Día 27.
Nuestro primer beso fue en una parada de taxis y el último en una pizzería.
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Día 27.
Nuestro primer beso fue en una parada de taxis y el último en una pizzería.
Día 26.
Querido Ambicioso:
Lo he hecho. Acabo de romper con mi novio. Pensé que me sentiría liberada al terminar una situación en la que llevo tiempo que no quiero estar, pero para mi sorpresa, me siento vacía.
Y una pregunta inesperada aparece en mi mente. ¿He hecho bien?
No ha sido difícil romper con él porque lo ha entendido. Hemos quedado como amigos y espero de corazón que sea así. No quiero que desaparezca de mi vida.
¿Por qué no quiero que desaparezca de mi vida? Lo he alejado de mí y ahora siento... ¿tristeza?
En fin, ya sabes que es algo que quería hacer desde hace tiempo. Sé que será para bien. Se ha librado de una chica peligrosa.
Un abrazo, Ambicioso:
Gigi.
Día 25.
Querido Ambicioso:
Hoy he vuelto a ver a Apolo. Tengo bastante claro que le gusto, pero de la manera a la que le gustan a él las chicas. Para algo rápido, divertido y sencillo.
No es lo que yo busco, pero tratándose de Apolo, creo que podría hacer la una excepción.
Propósito de año nuevo: romper con mi novio.
Segundo propósito de año nuevo: ver a dónde me lleva la historia con Apolo.
¿Algún consejo, Ambicioso? ¿Alguien sabe cómo se corta con un novio que te ama con locura?
Gigi.
Día 24.
Querido Ambicioso:
Mi madre me tiene envidia. Es la única explicación que le encuentro al hecho de que siempre quiere que vista mal, diga que estoy demasiado delgada o que cada día se empeñe en dejarme claro que mi vida social, académica, y mi físico es mejorable.
No, mi madre no me odia. Mi madre me tiene envidia.
Gigi.
Día 23.
Querido Ambicioso:
No me estoy portando bien. Vas a pensar que soy una mala persona y sí, quizá lo sea, pero tienes que reconocerme que por lo menos soy transparente contigo.
He estado mandando mensajes (un poco traviesos) con un chico que no es mi novio.
No te diré su nombre real, pero para facilitar el desarrollo de la historia voy a llamarle Apolo (el nombre del dios griego de la belleza me parece de lo más apropiado).
Conocí a Apolo hace dos años aproximadamente, en su puesto de trabajo, trabaja cara al público.
Primero nos hicimos amigos y una madrugada después de una fiesta, se ofreció a llevarme en su coche hasta casa, mucho antes de que yo empezara a salir con mi novio. Paró el coche en la puerta de mi casa y estuvimos horas, desconozco cuántas, hablando de numerosos temas. Infancia, amor, amistad, bromas... Llegamos a las seis de la mañana, encerrados en ese coche como si nos conociéramos de toda la vida.
Entonces, se atrevió a confesar lo que sentía. Y juro que estas fueron sus palabras textuales (las apunté nada más llegar a casa):
“Te tengo que confesar que me pareces una chica muy confiada de sí misma, y eso, unido a que eres muy risueña y, la verdad, muy, muy guapa....pues no sé, yo me muero de ganas de tomar algo contigo”
Y te digo una cosa, Ambicioso, su voz, su actitud, y toda su persona, es de lo más atrevida, divertida, y elocuente. No es de extrañar que tenga tantas chicas detrás de él, entre ellas mi mejor amiga. Porque sí, está muy, muy, muy bueno. Casi tanto como yo. Quizá tanto como yo.
Aquella noche, tonta de mí, lo rechacé. Simplemente no me apetecía. Estaba conforme con mi vida de soltera libre e inaccesible.
Seguimos hablando Apolo y yo, a veces lo iba a visitar a su puesto de trabajo y otras veces nos contábamos nuestras aventuras por Whatsapp. Siempre desde la amistad. Hasta ayer.
Llevo unas cuántas semanas viéndolo con otros ojos, digamos más lujuriosos. De repente me di cuenta de que me arrepiento de no haberle besado aquella madrugada en aquel coche.
Ayer, en una de nuestras conversaciones por Whatsapp, se me fue de las manos. Empezamos a hablar. Luego a tontear. Y terminamos diciéndonos cosas que una chica con novio no debería haber dicho.
Pero si soy sincera, hace mucho que con mi novio no me divierto tanto como con Apolo.
Apolo es como yo, un embaucador, un engaña corazones, desde la elegancia y la diversión. NO me estoy enamorando de Apolo, pero me he encontrado con un zorro siendo yo una zorra. Es un constante juego de ver quién de los dos es el más malo, y es divertido.
Si alguna vez pasa algo entre Apolo y yo, antes cortaré con mi novio. Y si no llega a pasar nada entre Apolo y yo, también cortaré con mi novio.
Para no tener al hombre que quiero a mi lado, prefiero ser esa libre, soltera e inaccesible Gigi.
Un abrazo enorme Ambicioso, espero que todavía no me odies demasiado, aun puedo ser peor :)
Gigi.
Día 22.
Querido Ambicioso:
Mi cuerpo. Ese almacén en el que habito. Me gusta, ¿sabes? Paso de la modestia que se supone que debo tener.
Me gusta porque, a parte de que el juego de la suerte que es la genética ha sido amable conmigo, hago todo lo posible por embellecerlo. Sesiones faciales, euros y euros invertidos en la salud de mi melena, clases de maquillaje, horas de gimnasio para entrar el las tallas “s” y un sin fin de búsquedas en google para saber qué es lo que tengo y no tengo que hacer para mejorarlo.
No siempre quise a mi cuerpo, pero ahora lo quiero. Y eso hace las cosas infinitamente más fáciles.
Si llevas aquí unos cuántos días sabrás que no soy politicamente correcta y que mis consejos se alejan de lo considerado moral, pero escucha esto.
Si eres fea o feo (porque los hay, decir lo contrario es mentir) y quieres cambiar eso, hazlo desde el respeto, no desde el desprecio.
Las personas tratan mejor a los guapos, eso es un hecho, no una opinión. Y si quieres tener esa carta a tu favor, no es difícil en los tiempos que corren. Pero sé inteligente y cambia (si quieres, porque tampoco es algo tan importante) bien, no mal.
No hagas tonterías. Yo aprendí la lección por las malas.
Sé más lista que yo. Estar bueno es más fácil desde la inteligencia.
Gigi.
Día 21.
Quiero un amigo.
No, no los que tengo. Otros.
Día 20.
Querido Ambicioso:
Feliz año, amigo. Día dos de enero y todavía se respira el ambiente de esperanza de cambio que un año nuevo trae. Un amigo hasta subió un vídeo a facebook haciendo balance de 2019, cómo si el pasar de un año a otro cerrara y abriera etapas.
Bueno, quién sabe.
Gigi.
Día 19.
Querido Ambicioso:
Me gustaría decir que nunca fallo en mi intento por ser mejor, pero estaría mintiendo.
Y a pesar de que la mentira me parece un medio para conseguir lo que quieres que puede llegar a ser elegante, ahora mismo quiero contarte que no soy perfecta. Aún.
No estoy dando mi 100%, lo que significa que no estoy siendo mi 100%.
No obstante, estoy constantemente observando en qué fallo y porqué fallo para poder corregirlo. Porque sí, a pesar de mi evolución estas últimas semanas, hay cosas que tengo que corregir.
He notado que un día de fracasos empieza siendo eso, un fracaso. Ignorar la alarma del despertador me lleva a empezar a estudiar más tarde, lo que hace que me cueste más concentrarme, lo que me hace estudiar menos, lo que me hace poner ese capítulo de esa maravillosa serie que estoy viendo en vez de repasar los supuestos legales que debería estar repasando, lo que me hace no querer ir al gimnasio, lo que me hace pensar, “comeré ese chocolate y mañana tendré una sesión más intensa en el gimnasio”.
Es una fila de fichas de domino cayéndose que es imposible parar.
Cuanto más me permito no hace nada, más difícil es encontrar la motivación para hacerlo.
Esta semana que entra tengo como meta endurecer esa rutina de responsabilidades que me he puesto y que a veces flexibilizo. Si las primeras horas del día soy productiva, las probabilidades de que lo sea por todo el día aumentan estrepitosamente.
Esta semana pondré a prueba esa teoría.
Un saludo:
Gigi.
Día 18.
Querido Ambicioso:
Oh, la Navidad. ¿Te gusta? A mí sí. Las luces, las comidas copiosas, los reencuentros, los regalos, los auto regalos....Es bonito, ¿verdad?
Una de las cosas a las que más presto atención en esta época es a los propósitos de año nuevo. Como si el resto del año no pudiéramos empezar nuevos hábitos.
Yo no quiero esperar al 1 de enero para ponerme en marcha, pero sí que quiero proponerme metas y cumplirlas. ¿De verdad es tan difícil como dicen?
Feliz Navidad:
Gigi.
Día 17.
Querido Ambicioso:
Nunca digo lo que pienso. A nadie le gusta lo que pasa por mi cabeza. Es más fácil decir lo que todo el mundo quiere escuchar y ser políticamente correcto.
Mi mundo interior es absolutamente solitario. La mayor parte del tiempo eso me gusta, pero a veces la soledad me abruma.
Tengo amigos, familia, compañeros, todo lo que se define como una vida social sana, pero no soy yo con ellos, soy lo que me compensa ser en cada momento. Si fuera yo misma, el yo que soy yo en este blog, no tendría nada de eso.
Quizá no soy la única. Quizás tú también estás sólo y nadie te conoce a pesar de estar rodeado de gente. Quizás todo el mundo sea así.
Unos embusteros como yo.
Un abrazo:
Gigi
Día 16.
Querido Ambicioso:
Vivo en un constante estado de estrés. El estrés puntual es agobiante, pero cuando el cuerpo sufre de esto durante largos periodos de tiempo, transforma este concepto y lo personaliza.
A todas horas mi cerebro está alerta. Soy incapaz de desconectarme. Hay voces, sonidos, ideas, estrategias, sensaciones, todo a la vez, todo muy rápido y todo muy fuerte. Siempre.
Pero eso sí. VALE-LA-PENA.
Te deseo un buen día:
Gigi.
Día 15.
Querido Ambicioso:
¿Tienes hermanos? Yo sí, uno cuatro años mayor que yo. Siempre me sorprendió el hecho de que tenemos personalidades profundamente diferentes y sin embargo nos hemos criado en la misma casa.
Pero con el paso de los años, empecé a observar y encontré el porqué.
Sí, nos hemos criado en la misma casa, con los mismos padres, pero no hemos sido educados de la misma manera.
Mientras a mi hermano se le permite patinar con más libertad, a mí me exigen mucho más que a él. Más amigos, más habilidades, mejores notas, mejor apariencia, mejor perspicacia.
Estoy segura que mis padres lo hicieron sin darse cuenta, dejándose llevar quizá por cómo ambos hemos ido enfrentándonos a la vida, pero el hecho es que nos tratan de manera diferente. Y estos últimos años, se están dando cuenta, lo noto en su actitud.
Pero claro, son padres, y un padre tiene un talento innato para no reconocer los errores y seguir adelante con los ojos cerrados.
¿Cómo describirías a tus padres en una palabra, Ambicioso? Yo tengo mi propia respuesta a mi pregunta: orgullosos
Que tengas un buen día, Ambicioso:
Gigi.
Día 14.
Querido Ambicioso:
De todos los impulsos que un ser humano puede tener a lo largo de su vida, quizás uno de los más efervescentes, excitantes y necesarios, sea la audacia.
La audacia es una de esas cualidades tan poderosas que hace por sí sola el trabajo de marcar la diferencia. Ella es la que transita nuevos caminos cuando todos los demás parecen agotados, la que se atreve, la que se inventa nuevos modos y con ello revoluciona el mundo.
Créeme Ambicioso cuando te digo que la audacia, es la llave a todas las puertas de la manipulación y el engaño y, a su vez, es el arma más silenciosa y letal en tu armarería.
No dejes que otros impulsos cieguen tu audacia, evita que los sentimientos tumben esa fuerza imparable.
Alimenta tu audacia; lee, observa, pregunta, deduce. Búscala como el agua.
La habilidad de la audacia al fin y al cabo, es una droga que engancha.
Un abrazo, ambicioso:
Gigi.
Día 13.
Muéstrame alguien que lleve bien ser libre y en toda decisión no cometa un crimen.
Día 12.
Querido Ambicioso:
Nos han engañado. Cumplir nuestras metas no es difícil, es fácil.
En estos 12 días que he estado dando lo mejor de mí he descubierto que no hay que luchar contra un reloj, o contra unas condiciones poco oportunas, ni tampoco hay que luchar contra esa persona que quiere vernos en el suelo. Está todo dentro de nuestra cabeza. La única persona contra la que hay que luchar es contra uno mismo.
Y aquí te voy a decir cómo hacerlo, es sencillo: paso a paso. No intentes hacerlo todo a la vez, hazlo paso a paso. Concéntrate en ese ladrillo, sólo es un ladrillo. Un día descubrirás que has construido una pared, pero hoy, ahora mismo, sólo tienes que poner un sencillo ladrillo.
Un abrazo:
Gigi.
Día 11.
Querido Ambicioso:
No seas tan bueno. Es más divertido.
Gigi.