Epifanía folktrónica de la experimentalidad al misticismo de la cadencia.
Por: David Alvídrez aka “Chago” Foto: Kaya Crespo / dashkomaa / Kalango
San Pedro Cholula es una ciudad prehispánica que, desde entonces, ha mantenido un halo de misticismo, permitiendo subsistir en ella la dicotomía tradición-modernidad. Mucho se puede hallar de su pirámide, de sus iglesias y tradiciones, su gastronomía, su presencia indígena o sus danzas, condiciones que, más allá del bien y el mal, han sabido explotarse, un ejemplo: su nombramiento de Pueblo Mágico en 2012.
Esta ciudad cholulteca está conformada por diez barrios, cada uno dotado de un sinfín de peculiaridades culturales. Cerca del centro histórico está el barrio de San Pedro Mexicaltzingo, famoso, entre otras cosas, por humanizar la dicotomía antes enunciada en dos Mil Amores. Uno es el astrólogo y adivino Diego Gaona, mal llamado “el brujo de Cholula”, conocido por ser dueño del Castillo de los Leones, ícono arquitectónico de la Cholula contemporánea que está dotado de una estética que juega entre lo churrigueresco y lo kitsch. Otro es el artista multidisciplinario Christian Zacek, quien ha sido de los responsables por dotar a las calles cholultecas de imágenes y color. Desde hace 7 años y debido al trabajo de múltiples proyectos y artistas (nacionales e internacionales), Cholula hoy en día cuenta con más de 150 murales.
Entes místicocadenciosos. Foto: Kaya Crespo / dashkomaa / Kalango. Místico Mágico Musical, 2018
Así como Gaona tiene su castillo, Christian tiene su estudio gráfico, dotado también de misticismo churrigueresco y mucho color, harto kitsch. Es un palimpsesto que da muestra de los estilos y las técnicas de todos los artistas que han encontrado en Cholula un lienzo en blanco. Hablo del estudio de Pirata-Pirata, línea de diseño independiente cuyas obras van del diseño gráfico a la joyería. Los diseños piratas son contemporáneos y su producción en serie es más bien limitada, además están dotados de autenticidad e hibridez estética. Pirata- Pirata este 2018 cumplió tres años y su Mil Amores decidió celebrarlo de una manera extraordinaria.
Christian Zacek: Mil Amores. Foto: Kaya Crespo / dashkomaa / Kalango Místico Mágico Musical, 2018.
Además de artista, diseñador y joyero, Christian es gestor cultural y promotor de eventos con una amplia trayectoria. Todos estos elementos, acompañados de la mística que rodea a su persona, dieron como resultado el Místico Mágico Musical, evento con una buena curaduría musical entre México y Argentina. La exploración sonora recorrió la cumbia, el dub y lo folk de la producción electrónica actual. Su cartel reunió a Sabrosound, Kaleema, Circuitos Volátiles, Chancha Via Circuito y Frikstailers, además del retorno a los escenarios cholultecas del Mil Amores.
El evento se celebró el pasado 6 de abril en el Spot 420, también ubicado en el barrio de Mexicaltzingo. Con una concepción distinta del entretenimiento, los presentes fuimos envueltos en una noche mágica, impregnada de sonoridades experimentales, misticismo y cadencias que pervirtieron y excitaron nuestros sentidos y percepciones –porque además contó con proyecciones en tercera dimensión–.
Entes místicocadenciosos. Foto: Kaya Crespo / dashkomaa / Kalango. Místico Mágico Musical, 2018
La noche dio inicio con el Sabrosound, proyecto alterno del productor poblano Bushaink, que, bajo el freestyle, crea amalgamas sonoras entre la cumbia, la salsa y los sonidos tropicales con el moombahton, los latin breaks y el global bass. El resultado es una sublime invitación a dejarse llevar por los sonidos, bailar como éstos te dirigiesen y una magnífica preparación para lo venidero. Su atuendo de guerrero jaguar tenía un mensaje claro: aguantar y permanecer.
Sabrosound. Foto: Kaya Crespo / dashkomaa / Kalango Místico Mágico Musical, 2018.
https://soundcloud.com/sabro_sound/las-colchas-sabrosound-edicion-cumbia
La noche dio pauta a escuchar a Heidi Lewandowski y su proyecto Kaleema. Compositora, productora, violinista y pianista clásica y dj, Heidi propone un estilo contemporáneo dentro de la folktrónica. Su vasta experiencia musical dotan de suavidad y vibraciones a su viaje sonoro, rico en armonías, acoples e hibridaciones culturales entre lo afro, lo hindú, lo andino, el rap, el trap y el hip hop: un ludismo reverberante somático, onírico y místico.
Kaleema. Foto: Kaya Crespo / dashkomaa / Kalango Místico Mágico Musical, 2018.
El evento continuó con un proyecto electrónico con alta influencia por el dub y la incorporación experimental de la música latinoamericana, los riffs progresivos y las bases electro del techno y el industrial. Hablo de Circuitos Volátiles, banda argento-mexicana que nos dio un recorrido musical lleno de matices folklóricos y cumbiamberos, sin perder jamás su base jamaiquina dotada de arreglos oscuros y cadenciosos: nos metieron a bailar en un pantano. Su ejecución en vivo también permite gozar de improvisaciones con saxofón, teclado, guitarra y unas percusiones muy vivas.
Circuitos Volátiles. Foto: Kaya Crespo / dashkomaa / Kalango Místico Mágico Musical, 2018.
https://soundcloud.com/circuitosvolatiles/acid-dub https://soundcloud.com/circuitosvolatiles/darkumbia
Cuando parecía que el evento no podía sorprender más, fue el turno de otro representante folktrónico argentino: Chancia Via Circuito. La experimentalidad que Pedro Canale crea, abarca la digitalidad, los sonidos ambientales, folklóricos y tropicales, dotadas de una mística ancestral. Tras el boom obtenido con su participación sonora en Breaking Bad, Chancha no ha parado de producir un sonido particular que no pierde de vista la abducción bailable de quien lo escucha, misma que descanse muy fuertemente en las cadencias del dancehall.
Chancha Vía Circuito. Foto: Kaya Crespo / dashkomaa / Kalango Místico Mágico Musical, 2018.
Definiéndose como música-tropical- extraterrestre, y como uno de los primeros chocongos de la noche, se presentó un dj set de los Frikstailers. Con desconocimiento geográfico y génerico, no sé si Rafael o Lisandro, nos puso a bailar y saltar en una base house con arreglos de cumbia, reggae, funk ¡y kuduro!
.Frikstailers (dj set). Foto: Kaya Crespo / dashkomaa / Kalango Místico Mágico Musical, 2018.
El segundo chocongo, ponedor y demoledor, fue el Mil Amores, quien llevaba buen rato alejado de los escenarios. En un dj set que jugó atascadamente con lo techno y la cumbia sonidera, además con las bocinas a todo lo que daban, nos fue reventando uno a uno. Le aguanté lo más que pudo, pero a las 05:40hrs., me ganó.
Mil Amores. Foto: Kaya Crespo / dashkomaa / Kalango Místico Mágico Musical, 2018.
No me quedan más que dos cosas: continuar en este mood folktrónico y esperar tranquilamente el cuarto año de Pirata-Pirata, u otro evento de ellos.








