Nota 6 de un viajero olvidado
Miro a mi alrededor mientras voy en la ruta y solo puedo pensar que soy o fui en algún momento, uno de ellos... en alguien que duerme sobre la ventana; que escucha música; que lleva comida; que mira el horizonte con mirada perdida; que habla por celular; que chatea o mira redes sociales; que habla con alguien o que simplemente está en silencio. Sí, sí fui o soy uno de ellos.
Pero al mismo tiempo —y debo confesarlo—, no soy nada. Soy un ser inexistente alrededor de tanta gente que va en esta ruta, un cero a la izquierda. Pues no saben quién soy —si es que mi nombre importa—, y para ellos, soy un fantasma con ropa. No dejo de pensar en lo mucho que soy y en lo poco que me convertiré, como decía un pequeño fragmento del libro Historias de un tipómetro y otros papeles de bibliófilos: «la hoja blanca del original y las siete copias [...] empezaron a marchar por sus respectivos cauces, yendo y viniendo, acumulando sellos, marcas rúbricas y señales de todas clases igual que una vulgar vida humana, hasta que pudiera llegar cada una a su correspondiente archivero y sepultarse en un cajón con su letrero propio, igual que una vulgar muerte humana.»
Levanto mi vista y miro a mi alrededor mientras voy en la ruta.















