—Mmm no —negó con la cabeza ante la pregunta de la otra chica—. Lo único que sé pronunciar en italiano es mi apellido, así que no sirvo mucho de ayuda.
Rió y asintió dándole la razón a la chica, ya que ella era prácticamente igual. — Creo que tendremos que comprarnos un diccionario de mano, cualquier cosa. —agregó, arrugando la nariz con divesión.
















