“¡Amiga, felicitaciones, si no soy la madrina, te mato!” dijo dándole un abrazo con una sonrisa “Si me disculpas” dijo haciendo una reverencia porque si, para luego acercarse a la princesa Izumi “¡Princesa!” dijo dándole un pequeño abrazo mientras la chica le sonreía “Tengo muy buenas noticias, mi abogado revisó los papeles y resulta ser que en territorio italiano si una de las partes no está conforme, se anula… Alemania legalmente es parte del territorio Italiano… eres libre” dijo con una sonrisa mientras la chica la observaba, no creyendo lo que acababa de escuchar para luego llorar de felicidad y abrazarla fuertemente “Espero que esto sea el comienzo de una buena amistad” le dijo en japonés mientras le entregaba una copa de champagne y brindaba “Oh, amore, te presento a mi amiga la Princesa de Japón Izumi” dijo en cuanto Sunjong se presentó, y luego de hacerle una corta reverencia le preguntó si podían ir a bailar “Si me disculpa” dijo haciendo un saludo y se alejó con Sunjong “¿Pasa algo?” preguntó frunciendo el entre cejo “Siento que ella no te agrada, amore ¿Estoy en lo correcto?”
Sunjong estaba teniendo una noche fantástica por varias razones, y por supuesto no podía ocultar lo feliz que estaba por su hermanito — tanto que le bastó con mirar a Zia e imaginarse toda una vida con ella. Era una idea un tanto loca, dado que todavía ni siquiera se había planteado cómo iba a proponérselo cuando fuera el momento, pero no por eso era menos encantadora. “Es... complicado, mi amor. Pero no te preocupes por eso ahora, ¿sí? La noche es joven y tenemos que celebrar por Estelle y Gon.” Le sonrió antes de darle un beso en la mano, intentando seguir su propio consejo y no pensar en qué era lo que podía querer la princesa Japonesa con su Zia. Ya suficiente habían hecho los suyos para arruinarle la existencia a él y a toda su nación, así que Sunjong obviamente no iba a estar contento con el hecho de que esa ridícula se acercara a la mujer a la que él tanto adoraba — de ninguna manera. Pero como bien había dicho, no debía preocuparse porque ya iba a tener oportunidad de hablar con su novia de una manera adulta y calmada al día siguiente, después de que pasaran la noche juntos.
No quería decir que tenía expectativas puntuales para lo que pensaba que iba a suceder después de que llegaran a la casa Italiana, aunque lo había pensado... varias veces... o más bien demasiadas veces, más que nada cuando ella le sugirió dormir en la misma cama. No era correcto, pero al mismo tiempo... ¿qué más daba? Sunjong realmente la amaba, de eso no había duda, y respecto a sus padres... bueno, ellos no tenían por qué enterarse, ¿no? Todas las parejas lo hacían, así que intentó convencerse de que tampoco era la gran cosa — así como también creyó que lo eran sus ‘inocentes’ palabras dichas por pura taradez y por no pensar en lo que estaba haciendo que le arruinaron absolutamente todo. Ella tenía la razón, él había sido un imbécil insensato, y de repente Sunjong no sabía qué hacer. ¡Nunca había pasado por esto, ¿qué demonios se suponía que tenía que hacer, de todas maneras?! “Perdón.” Le dijo en voz alta a alguien que acababa de chocarlo, y buscó lugar en donde sentarse antes de empezara a sufrir las consecuencias del ataque de pánico que sentía acercándose. La falta de aire, el mareo, la lenta pero al mismo tiempo demasiado rápida pérdida de la noción de lo que estaba a su alrededor... Sunjong sentía que se estaba ahogando. Para colmo no había nadie de confianza a su lado y como en realidad no quería causar una escena aprovechó que había elegido una mesa lo suficientemente oculta de todos para apoyar su cara sobre el mantel, escondiéndose, y lloró hasta que se calmó — o algo así. Extrañaba a su hermano mayor, había arruinado todo con Zia por ser un idiota, y de verdad no sabía qué hacer. ¡Seguramente iba a ser un rey ejemplar!











