Making of de Katharina Pfeil para Incart 2013 by can Monroig.
KATHARINA PFEIL
COMPRO CRISIS
Es la propuesta de la artista alemana Katharina Pfeil, que invita al espectador a participar en un experimento. A través de una instalación interactiva, la artista quiere dar una prestación social.
La liberación conscientemente guiada desde lo negativo y la detención en lo positivo.
En una de las tiendas abandonadas como consecuencia de la crisis, se inicia la transformación de una devastadora energía a otra nueva más ligera. Para acentuar este proceso de transmutación -totalmente energético - la artista ha decidido fijarlo en una manera física como si fuera un intercambio de mercancía.
“Comprar o acaparar la crisis” juega con la idea de sacar la frustración, el temor, desesperación y otras emociones negativas del “mercado”, para llenar el “mercado emocional” con lo contrario.
Dentro del local casi vacío hay cajas montadas llenas de mini objetos, galletas de la fortuna dotadas con parabienes /mensajes buenos.
El espectador será invitado a dejar su miedo mas absoluto u otra emoción negativa anotándolo en un papelito. Luego el visitante podrá eligir un mensaje bonito y llevárselo a casa.
Aparte de esto tendrá que hacer una promesa.
El proceso es un juego con una estética alegre y esperanzadora.
Las galletas de suerte se pueden llevar a cambio de una pequeña donación o bien de manera gratuita si se llevan el mensaje de papel.
ist das Motto der deutsch gebürtigen Künstlerin Katharina Pfeil, die den Besucher zu einem Experiment einladen möchte. Pfeil versucht mit ihrer interaktiven Installation einen Dienst am Menschen zu initiieren:
Das bewusst gesteuerte Löslösen von Negativem und das ebenso bewusste Verhaften am Positiven.
In einem der zahlreich leerstehenden Ladenlokale von Incas Zentrum soll der
Austausch von alter, lästiger Energie, in eine neue, leichte initiiert werden. Und um diese eigentlich rein energetische Transformation physisch zu fixieren soll dieses ähnlich wie bei einem Waretausch geschehen.
Die “Krise kaufen oder aufkaufen” spielt mit der Idee die Furcht, die Frustration, die Verzweifelung und andere negative Emotionen “vom Markt zu nehmen”, um mit Gegenteiligem den “gesellschaftlichen Gefühlsmarkt”, zu füllen.
In dem fast leeren Ladenlokal befinden sich Regale, die hunderte von kleinen Glückskeks-objekten mit guten Wünsche anbieten.
Und es gibt es einen Scherbenhaufen aus dem gleichen Material. Der Einzelne wird aufgefordert, seine größte Angst oder ein anderes auf ihm lastendes Gefühl auf einem Zettel zu notieren,
um es dann im Scherbenhaufen zu begraben.
Dann möge sich der Besucher eine positive Botschaft auswählen und damit heimkehren.
Er muss dabei ein Versprechen ablegen.
Der Prozess, der einerseits sachlich mit Texttafeln angeleitet wird, hat etwas Spielerisches,
nicht zuletzt, weil der Glückskeks an sich etwas Vergnügliches, Hoffnungsvolles birgt.