[OS]“Celos” (KaraIchi)
Género: Romance/Humor/Drama
Pareja: KaraIchi
Autora: DarkAmy-chan (Amy-chan), Candy Nyu
- Hablan
Nota: Todo está bajo el punto de vista de Ichimatsu.
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Los Personajes de Osomatsu-san no me pertenecen, son del Maestro Fujio Akatsuka
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Celos
Estaba nervioso desde ese momento en la playa. Traté, intenté parecer como si hubiera deseado ir tras esas chicas como mis demás hermanos, pero las palabras de ese idiota, su seriedad cuando las dijo, provocaron que desistiera aun más. Si de por si no pensaba ir en verdad debido a mi cortedad, lo que más provocó que me detuviese, fue ese mierdoso.
¿Porqué él podía decir aquello, y yo no? No me faltaron las ganas de encararlo en ese instante, de mandarlo a la mierda como era debido, pero si lo hacía en ese momento, todos se iban a dar cuenta de nuestra relación, de aquella unión que teníamos que iba más allá de la hermandad, de este lazo sanguíneo.
Era enfermo tener ese tipo de cercanía con alguien de tu propia familia, pero no había podido evitar caer en amor con ese doloroso, no cuando siempre lo admiré en secreto, cuando me protegía. Para mi él era todo. Y aunque siempre traté de ocultarlo con violencia, fue imposible mantenerlo en secreto por mas tiempo.
Así era. Aunque no quisiera aceptarlo del todo aun, era todo un Karamatsu Boy.
Tsk. Pero ahora que estábamos de vuelta en nuestra casa, que le observaba desde esta esquina mirarse a su espejo de mano, la molestia volvía a posarse en mi, siendo reemplazada al segundo nuevamente por esa ansiedad al notar su vista en mi persona a través del reflejo. Ahí estaba nuevamente esa seriedad, la misma que la de esta tarde.
Hmph. El que está molesto soy yo. ─ Murmuré por bajo mientras me ponía de pie. Iría a alimentar a los gatos. Este idiota podía joderse con su estupidez.
Ichimatsu niisan, ¿para donde vas? ─ La voz de Todomatsu provocó que me detuviese, que con mi clásico tono de aburrimiento le dijese que iría a alimentar a mis amigos gatunos. ─ Oh. Te acompañaré. Quiero comprar algunas cosas...
Lo que tu quieres es que te ayude a cargarlas, ¿verdad? ─ Que pusiese su mirada de cordero degollado respondía mi interrogante sin necesidad de palabras. Ese tipo era de lo peor. ─ Como quieras.
Y fue así que ante la mirada de todos los demás partimos en silencio. Ja. Como si me importara realmente la atención del resto. Si la única presión que notaba, eran los ojos de ese Doloroso, los cuales sentía que me taladraban la espalda. ¿Que mierda le pasaba?
...
¿No crees que Karamatsu niisan está más extraño de lo normal? ─ Casi me ahogué con mi propia saliva tras oírle preguntar aquello. Me había pillado desprevenido, sin contar que era realmente curioso que a él le importase...─ No creas que me importa o algo. Es solo que el aire en ese lugar era sofocante, y él era el único que se veía fuera de lo ¿normal?
Quien iba a decirlo. Así que era por eso. Me pregunto si los demás también se habían dado cuenta de su cambio de actitud. Y si ese fuera el caso ¡¿Se darían cuenta que ya no lo trato como antes?! Ahora si que tenía miedo, pavor de que todos me odiasen. Ya que aunque no lo mostrase, necesitaba a esas personas conmigo. Eran los únicos que me aceptaban como la basura sin combustible que era.
Quizás, solo quizás...
¿Si? No me había dado cuenta. ─ Mentí mientras metía las manos a los bolsillos de mi pantalón. No esperaba que me creyese con tanta facilidad, pero supongo que el engañar a otros estaba en mi encarnadura. Siempre he ocultado lo que siento, lo que son todos para mi. Creo que ya se a vuelto algo normal, y la verdad, no se como debería sentirme respecto a eso. ─ ¿Entonces lo de comprar cosas era mentira?
!¿Eh?! ─ Tsk. Lo supuse. ─ Igual podría comprar unas cosas, ya sabes, para aprovechar la salida...
O aprovechar para que cargue lo que compres mejor dicho. ─ Su mirada. Ahí estaban esos ojos de nuevo. No me había equivocado. Bueno. Por algo siempre he sabido que Todomatsu es el peor de todos nosotros. Y aun así, me pregunto que opinaría si le dijese que Karamatsu y yo...
Negué con intensidad ante esos últimos pensamientos. No podía. Jamás podría decirle, contarle a alguien por miedo al rechazo. No podría soportarlo.
...
Ya era tarde. Y es que aunque ayudé a Todomatsu con sus bolsas, yo había preferido no volver aún, por lo que volví a usar a los gatos como escusa para llegar más tarde, para escapar de la incomodidad que sentía desde esa tarde en la playa. Sabía que no podía escapar de Mierdamatsu por siempre, pero inclusive ahora que estaba en la entrada de casa, sentía la inimaginable necesidad de volver a salir.
Tranquilo Ichimatsu. Solo debes marcharte mañana temprano antes que despierten los demás, y podrás evitarlo por otro día. ─ Esa había sido la idea, mi manera de alentarme. Pero justo cuando iba a subir por las escaleras hacia el dormitorio, una mano me jaló hacia el living, donde una silueta conocida se hizo presente en esa oscuridad.
Quería escapar, morderme el brazo hasta arrancármelo si era necesario, para así marcharme, alejarme de esos ojos.
¿Donde has estado, Buraza? ─ ¡Ayuda! Deseaba gritar, pero nada escapaba de mis labios. Y a estas alturas ya me encontraba prisionero de sus brazos, sin poder escapar entre esta pared y su cuerpo. ─ Totty llegó hace mucho...
Alimentando a los gatos. ─ Respondí mientras apartaba la mirada. Maldición. Ya podía sentir ese condenado calor agruparse sobre mis pómulos.
¿Deberé creerte my little Kitty? ─ En verdad ¿que mierda le pasaba a este tipo? ¿Por quien me tomaba? No lograba comprender su actuar, su cuestionamiento. ─ Hoy en verdad parecías estar muy resuelto a ir tras esas ladys.
¿Como? ¡¿Que había dicho?!
¡¿Que dijiste?! ─ Irritado le cogí de la camisa del pijama empujándolo levemente, descolocándolo debido a mi reaccionar. ¡No era más que un imbécil! Estaba sumamente furioso.─ ¡No fui yo quien se paró dos veces! ¡¿Y me vienes con esas?! ¡Muérete, idiota!
Voltee para marcharme, porque antes de que me diese cuenta, mis ojos comenzaban a picar anunciando aquello que no deseaba mostrar, no a esta persona. Fue imposible. Al darle la espalda mi vista ya se encontraba nublada por esas gotas saladas, por la impotencia que sentía, por este estúpido sentir. Deseaba golpearle tan fuerte.
Estúpido corazón tan frágil. ¿Por qué no podía ocultarlo como siempre lo hacía?
Quería enterrarlo para que no doliese, porque ya era difícil ocultar todo esto del resto, como para que se atreviese a decir...
Ichimatsu. Lo siento... ─ Sus vocablos de pronto inundaron el lugar que había quedado impregnado de incomodidad, logrando que mis ojos reflejasen sorpresa por las mismas, porque de pronto sus brazos me rodeaban por la espalda. Y aunque forcejee para soltarme, su fuerza parecía ser superior a la mía. ─ L – Lo siento, yo...creo que estaba celoso.
Aquellas palabras paralizaron mi corazón, mi llanto que hasta el momento no había cesado.
Nuevamente el silencio nos había rodeado. Aunque este no se percibía como el anterior. Era extraño sentir tantas emociones juntas, no saber como reaccionar del todo. Deseaba golpearlo por creer tal imbecilidad, pero a la vez estaba contento porque esta persona podía sentirse así por esta basura sin combustible, y si a eso le sumábamos los enormes deseos de largarme a reír sin razón más allá de su estupidez. Estaba condenadamente enamorado.
El amor te pone idiota. Estaban en lo cierto. Ambos podíamos darlo por sentado.
Tengo miedo de perderte my love. Siempre tengo pavor de que te alejes de mi, de que me apartes como antes solías hacerlo. ─ En mutismo oía lo desgarrado que se escuchaba, negándome a creer del todo lo que mis oídos captaban. No podía concebir que él también se sintiese de la misma manera. ─ Por eso...
Pronto su voz parecía quebrarse en llanto, el cual intentaba callar sobre mi espalda mientras se aferraba con fuerza. Ambos éramos tan diferentes en ese sentido. Yo me empeñaba en ocultar mis sentimientos, el dolor que muchas cosas solían causar estragos en mi, en cambió esta persona, este tipo no tenía miedo del ridículo, de mostrar su corazón. Él era admirable
Pero aunque pensase aquello, ni loco le diría lo que realmente siento. Preferiría tragar mil agujas antes de confesar lo que realmente pensaba de él. Era demasiado vergonzoso como para hacerlo.
Negando con intensidad me dispuse a soltarme de su agarre, volteando a ver su rostro lleno de aquellas marcas saladas que seguían resbalando por sus mejillas. Era demasiado sincero.
Quiero hacerlo. ─ Los colores subieron a su rostro tras mis palabras, provocando que mis pómulos tomasen la misma tonalidad. ─ ¿Que? ¿No quieres?
Si había una manera de demostrar esto que sentía, esa era la mejor manera. No era bueno hablando. Lo mío eran las acciones. Cada vez que lo hacíamos, era mi manera de decir: Te amo, aun cuando seas doloroso.
¡¿Eh?! ─ Era divertido verlo tartamudear por su timidez, no lo negaré. ─ Non non Buraza. Es solo que, estamos...
Tsk. No han despertado por los gritos, ¿y crees que bajarán ahora? ─ ¿Porque duda? ¿Sera que teme ser despreciado también? ¿Era por eso que bajaba la mirada preocupado? ─ Ya déjalo si no quieres.
Iba a marcharme con esta frustración, con estas ganas de demostrarle mis sentimientos. Pero cuando iba a voltear nuevamente, una de sus manos lo impidió al sujetar mi brazo.
D- De acuerdo. Karamatsu te hará el amor all night long, my love. ─ Tuve que golpearlo por doloroso, porque me había puesto extremadamente nervioso con esa sonrisa tan deslumbrante. Era demasiada luz para este ser tan oscuro.
Deseaba que me llenase con esa luminosidad, que su cuerpo me cubriese hasta perder la conciencia.
...
Ansioso observaba desde el sofá como se quitaba la última prenda que cubría su cuerpo. Debía admitir que este cabeza hueca cuidaba mucho su físico, ya que con Jyushimatsu era el más tonificado de nosotros seis. Ya que si me veía a mi mismo, no le llegaba ni a los talones. No era que estuviese subido de peso o algo, pero claramente por más que lo intentase, jamás lograría tener esos abdominales que se le dibujaban a ese sujeto.
¿Ichimatsu? ─ Su voz diciendo mi nombre me sacó de mi ensoñación, notando así su repentina cercanía, que sin darme cuenta se encontraba inclinado sobre mi. Los colores subieron a mis pómulos al segundo, de solo recordar lo que había estado pensando, por haberme quedado mirando su figura. ¡Estaba seguro que se había dado cuenta! ¡No podía sentir más vergüenza! ─ ¿Me estabas mirando mientras me sacaba la ropa, verdad?
¡Waaaa!
C- Cállate, no, no era as...─ Traté de responder con clara vergüenza, acrecentándose al notar su sonrisa llena de satisfacción. Si seguía en ese plan, terminaría golpeándolo nuevamente. Solo estaba metiéndose conmigo. Pero cuando iba a gritarle que se callase una vez más, sus vocablos provocaron ese efecto en mi.
Me alegra no ser el único que mira cuando el otro se está desnudando. ─ ¿Que estaba diciendo? Estaba estupefacto. ─ Siempre me a gustado ver, apreciar tu piel tan blanca y tersa.
¿Él me veía sin que me diese cuenta...? ─ Me sentía mareado por tal descubrimiento, con solo percibir como mi corazón se descontrolaba.
...Mi cuerpo no es nada comparado con el tuyo. ─ Murmuré quedito mientras desviaba el rostro. Me sentía demasiado avergonzado.
Eres hermoso, Ichimatsu. ─ Respondió de manera ronca tras invitarme a posar mis ojos en los suyos, perdiéndome en estos, en el calor de nuestros alientos mezclándose debido a la repentina cercanía. ─ Es solo que no quieres verlo.
No importa si era verdad o no, inclusive lo que yo creyera. Lo único que importaba era que él lo creía así. Por eso no hubo respuesta de mi parte más que terminar de cerrar la distancia de nuestros labios, de buscar su lengua con esmero. Lo necesitaba tanto.
Era una droga percibir sus manos recorriendo mi cuerpo, sentir la humedad de su lengua en mis pezones mientras todo mi ser se arqueaba por más. Era imposible no meditar en el pasado, en cuanto tiempo escondí del mundo esto que sentía. ¿Si le hubiese dicho antes, me hubiera a aceptado en ese momento? ¿Desde cuando le gustaba?¿Me querrá con la misma fuerza?. Eran tantas las interrogantes que me negaba a consultar por timidez, pero que por ahora solo permanecían rezagadas por este calor.
Tuve que morder mi labio para no soltar gemido alguno, por no pedir que metiese ese dedo más profundo, que quería que se apresurase en prepararme.
K- Karamatsu...─ Solo en estos momentos lograba decir su nombre. En este placer era que lograba soltarme un poco. Y no era por otra cosa mas que vergüenza, porque si le llamaba como correspondía los demás podían percatarse mucho mas fácil de lo que estaba ocurriendo entre nosotros. Y yo la verdad no quería que lo mirasen con odio por mi culpa. Aquí la única basura era yo.
Fui yo quien se confesó primero sin darme cuenta, por mero temor a perderle. Yo lo había arrastrado de cierta forma a este pecado. Aun cuando él me dijese que estaba enamorado de mi desde hace mucho, si no hubiese abierto mi boca, quizás todavía seguiría yendo tras alguna mujer.
Está tan caliente dentro tuyo mi little Kitty. ─ Lo escuchaba hablar con esa voz tan profunda, tan íntima, pero no llegaba a mi del todo. Mi mente estaba centrada en los movimientos de su mano, en no soltar ningún ruido que pudiese alertar al resto. Era tan difícil a este punto, y eso que aun no lo tenía dentro. Él parecía conocer todo de mi cuerpo, donde tocar exactamente para brindarme placer. ─ Tan húmedo y apetecible...
C- Cierra la boca, y métemelo de una vez. ─ Mi tono de voz mostraba lo avergonzado que me sentía al pedir aquello. Y aunque lo dijese con cierta molestia, estaba claro que él sabía como me sentía. Eso lograba que mis nervios se acrecentaran, que no pudiese ver por mas tiempo esa sonrisa que se dibujaba en sus facciones. ─ Eres molesto.
Aun así le gusto a Ichimatsu. ─ Ahí estaba esa sonrisa nuevamente, ese sonrojo en sus pómulos. Pero no podía ir contra la verdad, si todo mi ser lo reflejaba. Necesitaba de este idiota para vivir. ─ Y tu eres demasiado adorable, inclusive cuando...
Pronto su dedo se movió, dando en ese lugar que causaba que involuntariamente se escapase otro gemido de mi boca, la cual tapé con mis manos al segundo. ¿Acaso lo había hecho a propósito? Al parecer si, esa mueca en su cara lo mostraba. ¿Le gustaba entonces cuando...? ¡Maldito calor que comenzaba a propagarse por mis mejillas nuevamente!
Ya déjate de juegos previos. ─ Dije para poder desviar la atención, causando que asintiera segundos después, que se arrodillase mientras alineaba su sexo a mi entrada completamente dilatada, ansiosa por recibirle.
El aire comenzó a escasear a medida que iba abriéndose paso, provocando una deliciosa mezcla entre dolor y placer. Me encantaba, era perfecto para mi lado masoquista, a pesar de que este idiota estuviese pendiente de no lastimarme. Me sentía tan lleno cuando estábamos unidos. Era como si hubiese nacido para estar con él de esta manera, a pesar de ser hermanos. Jamás le diría en voz alta que me gustaba sentirle así de cerca, apreciar como se contenía para no moverse hasta que le indicara que pudiese hacerlo.
Como siempre fui yo quien se movió primero, sorprendiéndolo, causando que de su boca se escapase un gruñido contenido. Me encantaba.
Pronto el living fue cómplice de nuestros besos desenfrenados, aquellos que lograban apaciguar nuestros gemidos, los gruñidos que deseaban escapar de nuestras gargantas por tanta pasión, tanta entrega. La misma que trataba de contener ahora mordiendo su hombro. Es que sus movimientos eran directos hacia mi próstata, cada vez más intensos, como si estuviese dispuesto a dejar huella a como de lugar. Tuve que aferrarme con fuerza a su espalda, olvidando que pudiese lastimarle con mis uñas.
Quería gritar por la intensidad, pero no podía hacerlo en este lugar. Estaba viendo estrellas con cada penetración, con cada movimiento de su mano, la cual había envuelto mi pene con sus dedos. Era demasiado calor, al punto que ya era un desastre entre lágrimas de placer, y de sudor.
No había nada mejor que estar con esta persona. Era como un sueño, como los muchos que tuve antes de que me confesase, que nuestra relación comenzase.
N – No aguantaré mucho más Ichi... ─ No pude responder, no cuando las embestidas eran cada vez más desenfrenadas, porque me hallaba en la misma situación. Estaba a un aliento de tocar el cielo. ─ I – Ichimatsu...
K – Karamatsu... ─ Le llamé entre la neblina del placer que estaba por explotar entre nosotros, logrando así captar su atención, perderme en sus ojos impregnados de pasión antes de atraerle con mis manos, acercando nuestros rostros para besarle con parsimonia. Se que lo había descolocado por unos segundos, pero lo necesitaba, quería demostrarle que era todo para mi aun cuando no pudiese decírselo con palabras.
Fue así como momentos después su esencia quedaba en mi interior, en todo mi ser, para segundos después seguirle también manchando nuestros cuerpos. Era nuestra manera de demostrar que nos pertenecíamos, que nos teníamos el uno al otro.
Tal vez todo se complique mas adelante, cuando llegase el momento de contar este amor imposible. Pero no dejaría que le lastimasen, aun cuando tuviese que apartarme para que pudiese ser realmente feliz con alguien más, en una verdadera relación, con futuro. Pero tenía miedo de que ese día llegase, de que no lograse vivir sin esta persona, sin mis hermanos y padres. Más porque no me había dado cuenta de esa presencia tras la puerta del living, el cual había visto todo lo ocurrido completamente impactado.
¿Nuestros días juntos estaban contados?
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Fin:-









