Te herí sin ser mi intención
y me siento tan culpable.
No quise lastimarte
y aun así lo hice.
No hubo maldad,
solo torpeza…
y ahora culpa.
Fallé donde quería ser refugio.
Te dolí
sin querer ser dolor.
No fue intenciónal,
pero igual pesa.
Ojalá bastara decir
que no quise…
pero el dolor ya está.
La culpa es esto:
mirar lo que hiciste
y no reconocerte del todo.
¿Por que te herí
si eres lo
que más amo?
No fue mi intención…
pero eso no cambia
que el dolor
lleva mi nombre.
Y ahora cargo esto:
verte doler
y reconocerme
en la causa.
Ojalá pudiera volver
al instante previo
a mis palabras…
quedarme en silencio,
salvarte de mí.
Pero no se puede.
Y la culpa
es aprender
a vivir
sabiendo
que fui yo.
Perdón.
-Yls
Diario abierto
Ella está sensible. Yo estoy irritable por el cambio en mi dosis.
Dos emociones frágiles intentando encontrarse en el mismo espacio.
Mis palabras, la hirieron… aunque nunca fue mi intención.
Y eso duele de una forma distinta, porque no fue desde la maldad, sino desde el desorden interno que todavía estoy aprendiendo a regular.
No me di cuenta en el momento. No vi mi error. Hasta que ya no pudo más y me lo dijo: que mi respuesta le dolió.
Ahí entendí. Ahí sentí el peso. Ahí apareció la tristeza… y también la responsabilidad.
(El como lo vivo todo es muy intenso por mi hipersensibilidad emocional causada por el espectro + la bipolaridad II)
Toque el miedo profundo de herir a quien amo —y perderle como consecuencia— Por eso me llene de culpa. Que me apretaba el pecho. Que me hacía dudar de mí.
Y aunque recibí su perdón y todo se aclaró a través de una comunicación amorosa, esa sensación no se iba del todo.
Se quedó ahí, breve, pero intensa.
Después el malestar pasó más rápido de lo que imaginaba.
Esas emociones sad ya no se quedan tanto tiempo en mí.
Vienen… pero también saben irse.
Y en ese irse empiezo a reconocer que todo mi trabajo personal a funcionado.
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*La clave fue poder expresarnos con amor, nombrar cómo lo estaba viviendo cada una, sin juicio, sin defensa.
Mirar juntas lo que podemos mejorar y reconocer las áreas donde todavía podemos crecer.
Porque hablar desde el amor no solo aclara, también cuida, sana y nos acerca otra vez.
Y confirmé algo que ya sabía: la amo muchísimo.
Y ese miedo no era la realidad.
Todo era mi mente intentando proteger lo que más quiero.
Y hoy me quedo con esto: seguimos aquí, con amor, con comunicación, con ganas de seguir construyendo. Y eso vale más que cualquier miedo.
-Yls
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Dia 2:
Realmente estoy aprendiendo que amar también es regularme, pausarme, elegir palabras suaves cuando estoy inestable...
No soy perfecta. Tendré errores. Pero tengo a mi lado a alguien que al igual que yo, elige dar lo mejor de sí para cuidar nuestra relación, incluso en medio de sus propias luchas y de los momentos difíciles.
Nuestro amor es un amor que que aprende, que se queda.
-Yls
Y empiezo a confirmar de nuevo que cuando el amor es verdadero, no porque sea fácil, sino porque es constante, puede atravesarlo todo.


















