El sol comienza a caer, pero no sé lleva aún con él su calor. La brisa acompaña la tarde fresca y un pequeño huevo ha hecho su nido en mi arena. Se ha cobijado en mi, me siento la elegida de un amor incondicional. Lo abrazo y poco a poco comienza a hacer de mi vientre su hogar.
Me paro, la arena está muy tibia y no quiero dormir todavía. El mar luce atractivo y nos llama. Creo que a ti te gusta más el mar que a mi, pero te llevo, porque desde ya te lo mereces todo.
La arena bajó los pies se torna fría, pero parece sólo un pequeño chispazo eléctrico en mi planta, sé qhe tu no lo sientes, estás en mi barriga, tan lejos del suelo, solo envuelta en mi calor. Comenzamos a llegar al agua. Un pie y otro, una ola y otra. Nos reímos, eres euforia en mi pecho como una cascada. Te abrazo en mi vientre más y más fuerte. Las lágrimas que quedaban en mis ojos ahora son gotas salpicadas por el juego del mar.
Cuando estamos dentro, sumergidas hasta mi garganta, te siento. Nadas calma y yo también. Pero la corriente se pone cada vez más fuerte. Creo que puedo dar un par de zancadas a la orilla y salir. Nos arrastra, te abrazo fuerte mi vida, veo que la lucha se pone difícil. Nos arrastra mas y más hacia el fondo, no sé si logre salvarte, no sé si logre salvarme. El mar y la tarde se han puesto negras, está todo oscuro por unos segundos.
Una corriente nos saca y me lleva hacia las rocas. No estoy segura de seguir sosteniendote. Solo sostengo el miedo de no poder flotar más. Me he vuelto densa, me he vuelto un cuerpo tan mortal. Mis brazos se lastiman una y otra vez, mi cabeza se golpea de una roca a otra. Tengo miedo, no te veo. No sé dónde estás. Te amo hija, no pude luchar.
Aturdida y herida, el impetuoso mar decide que ya es suficiente para mi. Quedo sobre una roca, y el viento me congela los huesos. No puedo pensar más en ti, el mar no me deja llorar. Creo que me duermo, quizás así alcance tu cielo.
De pronto una manito llena de calor hace que salga el sol nuevamente. Somos tu y yo de nuevo, me ves como lo que soy, me ves viva y dañada, pero te sonrió porque ya no espero no estar ni viva o dañada, solo quiero ver tu sonrisa, solo quiero la promesa que me da tu mirada.










