Mentiras
Tú, que me creías fuego y pisaste mis cenizas, que me regabas para que floreciera y me dejaste marchitar.
Tú, que en tiempo libre eras voluntad pero estando ocupado eras mi jaula con paredes de metal.
“Vuelo porque sé hacerlo y tú también puedes” me dijiste estando en el suelo sin levantar el vuelo teniendo en contra al viento y a mi pensar.
Tú, prometías oro y amistad que se convirtieron en bronce y ratos para pasar. Porque todo aquello que solías contar no eran más que palabrerías que yo me creía y al final me hacían llorar.
Porque creerte se me hacía más difícil que decirle a una golondrina malherida que alce el vuelo y comience a emigrar.
- A













