El silencio me arropa con sus frías brisas solitarias, me asfixia, me envuelve, me abraza y me tiene; me acoge en su lecho, se apiada de mí, veo gris, todo es gris, no hay color en este nicho de melancolía.
La soledad ya es inherente a mí, me invadió la anhedonia, oigo pasos, oigo risas y no siento nada ni un poco de carisma, sigo firme aún no me he rendido pero mis ganas aún no las he vencido, el orgullo me lo ha impedido.
Sigo aquí con mucha apatía, agotando todas mis energías, no me sirven de nada y nada me interesa.. amor, amor ¿qué hace esa palabra rondando en mi cabeza?
Pensamientos lúgubres me invaden, con certeza sé que soy un monstruo con bajeza, sin piedad ocasiono dolor y destruyo corazones, almas inocentes que confiaron ciegamente.
Sigilosamente despierto en las madrugas, miro las paredes tan frías como mi alma, sola quedé y sola estaré, me convertí en la soledad que siempre estuvo arropando mi ser.
Es fascinante esto que siento, aunque es triste es mi momento, es un cruel y hermoso sentimiento, que me hace sentir viva aunque esté muriendo por dentro, pero siento y lo siento, algo inefable que disfruto y deleito.
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