RE: Letter to a lost friendship
Respuesta al post https://hortus.neocities.org/Pages/Blog-posts/blog-00004
Por alusiones, hace poco volví a pensar en ti. Qué sorpresa encontrar tu página web y que lo primero que apareciera fuera esto.
Me gusta encarar las cosas de frente, sin rodeos. Los juegos sociales, la búsqueda de atención, quedar bien... son cuestiones que no termino de comprender. Ya que empezaste en público, continúo de la misma forma, pero me paso al español para no separarme de lo que siento. Soy consciente de que no voy a quedar bien con esto.
Pero pediste a los dioses que leyera tu escrito, así que aquí estamos.
Yo también sueño contigo. Sueño con todas vosotras a menudo. Sobre todo cuando me consume la ansiedad. Porque esos sueños son pesadillas. No hay reencuentros felices, no enseño mi piso, no luchamos contra dragones ni salvamos niñas. Me hacen sentir de nuevo pequeña, ignorada, a merced de una persona capaz de hacer muchísimo daño y de otras tantas que no lo ven o no quieren verlo. Son sueños en los que grito y nadie me oye, en los que da igual lo que corra, no me muevo del sitio. Despierto entre sudores fríos, agradecida de no estar en ese lugar de nuevo.
No estoy orgullosa de lo que hice. Podría haber explicado mucho más sabiendo lo que sé ahora. Podría haber parado de enmascarar el malestar que llevaba años creciendo en mi interior. Podría haberme ido con más elegancia que un portazo. Tal vez se habría arreglado antes de romperse, pero eso es algo que nunca sabremos.
Porque no va a volver. Nunca va a ser como si no hubiera pasado nada porque sí pasó. Aunque seamos personas diferentes, el dolor que vosotras me causasteis, del que tú fuiste parte activa, no se va a ir. Lo llevo conmigo en mis relaciones actuales: miedo a que se cancelen planes que me hacen ilusión, miedo a expresar todo mi amor por un tema y que a nadie más le importe, miedo a hablar de mis sentimientos y que se interpretan de forma equivocada, para usarse en mi contra después.
Tú también estás en mis plegarias, pero de forma diferente. Rezo por no volver a verte. Rezo, sobre todo, por que no vuelvas a hacerme daño. Y Ellos han cumplido.
Podría acabar quedando bien, diciendo esas palabras bonitas, dulces y vacías. No las siento. La rabia de hace años es la indiferencia de hoy. No puedo decir que te quiero, que te deseo todo lo bueno ni que te echo de menos. Lo único que puedo afirmar de forma sincera es que no te deseo el mal.