previamente mencionado, caminó entonces hacia su posada, pensaba comer algo y después dirigirse al Palacio de los Congresos, todavía alcanzo a toparse con la iglesia del Pueblo, él se detiene unos segundos a verla, sin admiración, sin desprecio, sin sorpresa, sin fe, prosigue su camino, la iglesia, del pueblo no es para el más que un cascaron vacío al que su morador hace mucho abandono, aquí no había Dios.
Tic Tac 9 pm
Un pueblo pesquero sin bares no podía ser cierto, al terminar su acto, Eusebio y sus músicos buscan donde saciar su sed de alcohol, barias si había, pero ni uno solo abierto, caminaron no obstante un poco por calle Juana de la Vega hasta la plaza de Pontevedra, encontraron un bar abierto, un único bar abierto, donde quería beber como si no hubiera un mañana, y entonces la vio.
No tardó en enterarse, Rosa se llamaba la chica, atendía la barra, reinaba detrás de la barra, morena, de apariencia libanesa, cabello negro, y ojos de gata, hipnóticos, el ni siquiera pudo asimilar los hechos, tic toc, sonaba el reloj, aparte de él, ya solo ella quedaba en el bar, tic toc, las 9pm ya no eran, indiferente no lo había resultad el a ella tampoco, pues ya no había nadie en el bar más que ellos dos, y cada vez hablaban más cerca, los labios se rozaban, y de los suyos si hubiera alguien ahí para escucharlos, hubiera escuchado:
“No hace mucho escribí tu carta, no siempre sé que pasa conmigo, a veces no entiendo que pasa conmigo, pero desde la plaza de armas de un lugar cualquiera te escribí este verso porque quería que superas lo que ahora ya sabes, porque no quiero que la devuelvas sin que pagues el rescate…”
- ¿Y de que rescate tendría que pagar yo?, con una sonrisa malévola dijo ella.
“El mío, porque si bien este cuerpo todavía aparenta ser mío, todo lo demás me lo has robado”-
- Te odio tanto, dijo ella.
- Vamos a tomarnos unas copas a tu dormitorio y explícame los motivos. Contesto él.
Ella cerró el local, él no sabía ni que se decía a sí mismo, el dedo de ella dibujaba un corazón en su espalda, debajo de su falta el metió su mano en correspondencia, camino al hostal de Juan Flores o Pedro Rodríguez, nuevamente nombres sin importancia, ellos se besaban en cada Farola, camino al hostal ella con sus uñas gravó en su espalda todo el ciclo de la Luna,
Aquí no había amor.
Era un pueblo con mar y ante el balcón de sus ojos de gata, entre citas de Borges, Chabela Vargas y Silvio Rodríguez, el toco en el piano de su piel, todo su repertorio, tic tac las 10, tic tac las 11, porque no era fantástico estar solo, tic tac las 12, porque esa noche él quería dormir con ella y ella no quería dormir sola, Tic Tac, ¿Aquí había Dios?
Tic Tac 3 am
Desnudos
Tic Tac 4 am
La Luna
Tic Tac 6 pm
El amanecer
Tic Tac Adiós
Adiós se dijeron, ojala volvamos a vernos, pero él no volvió, un año paso y el no volvió un año que le duró lo que tarda en llegar el Invierno después de la Primavera, un año que después lo volvió a llevar a su Pueblo, a su pueblo con mar, por azar o por destino, volvió a tocar y al final del concierto, la buscó entre la gente y no la encontró, no encontró siquiera quien la conociera, no encontró quien pidiera decirle de ella, ni media palabra, ¿Qué clase de broma macabra es esta?, preocupado él se dirigió a su bar, bien que recordaba el camino, pero no había barra ni había bar, en su lugar encontró una sucursal del banco hispanoamericano, aquel al que las chicas en su traje sastre y sus mascadas que había visto un año antes, regresaban después de comer.
Dos o tres lágrimas alcanzaban a brotar de sus ojos, - Sé que no lo soñé, se decía a sí mismo y, como vengando su memoria, a pedradas contra los cristales vengó su recuerdo.
- Sé que no lo soñé, protestaba el mientras se lo llevaban los policías municipales.
- Tres copas, alegó el que llevaba.
Eusebio caminó hacia su Hostal y se topó en el camino con la Iglesia del Pueblo, 3 segundos se detuvo a contemplarla y sin pensar nada, continuó si trayecto, aquí no hay Dios.
Eusebio caminaba hacia el Hostal en el que se encontraba hospedado, de Juan Flores o Pedro Rodríguez y en el cuarto donde aquella noche le quitaba la ropa, con su rostro desencajado, con su mirada triste tomó su libreta y un lápiz y empezó a escribir:
“Fue en un pueblo con mar, una mañana del mes de Abril, Abril tenía que ser, no podía ser de otra forma, una mañana del mes de Abril Eusebio había salido a caminar…”
05 de abril, 2016.
… Cual pecera, liviana y transparente su cabeza ahora creía en esas vicisitudes intrascendentes. Entre ellas la de amar, no en silencio sino en calvario, a aquella mujer de piel de azufre y ojos de Luna que finge no notar a diario. Entre otras, la de dibujar un nuevo cielo para ella, con pincelazos púrpura, cobre y plateado para las estrellas. Entre ellas, la confusión de usar moño o una flor en la cabeza, llevar narcisos o gerberas, hacer té o café, ser despertada cuando pase el temblor o ser vista cayendo en la ciudad de la furia…
-B
Y nunca voy a olvidarlo, olvidarte, olvidar.
Te odio
Te odio casi tanto como te quiero, pero no siempre te odio, ni siempre te quiero.
A las 7 am por ejemplo, no te odio ni te quiero, a las 7 am solo aviento maldiciones contra la entidad del tiempo, contra el despertar y contra la luz del sol que no me deja prolongar mi sueño.
A las 8 am no pienso en ti, a las 8 am, me baño, preparo un plato de cereal, unas quesadillas, unos sándwiches o alguna otra cosa que se pueda preparar en un 2 x 3, plancho la ropa y trato de llegar al trabajo antes que los jefes, llego al trabajo y desde luego lo primero que hago es no trabajar, navego un rato entre las páginas de noticias (Xataka, Fayerwayer, Trendencias), reviso mis redes sociales y pierdo el tiempo hasta las 9:30, hasta las 9:30 no te odio ni te extraño, a las 9:31 te extraño.
Mi día se va luego entre trivialidades y detalles técnicos de dudosa compresión y de nulo interés.
A veces te escribo, a veces escribo algunas historias, a veces edito alguna foto y a veces hago algún diseño, en esos momentos no te odio, pero a veces en esos momentos, tu estas en alguna historia, en alguna foto o en algún diseño, esos momentos te quiero.
En los días lluviosos te odio, mientras camino con mi paraguas por la viga o por tezontle o mientras estoy acostado en mi casa, con la ventana medio abierta, sintiendo un poco el viento, un poco las gotas de lluvia, un poco el clima que ve como el cielo se deshace a nuestras miradas, trato de tomar un poco de lo que con su decadencia viene, vienes a mi cabeza en esos momentos también, vienen a mi cabeza también mil y una ideas para ti, las trato de desechar pero siempre quedan dos o tres, a veces las pongo en práctica, trato de no hacerlo, trato de pensar en causas para no hacerlo y me digo que no vale la pena, y me digo que no las mereces, luego recuerdo tu risa, recuerdo tu sonrisa y te recuerdo a ti, a veces las pongo en práctica y te causo una risa, a veces una sonrisa, cuando eso ocurre, en esos momentos te quiero tanto, después, noto que el momento ya pasó, ya no es un momento, es solo un recuerdo y en esos momentos, te odio, te odio tanto.
Las noches de los viernes no te odio ni te quiero, en esos momentos, me consumo como la lluvia de la semana en calzada de la viga, en esos momentos solo me despojo de la cotidianidad y de la desidia, del tedio y de los zombis, a las 6 am no pienso en ti.
En días festivos y fiestas de guardar no te odio, puedo quererte o extrañarte pero en esos días no te odio.
Cuando me doy cuenta que puedo odiar o puedo querer, te quiero, pues tú has sido parte de ello, días de carambolas emocionales, del sube y baja mental, de ser un humano.
Cuando estoy contigo, cuando tengo oportunidad de pasar el tiempo contigo, no te odio ni te quiero, es distinto, la vida se convierte en un televisor gigante que adquiere colores y su alta definición, su sonido envolvente y su programación casi infinita, ahh cuando te veo es distinto, es casi como si se cambiara los días falsos por los días de verdad, después, se acaba, y los días vuelven a ser cotidianos y tediosos, en esos momentos te odio, en esos momentos dejas de estar en los días, para ese momento los días verdaderos cambian por los días falsos.
Para cuando me doy cuenta que escribí esto, para cuando me doy cuenta de lo cursi que es, entonces te odio, porque te quiero, te quiero más de lo que te odio.
Armadura de Leo, me encanta mi cámara Sony Rx100
Batman V Superman
Batman V Superman es Cómic Books de DC en la pantalla grande, es narrativa pura de cómics llevado al cine de Héroes, con su caos narrativo y sus referencias obscuras a historias pasadas, con su fantasía mas allá de la fantasía, su metatextualidad y su drama, con sus historias que a veces no se entienden nada la primer leída, las que el orden parece que solo lo conoce el autor de la historia, las que sus tramas que se tienen que leer más de una vez para poder apreciar todo, las que al leerlas pensante “¡Pero si esto no tiene ni pies de cabeza!” pero luego convertiste en la historia más grande jamás contada, de la historia de sus CRISIS, Blacktest Night, Zero Hour, Convergense, etc. Que te rellenan de subtramas cuyo objetivo no es concluir una historia sino darle paso a nuevas y diferentes aventuras.
Batman V Superman también es la historia del hombre más peligroso e inteligente del mundo y su rivalidad contra el superdios venido de las estrellas, día y noche son puestos a luchar en el combate de gladiadores más grande de la historia, pero también es la historia de cómo surge la amistad entre los más grandes iconos de los comics que jamás hayan existido y de cómo encuentran uno en el otro a alguien digno de su confianza y de su admiración.
Batman V Superman plantea también el primer acercamiento del dios del mal, el gran enemigo no solo del universo y los dioses sino de la realidad misma, enemigo que teje sus redes desde la oscuridad, manipulando y colocando cada pieza de ajedrez en el tablero, Luthor y Doomsday hay sido grandes villanos, sí, pero incluso, tanto héroes como villanos al final solo han sido marionetas de la amenaza invisible, la cual ha visto ya el momento de extender su sombra por toda la creación.
Batman V Superman nos entrega también no al Batman que queríamos, sino el que necesitábamos, el que se mueve y ataca como siempre pensaste que lo haría, al que su traje si se parece al del comic, al que ya cansado con los años es amargado y poco tolerante, necio en su visión de la justicia, pero que no se detiene en nada hasta llegar a ella, la futura diosa de la guerra también aparece dejando a todos con ganas de ver su aventura en solitario, pues el tiempo que aparece en pantalla con su gran diseño, ataques y actitud nos terminan sabiendo a poco ante lo bien logrado que quedó el personaje.
Batman V Superman nos muestra también el lado más humano del héroe, al que hace el bien siempre, el que solo quiere hacer lo correcto, el que tiene dudas, el que tiene miedo, el que termina sacrificando todo por los que lo odian, el que termina dándolo todo por los que ven en él un símbolo de esperanza, el que es bueno solo porque si, solo porque con un poder como el suyo, ¿Cómo podría no serlo?, es la historia del que dio todo por los demás hasta el fin de sus días.
Pero Batman V Superman también es la historia que trascendió la película y llegó hasta el mundo real, con el director que se alejó de la formula gastada del cine de héroes y nos trajo la era del cine de cómics, del actor que estuvo en la competencia y que nadie quería y ahora recibe elogios por su gran papel, de la chica que le faltaba físico pero le sobraba actitud para ser la princesa de las amazonas, del fan de la competencia que se sintió decepcionado al no ver el tipo de historia que estaba acostumbrado, del entusiasta que quería ver una historia bien delimitada con principio, clímax y final y que no lo encontró en esta película, del crítico que quería ver las estructuras clásicas de la narrativa actual y furioso la destrozó con sus críticas en los portales de internet, de los papas y niños que llenaron las salas y acabaron con los vasos y juguetes disponibles, del taxista que conocí en un remoto lugar de Veracruz, que pone cantos en la radio de su taxi y que se tomó el tiempo para ir a verla y se sintió maravillado, del espectador casual que vio algunas de las mejores escenas de acción de su vida, del niño de 4 años que empezó a leer cómics y 28 años después siendo ya un adulto no pudo dejar escapar las lágrimas de sus ojos al ver que sus héroes, no de la infancia sino de toda una vida, revivían sus más grandes aventuras en la pantalla grande.
Batman V Superman también nos da la bienvenida a lo que viene, a la llegada del quinto mundo, al de dioses como hombres y al de hombres como dioses, ¿y saben qué?, lo espero con ansias.
.- Ruben Emmanuel
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Vaya que me gusta coleccionar cosas Pepsi y además son ideales para usar mi cámara :)
Un pequeño fotomontaje que hice de Peter y Jenna en Puebla, México
¡¡¡Sabado espectacular!!!, Conociendo a Silvester McCoy, septimo Doctor Who en Ciudad de México
Para la Mole 2016 en la Ciudad de México mi objetivo es conseguir los autógrafos de Peter Capaldi y Silvester McCoy, ya tengo listo el cosplay, ¿Podre conseguirlo?
Algunas fotos más de mis funkos recorriendo algunos lugares de Puebla
Foto grupal con la TARDIS terminada