Una carcajada salió disparada de entre sus carmesíes para acto seguido observar al joven con diversión ¿de verdad es posible que algo así haya pasado? — Vaya, me hubiera gustado dormir con una araña, pero estuvo mal de tu parte levantarla de esa manera, ¿que tal si la araña hubiera querido seguir durmiendo? Pero no, llegaste tu y la asustaste ¿te haz puesto a pensar en eso? — elevó ambas cejas a la par, sin ocultar la pequeña sonrisa que se asomaba en sus labios — No me ha ocurrido, pero definitivamente no las trataría como tu
“¿Estás diciendo que yo la trate mal? Ahora estoy indignado.” fingió molestia tras escuchar las palabras de la castaña. “Ella hizo todo mal desde el comienzo, se metió bajo mis sabanas sin mi permiso y a la mañana siguiente simplemente se fue sin decir adiós. ¿Qué sabes tú de corazones rotos si nunca te han abandonado de esa manera? Me sentí utilizado.” sin poder reprimirlo más una sonrisa cargada de diversión curvó las comisuras de sus labios. “Oh claro, ¿que harías tú? Seguramente te quedarías abrazada a ella el resto de la mañana turnando tu mirada en sus cuatro pares de ojos diciéndole que la amas, ¿cierto?”









