La música como una forma de arte es juguetona. Decimos que tocamos [play] el piano, no que lo “trabajamos”. Por qué? La música difiere, por ejemplo, de viajar. Cuando viajas estás tratando de llegar a alguna parte. Y nosotros, siendo una cultura compulsiva y deliberada queremos llegar más y más rápido hasta que eliminamos la distancia entre los lugares. (...) Lo que pasa al final de eso es que los dos extremos del viaje se convierten en el mismo lugar. Así que eliminas la distancia y eliminas el viaje. Porque lo entretenido de viajar es recorrer, no borrar el viaje. En la música uno no hace que el final de la composición música sea el centro de la misma. Si fuera así, los mejores directores serían los que llegaran más rápido al final. Y habrían compositores que solo compondrían finales de composiciones. La gente iría a un concierto solo para escuchar una sola cuerda, porque ese sería el final. Lo mismo con el baile: no esperas bailar para llegar a un punto específico de la sala. El objetivo del baile es el baile mismo. Mira a la gente que vive para retirarse: ahorran para su vejez, y luego cuando tienen 65 no les queda energía, están más o menos impotentes. Y terminan yendo a pudrirse en una comunidad de ancianos. Nos hemos hecho trampa a lo largo del camino. Pensamos la vida como un viaje, que tiene una peregrinación con un propósito serio al final. Y el punto era llegar a ese final: teniendo éxito o lo que sea, o incluso llegar al cielo después de tu muerte. Pero perdimos el foco a lo largo del camino: era algo musical y se suponía que tenías que cantar o bailar mientras la música estaba siendo tocada. Eso era lo que había que hacer, pero no dejaste que pasara.
Alan Watts












