la cronología de sus desastres no tenía una fecha de inicio clara; se perdía en la nebulosa de llamadas a medianoche y en el reconocimiento mutuo de dos animales heridos que aprendieron a lamerse las heridas en la oscuridad. desde entonces, se había convertido en alguien que sabía exactamente dónde tocar para aquietar la tormenta, como un mantra repetido tantas veces que el cuerpo lo aprendía antes que la mente.
cuando se separó, el mundo perdió su eje, el vacío fue inmediato. no físico, sino algo más hondo, como si el aire hubiese perdido densidad. sus manos aflojaron el agarre sin darse cuenta, los dedos aún tibios por la cercanía. estaba preparada para ser refugio, para ser ese espacio donde no hacía falta explicar nada, no para las palabras que empezaban a acumularse entre ellos. verlo desmoronarse, ver el pánico inyectado en sus ojos rojos, le provocó una fisura en el pecho ' blake... ' su nombre escapó de sus labios casi sin voz, como si el nombre fuera una ofrenda, un suspiro que intentó anclarlo al presente. él seguía vomitando verdades que habían estado supurando bajo la piel, y love sintió la ironía más cruel de su vida clavársele en la garganta, ella, la actriz, la que vivía de prestarle el cuerpo a emociones ajenas, se encontraba ahora sin guión, muda ante la crudeza de un sentimiento que ningún director le había enseñado a modular. la realidad se sentía borrosa, desenfocada, lo miró con atención cuando él bajó la vista, cuando dudó. había visto esa expresión antes, no solo en blake, sino en sí misma frente a los altares, cuando las oraciones no encontraban forma. su garganta se cerró, los ojos se le humedecieron, y no hizo nada por ocultarlo. el dolor también era una práctica, le habían enseñado eso, a observarlo, a dejarlo pasar, a no huir ' blake ' repitió, esta vez con la fuerza de un mandato, alzando la voz lo suficiente para cortar la estática de su pánico, aunque por dentro se sentía igual de frágil que el papel de arroz. escucharle confesar la necesidad, el amor, fue como sentir una campana resonar en su pecho, profunda y prolongada, imposible de ignorar. sus manos volaron hacia el rostro de él, no con delicadeza, sino con urgencia, ahuecando sus mejillas y forzándolo a mirarla, a salir de ese laberinto mental donde él era el villano. sintió el pulso acelerado bajo sus palmas, el calor febril de la vergüenza ' ¿a quién mierda le importa un estúpido trato? ' soltó, y las palabras supieron a sangre y a liberación ' lo empezamos porque ambos estábamos jodidos, y adivina qué, lo seguimos estando ' tomó una bocanada de aire que quemó al entrar. el murmullo de la gente a lo lejos parecía pertenecer a otro universo; en este pasillo solo existía la gravedad de ellos dos. ' yo... ' la voz le tembló, pero sus ojos se clavaron en los de él con una intensidad feroz ' sé que no lo dije antes, callé porque el silencio era mi escudo, pero que no lo haya verbalizado no significa que no me estuviera consumiendo por dentro ' deslizó los pulgares por los pómulos de él, limpiando rastros de caos, anclándolo a la tierra, anclándose a ella misma al momento ' no tienes idea de la tormenta que causaste en mí estos días... intentaba descifrar si esto era amor, porque sonará estúpido viniendo de mí, pero nunca sentí algo así ' recuerda las noches en que se sentó en el suelo, incienso apagado, repitiendo sutras en voz baja mientras él estaba lejos de ella, intentando convencer a su corazón de que la ausencia también es una forma de cambio. nunca funcionó ' siempre supe que no tenía miedo a morir, pero cuando te llevaron... sentí pánico a perderte ' confesó, eliminando la última distancia entre sus bocas, rozando sus labios contra los de él al hablar, sellando la promesa ' te amo, realmente lo hago, no como mi amigo, no como mi confidente y claramente no como solo el cuerpo al que recurro cuando el mundo me abruma ' no promete eternidad; su fe nunca se lo permitió. solo ofrece verdad, aquí y ahora, como una vela encendida sabiendo que el viento existe.