— Axel.. ¿ya me prestarás un mensaje? — preguntó, como quien no quiere la cosa, al castaño frente a ella. Su celular había muerto y necesitaba enviar un mensaje al trabajo para avisar que necesitaba algo de tiempo antes de llegar allá. Había estado esperando mientras el chico terminaba su llamada, sin embargo al ver su expresión de enojo pensó que quizá él ya no la ayudaría.
—¿Es necesario? —preguntó a la rubia, mientras fruncía el ceño. Ese era un claro gesto de desaprovación. Pero no llevaba muy buen día, por lo cual no le apetecía discutir con aquella chica— Toma —le tendió su teléfono móvil y añadió: —Cuidado, porque esta cosa vale más que tu casa.














