🛸 ¿Espíritus del espacio o señales del fin?
En mi visita al museo de ciencia CosmoCaixa en Barcelona, entré a descansar un rato en la exposición sobre vida extraterrestre. Mientras revisaba un pequeño libro expuesto, me sorprendió encontrar un apartado titulado “Espíritus del espacio”. Nunca imaginé que el fenómeno de los OVNIs y los avistamientos extraterrestres estuviera tan vinculado con el espiritismo del siglo XIX.
En efecto, allí se explicaba cómo médiums afirmaban comunicarse no solo con espíritus de los muertos, sino también con seres de otros planetas como Marte o Venus, a través de prácticas de canalización y trance. Se mencionaba incluso a médiums como Vesta La Viesta, quien decía contactar con marcianos por medio de viajes astrales. Otros, como el ocultista Aleister Crowley, aseguraban haber recibido mensajes telepáticos de entidades que él mismo llegó a dibujar, ¡con un asombroso parecido a los actuales “grises”!
¿Casualidad? Lo dudo. Todo esto me hizo pensar en las palabras de Jesús en Mateo 24:24:
“Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.”
Y también en Apocalipsis 13:13-14, que describe cómo la bestia hace grandes señales para engañar a los moradores de la tierra y convencerlos de hacer una imagen: una unión falsa de religión y poder.
Este espiritismo “moderno” tiene apariencia de ciencia. Usa tecnología, astronomía y psicología para vestir de credibilidad lo que no es más que un disfraz del viejo engaño: comunicar con demonios que se hacen pasar por seres superiores.








