Hace unos meses tuve la oportunidad de ver un documental independiente puertorriqueño.
En el correo que me enviaron comparten la siguiente descripción:
"En este documental se sigue el lanzamiento de "Raíces y Voces: conectándonos para reforestar", una iniciativa colaborativa donde estudiantes de escuelas Montessori —una pública y una privada— investigan, exploran y siembran árboles nativos en sus planteles.
A lo largo del proceso, descubren las historias ecológicas y culturales de su entorno, culminando en la creación del podcast “Si los árboles hablaran”, donde comparten sus aprendizajes, reflexiones y su visión sobre la relación viva entre comunidad, naturaleza y futuro."
Comparto aquí una reseña que escribí sobre el documental (que todavía no tiene fecha de estreno pero que recomiendo estén pendiente a ver tan pronto puedan).
El documental “A Raíz de una conversación” es un trabajo en la vena de los documentales observacionales que nos lleva a compartir con estudiantes puertorriqueños mientras aprenden sobre los árboles, frutos y plantas de sus país.
Co dirigido por el veterano documentalista boricua Pedro Angel Rivera y la artista y educadora Pilar Álamo, el documental nos hace acompañantes de un diverso grupo de niñes mientras va descubriendo y aprendiendo junto a expertas y expertos.
Seguimos a les niñes de dos escuelas de curriculum Montessori en Puerto Rico.
Una privada, la escuela Ecología Niños uniendo al mundo en el Barrio Río Cañas de Caguas y una escuela pública, la Delia Dávila de Cabán ubicada en la urbanización Levittown en Toa Baja.
La decisión de no tener narradores ni apartes ayuda a la inmersión total dentro de cada momento de descubrimiento de estos niñes. Poder escuchar sus reacciones inmediatas a lo que les dicen pero también cómo van tocando, oliendo e interactuando con cada árbol y fruto funciona como espejo a donde mirarnos. “¿Cuánto de esto yo sé?” “¿Cuánto de esto estoy aprendiendo yo también ahora mismo?”
Estas conversaciones que estamos viendo abren conversaciones mientras vamos reaccionando a como les niñes van aprendiendo y entendiendo que mucho de lo que había conocido a través de sus vidas estaba incompleto.
Y mientras siguen adentrándose y ensuciándose las manos y hasta aprendiendo a afilar un machete, es casi imposible no pensar que hace tres o cuatro décadas nuestra niñez conocía lo que estos están conociendo ahora primero antes de conocer un libro.
¿Cuánto realmente desconectarnos de esa realidad donde estas nuevas generaciones ahora tienen que conocer a su propia tierra en programas específicos a los cuales no todes los niñes tiene acceso fue progreso?
Esa es una de las preguntas que me hice constantemente, con el entendimiento que todavía “el progreso” no le ha llegado a todo el mundo en nuestro archipiélago y que todavía hay niñes en Puerto Rico que no tiene acceso a una educación formal.
Pero creo que ese es el gran acierto de este proyecto: compartir por casi una hora esta experiencia como si fuéramos esa famosa “mosca en la pared”.
Ver a les niñes enamorarse de la tierra y como van creando espacios de más conversaciones desde sus experiencias es una tremenda lección sobre lo importante de darles la oportunidad de pasar por estas experiencias y dejarlos hablar y quizás más importante; escucharlos y dejarlos hacer.
Y sin embargo al final encontré un sobrio recordatorio de que falta mucho por aprender pero también mucho más por desaprender: el documental cierra con una transmisión hecha por les niñes, donde lamentablemente usan la mal llamada “Inteligencia Artificial” que ahora mismo pone en peligro los mismos recursos que están aprendiendo a valorar.
Uno de los grupos comparte cómo le dieron un “prompt” a dos modelos de lenguaje para “hacer” una canción que celebra lo que aprendieron.
Un gran balde de agua fría especialmente luego de haberles visto entonar canciones reales que compartieron con otres humanes.
Pero dejarnos ver ese proceso es algo muy importante y valioso ya que es evidencia de TODA la experiencia y las decisiones que tomaron les estudiantes. Y para mí se siente como algo que honra el título del documental; ya que la conversación sobre lo pernicioso de la IA es una importante qué nos queda por tener.
“A Raíz de una conversación” es un trabajo esencial e importante que centra la mirada a lo natural desde la niñez a la que le va a tocar tomar las decisiones que podrán arreglar las malas decisiones que las generaciones pasadas hemos tomado respecto a nuestro entorno natural.