Reblog y un kilo de helado se aparecerá en tu vida
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Reblog y un kilo de helado se aparecerá en tu vida
Mi mamá me preguntó qué es OnlyFans
mientras el gobierno normaliza la timba
y la venta de contenido,
pero igual quieren una mujer casta y pura,
de “alto valor”, que ponga el vientre
y críe a los Rappis del futuro
porque ya no habrá fábricas
de las que ser obrero,
y así formar la familia tradicional
en medio de una crisis habitacional
que los deja atrapados en la pieza
con PC gamer en la casa de sus padres.
Se quieren coger a las Bonnie Blue del mundo
siempre y cuando puedan ir con la cara tapada,
porque a la luz del día
detestan a estas zorras trolas
que ya perdieron la cuenta
de con cuántos tipos estuvieron.
Detestan a toda mujer que no pueden poseer.
Al grito de gorda, trola, forra, vieja, negra,
te vas a quedar sola, feminazi, kuka, zurda,
te odian a la luz del día,
pero de noche te anhelan:
de noche, epidemia de soledad masculina.
Nos detestan porque ya no nos pueden cambiar por una vaca,
porque podemos elegir, enojarnos,
y decirles que no.
Porque nuestra lucha nos dio el lugar
para gritar por Brenda, Lara y Morena,
asesinadas por el narcotráfico
y tachadas de “zorritas que sabían lo que hacían”,
pendejas de quince a veinte años,
sin nadie que las cuide, guíe o aconseje,
jóvenes abandonadas por el Estado
que mantenemos con nuestros impuestos,
víctimas que no fueron como ellos querían.
Nos odian porque ya no nos comemos más la de perder derechos
ante las crisis económicas que generan los varones poderosos
en complicidad con las hijas del patriarcado
que nos traicionan con tal de ocupar una silla,
convencidas de que la salida es individual
y con aprobación masculina.
Pretenden reducirnos a números:
al número de tipos con los que cogimos,
al número que marca la balanza,
al número de nuestras velas de cumpleaños,
al número de gatos,
al número que refleja el reloj biológico.
Pero a ellos no les importa
ser el tipo número ochocientos cincuenta y siete
en la fila de las Bonnie Blue del mundo,
siempre y cuando no se les vea la carita
y no tengan que hacerse cargo de nada.
Porque para estos tipos, la culpa la tenemos nosotras:
por envejecer, enojarnos, engordar,
por no vivir la maternidad en rosa bebé,
por pedirles que se hagan cargo de sus hijos,
por estar exhaustas de ser cuidadoras, trabajadoras,
amas de casa todo el día
y no tener energía para hacer la perfo
de esposa impoluta y armoniosa
para ese varón que nos usa como comodidad,
como hizo mi viejo con mi vieja,
culparla y enojarse
mientras consumía porno
y afines al OnlyFans.
Estoy triste.
Una carta de cambio la muerte. Algo llega a su fin, suelta las amarras para recoger la cosecha. Uno puede morir antes de morir. Un nuevo amanecer 🌅
una buena noticia: la lucha del hospital garrahan obtuvo un triunfo sustancial
allá por el 2003 tenía 7 años. microhematuria, demasiado calcio en los riñones y cálculos en la vejiga. me vine desde troncos del talar, todo en el 60, y después subte B (me encantaban los asientos de plush pero el ruido me ponía en estado de alerta) y E (todavía de madera; sentía que se iba a desarmar en cualquier momento, honestamente todavía siento lo mismo). me bajé en pichincha —creo— y entré al garrahan.
fue re loco ver pibes de mi edad, o más chicos, que estaban jodidos posta. algunos no podían moverse para jugar y yo corría por las rampas de colores. los miraba y era muy extraño. por qué dios hace niños que no pueden correr por las rampas de colores? pasaron más de 20 años, estamos en febrero de 2026, y todavía no entiendo por qué nacen pibes así. medio mala onda dios. tampoco entiendo cómo la gente votó a milei y le deja pasar el hecho de que desfinancia la salud y te deja a los pibes sin hospitales.
dicho esto, quería hacer un breve resumen del conflicto garrahan vs. milei (y su gobierno), que ocupó buena parte de 2025. fue un quilombo largo: reclamos salariales, falta de personal, recortes presupuestarios y tensiones con el gobierno nacional. tengamos presente que estamos hablando de uno de los centros pediátricos más importantes del país.
puntos clave:
salarios insuficientes frente a la inflación (enfermería rondando los $600.000 mensuales).
fuga de profesionales y renuncia de especialistas por mejores condiciones en otros sectores.
sobrecarga laboral extrema por falta de personal.
falta de insumos e infraestructura denunciada por residentes y técnicos.
veto presidencial a la Ley de Emergencia Pediátrica (clave en la escalada del conflicto).
sanciones, sumarios e incluso detenciones a trabajadores que protestaban (luego revertidas por la Justicia).
cronología breve del quilombo:
abril 2025: arrancan las protestas. reclamos salariales, fuga de personal, asambleas y primeros paros.
mayo 2025: los paros se intensifican. residentes denuncian congelamiento salarial y falta de insumos. el conflicto se instala en los medios.
junio 2025: se incumple la conciliación obligatoria. el gobierno veta la Ley de Emergencia Pediátrica y explota todo de nuevo.
julio 2025: marchas del garrahan hacia plaza de mayo para visibilizar la crisis y la renuncia de especialistas.
septiembre 2025: paros de 48 y 72 horas. trabajadores denuncian sobrecarga laboral brutal por falta de equipos completos.
octubre–noviembre 2025, una buena noticia: después de seis meses de lucha, conquistan un aumento salarial del 61%. el gobierno lo vende como “gestión”; los trabajadores lo reconocen como lo que fue: un triunfo colectivo.
situación hacia 2026, otra buena noticia: la Justicia laboral dicta una cautelar frenando los sumarios disciplinarios contra trabajadores y referentes sindicales. la lucha sigue: gremios como APyT siguen denunciando el “desmantelamiento” del sistema pediátrico y la fuga de profesionales calificados, pero este fallo judicial representa un freno importante al avance del hostigamiento.
el garrahan es un gran ejemplo reciente de lo que pasa cuando una lucha no queda encerrada entre cuatro paredes. cuando se arma entre trabajadores, sí, pero también con familias, pibes, estudiantes, vecinos del barrio, gente que pasó por ahí alguna vez o que simplemente entiende que la salud pública no es un lujo sino algo que nos sostiene a todos.
yo soy laburante y estudiante, y llegué a una conclusión bastante simple: necesitamos más buenas noticias. y las buenas noticias no caen del cielo, ni de un escritorio en el que alguien firma un decreto.
las buenas noticias se construyen cuando dejamos de mirarnos como enemigos y empezamos a trazar acuerdos por la positiva, cuando escuchamos al otro, cuando entendemos que nadie se salva solo. se construyen cuando armamos una columna enorme en la calle para defender algo más grande que uno mismo.
esa columna —la del garrahan— consiguió algo. y eso en este país importa.
de esta salimos juntos. no queda otra. y cuando ganamos una, hay que celebrarla. porque también es una forma de seguir vivos. visiten el instagram de la Asociación Profesionales y Técnicos del Garrahan que ahí está la posta posta: https://www.instagram.com/gremio.apyt.garrahan/
si no tengo un motivo para sentirme abandonada, me lo invento, total: atardecer anochecer recuerdos cosas que no pasaron acordes bailes gente sonriendo (que me hace sentir aún más sola aunque no sé si esas personas se sienten bien pero me gusta pensar que si xq si no mi narrativa no tendría sentido) y todas las cosas de cornuda que imaginen me alcanzan para pensar que estoy ajustada a la realidad y que mis pensamientos son ciertos (mi sentir de soledad puede ser real en un mundo en el que yo soy la única incomprendida que sufre y padece, en ese mundo inexistente me siento en control)
DESAKATO EN VIVO
Realizamos la sexta edición del festival Desakato, en un año en el que no sé si hubo fraude electoral, si los discursos de Trump sobre Argentina “peleando por su vida” influyeron en el voto de la gente, o si, por simple matemática, la mayoría de los asistentes a un festival disidente votaron esto.
Gestionar un festival antifa LGBTQ+ con las intenciones de generar un espacio seguro de encuentro, memoria y visibilidad, en un año en el que ya no alcanza con reivindicar el goce, me es personalmente contradictorio.
Estoy enojada y siento que a nadie le importa, siento que a los míos no les importa. La marcha del Orgullo en CABA es una joda de glitter y gente diciendo #Pride o #MakeArgentinaGayAgain, y créanme que entiendo lo liberador de salir a la calle vestido como se te cantan las pelotas, de la mano de quien querés, y que te esperen los tuyos bailoteando al ritmo del artista má alerta do putinho del momento. Pero me enojan los anglicismos, la falta de autocrítica —ser trolo en CABA es objetivamente más fácil que en el tercer cordón del conurbano bonaerense, y los trolos existen en otras partes del país—, el goce como lo primero primerísimo y la distracción entre líneas coloridas que difuminan el elefante en la habitación: el aumento de los crímenes de odio.
Hacer memoria no es solamente juntarte con tus amigues a poguear las canciones de la banda conformada por mujeres y disidencias que más te gusta, ni subir una foto tode montade al feed y coso. Hay que seguir llenándonos el orto de brillos y usando abanicos de arcoíris, pero también necesitamos tener un desakato en vivo: Mataron a Treinti y La Piba Berreta decidió cortar su show durante la última edición del festi Desakato porque no es sencillo estar cantando una canción que dice que el mundo es una mierda cuando, diez días antes, un patrullero con las luces apagadas atropelló a tu amiga trans y te enteraste tres días después porque sus amigues empezaron a difundir el caso en redes.
El 18 de noviembre, la Policía bonaerense mató a Treinti, una fotógrafa trans reconocida por su laburo retratando artistas mainstream —en su Instagram @30y5mm está todo—, y lo comunicaron sus amigos porque a los medios masivos y a la justicia no les conviene que la gente se entere de que los buenos no son los de azul. El festival fue el 28 de noviembre. Lulú estaba por cantar, creo, el último tema del setlist, pero no pudo. Se sentó y dijo que no podía cantar. Les pidió a sus compas de banda que se acercaran y la ayudaran, y contó el caso de su amiga Treinti. Cortó el seco el show para hablar de este caso y también para decirnos que el mundo es una mierda, y que lo que nos queda es entrenar, fortalecernos físicamente, organizarnos e irnos a casa pensando.
Ella tuvo su desakato en escena, sin ensayos ni charla previa: genuino y combativo, y aprovechó el escenario para compartirlo. Tener un micrófono y una audiencia que te escucha no es algo que haya que dar por sentado; es una oportunidad valiosa para decir algo que puede o no agradar, pero que es cierto. En un momento en el que cualquier forro hace un programa hablando de con quién garchó el fin de semana pasado y contando intimidades, y después sale a pedir disculpas prediseñadas porque en redes le están dando con un caño, hay que agarrar y gritar a los cuatro vientos aquello que es urgente, sin importar si tu audiencia son tus tres amigos conectados al canal de YouTube del programa independiente que quiere comunicar algo distinto y evitar que otros nos sigan narrando.
Mientras tanto, lo único que parece valioso son las interacciones en redes y hacer lo que sea para conseguirlas, no importa si eso implica encontrarte en un momento copado de tu carrera, como Pedro Rosemblat, y usar una plataforma contundente como lo es Gelatina para lavarle la cara al sorete de Cordera —que dijo que hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo porque son histéricas—, y después tirar que “hay cosas que no se le juegan, que se les juegan a las mujeres en el cuerpo cuando escuchan a una persona que dijo eso”, algo que efectivamente a él no le pasa. Y que, por otro lado, también se le juega el lado de fan de la música de Cordera. Me pregunto si a Pedrito se le juega algo cuando chusmea su Spotify Wrapped. Hay que usar todas las oportunidades que tengamos para difundir quiénes somos, qué nos pasa, y no permitir que nos moldeen o nos desaparezcan.
Texto del año pasado.
@festi.desakato te amo.
no sé qué hacer para que las cosas funcionen tener una psiquiatra un poco mejor me sale 55k me tendré que quedar con la de la prepaga si, esa a la que le digo que me siento mal y, acto seguido, me da medicación para dos meses y me dice que me va a escribir en un mes y algo porque se va a un congreso la que no sabe quien poronga soy y no es capaz de tomar nota de nada ni se gasta en fingir que se acuerda lo que le cuento todas las putas veces que la veo se olvida de que el token del orto que me da la prepaga lo tiene que ingresar por discapacidad siempre lo ingresa mal y le tengo que andar recordando que tiene que hacerlo de esa manera hago todo lo que puedo y trato de poder hacer cada vez más para que las cosas funcionen si bien mi psiquiatra me parece una desprolija, trato de sacarle provecho justo ahora estoy haciendo algo que ella dice que no me protege: rumiar si, estoy rumiando y rumiar no me protege me deja mal vestida, caminando al costado de una ruta, con borcegos duros y viejos cubriendo mis pies ampollados con un cuchillo atado a una piedra gigante, clavado en el lado izquierdo de mi pecho el dolor punzante y el ardor se expande por mi cuerpo el metal penetra mis venas, se funde con mis globulos rojos se me enducere ese foco punzante del pecho, y cada latido del corazon hace que el filo del cuchillo me corte aun mas la piedra hace de ancla recordandome que este dolor pesa a veces mas, a veces menos, pero siempre pincha me arde y me pesa no sé cómo hacer para poder cada vez más, cómo hacer más de lo que ya puedo para que las cosas funcionen
parque centenario
25 posts!
Otro milestone, mira vos.
Otro texto sin terminar (ando vaga, no termino nada).
Fui al Gaumont a ver Belén, pelicula dirigida por Dolores Fonzi basada en el libro de Ana Correa que cuenta la historia de una mujer presa, acusada de homicidio por un aborto espontáneo. Siempre me emociona el Gaumont: cine nacional que me da esperanza, me conmueve y me devuelve la identidad.
Las actuaciones estuvieron impecables. El uso de los colores, la música, el retrato de lo colectivo. Las mujeres autoconvocadas al frente, porque los dirigentes —chabones en su mayoría, todos tipos bah— no tienen interes ni huevos para ejercer la tarea a la que se postularon voluntariamente. Sentí como hay cosas que se me juegan a mí en el cuerpo, que a los hombres no se les juegan. Lloré a mares: un amigo me dio la mano, una señora más grande me tiró un beso y una chica me alcanzó un pañuelo —todo en menos de un minuto—. Ahí entendí: esto es lo que nos quieren quitar.
La derecha te quiere sacar la capacidad de mirar al otro. Hacerte creer que vivís mal o que no tenés porque no le cobran el peaje a un chico con autismo, o porque jubiló gente “gratis” lo cual no es cierto. La moratoria previsional permite a quienes tienen la edad para jubilarse, pero no los 30 años de aportes, comprar los años faltantes y jubilarse. O sea, no es gratis. Y si fuera gratis, y hay plata para reparar estas injusticias históricas, ¿qué problema hay? Que los jubilen a todos. Pero bueno, eso es otra discusión.
La plata del Estado —la nuestra— debería estar para que vivamos dignamente, no para que se la choquen los mismos cinco forros de siempre.
No quiero ser colonia, quiero ser argentina. Que no nos sea indiferente; que el país sea un refugio abundante en el que quepamos todos. No quiero que nos endeuden ni que nos vendan. Quiero que el sentido de lo colectivo perdure. Que cortemos la Richieri como en la final del mundial, que los traidores cuelguen en la plaza, que la deuda la paguen los que la tomaron en secreto, que la izquierda esté a la cabeza y que seamos patria para todos.
Está en proceso (no lo terminé, posta).
El gesto cómplice. La costumbre. La aceptación. La derecha y otras cosas que deberían volver a dar vergüenza. Los valores tradicionales. ¿La tradición de quién?
Me encontré en una situación social con personas de entre 25 y 45 años, la mayoría entre 30 y 40, y sinceramente no me sorprendió nada.
Los varones: pantalón de gabardina o jean azul clásico, corte recto o casi chupín. Chombas, camisas, cuellos acomodados por sus mujeres. Suéter cuello en V para que combine con la chomba. Zapatillas casuales. Todo en tonos blanco, azul oscuro; algún osado cuadro, amarillo, verde apagado, marrón, bordó. Corpo casual, mi amor.
Las mujeres —novias, esposas, parejas, “la jabru”— con mucho pantalón oscuro medio sastrero, algún blazer, blusas, bijouterie simple y elegida en conjunto; esmalte liso y claro, mucho nude, carita clean, cabello castaño con balayage rubio, mucho alisado. También corpo. Corpo ex party girl 365.
—Estamos juntos hace diez años. Yo laburaba con la hermana de ella y la tenía loca: “presentame a tu hermana, presentame a tu hermana”. Le mentí, le dije que tenía “una así” —gesto exagerado con las manos— y bueno… acá estamos, ajajaja. “¡Jay, amor!”, “qué loco”, “de una”, “un montón”, jajajaja.
—¿Y ustedes dónde se conocieron? —Nosotros estamos juntos hace poco más de un año, estamos tranqui, nos conocimos por OkCupid, ajajaja, no nos mentimos tanto.
“Estamos asesorándonos por el tratamiento de fertilidad para tener hijos.” “Si es nene, que haga fútbol o apueste; si es nena, OnlyFans, jajajaja, qué chistoso.”
—¿Y ustedes quieren tener hijos? —No sé, los pibes son una aventura, viste… hay que saber bien lo que uno hace. Tener pibes implica pasar a un segundo plano la vida propia para poner primero la de ellos. Es mucha presión. No sé si estoy dispuesta a posponerme yo para criar.
—Ahhh, claro.
Se quedan callados. Él se da cuenta de que criar no es joda. Traer un pibe al mundo no es soplar y hacer botella. Ella ya lo sabe y acepta que es normal dejar todo para criar niños in vitro con un tipo que no entiende ni el ciclo menstrual, porque ser madre es lo mejor que te puede pasar incluso si en el proceso te toca maternar a tu marido.
Lo obsceno. Lo innecesario. Lo que se resigna. Lo que se acepta y se naturaliza.
Saber que tu marido no te va a prestar mucha atención, que te quiere sentada al lado de él, que hace chistes súper inapropiados —y que, sinceramente, no sabés a quién le hacen gracia—, y la manera en la que tenés que fingir demencia, porque parece que esto es lo mejor que podés tener.
Mirar a los ojos a otra mujer y ver que ella está en otra, que entiende todo, y darte cuenta de que se calla para no hacerte sentir peor.
Porque vos y ella saben que tu pareja es un pelotudo.
Esto no es un “amiga, date cuenta”. Esto es una situación social en la que me encontré y me hizo pensar en la familia tradicional, la tradwife, esas normas heredadas del pasado que te venden como modelo pero no te dejan una alternativa tampoco. Entonces son la regla: incuestionables. Los roles de género que no tienen una base lógica. La supuesta indigencia intelectual de las feministas zurdas.
no sé cómo hacer para no darme manija
estoy muy enroscada
Lo que se rompió es el mundo
Artista: Mora Petraglia