claro que sabía que tenía una cara bonita, por lo que respuesta automática fue una sonrisa complaciente, segura y satisfecha. “bueno, no es algo nuevo exactamente.” comienza a relatar, pequeño suspiro escapa de sus pulmones con marcada pesadez. “lo nuevo es que no estoy haciendo esto en enfermería~ no quise robarle el spotlight a anima,” dice con algo de gracia, aunque por supuesto sus razones radicaban en, simplemente, dejar el espacio vacío para alguien que realmente lo necesitara. “¿puedes hacer eso? hm, limpiar, me refiero.” pregunta o, tal vez, pide. alza sus hombros, entendiendo la situación, lo irónico es que pensaba lo mismo, por eso lo inventó, mas no decidió seguir con la mentira porque, en realidad, se sentía algo mal al respecto. no tenía la intención de preocupar demasiado a nadie. pausa un momento, lo cierto es que no sabía de dónde había nacido aquello, pero sensación daba vueltas en la cabeza de vez en cuando. ah, quizás la manía que tenía de que todo girara a su alrededor. “¿lo de las arcana? ah~” por poco lo olvida, no sabía exactamente por qué. “no, claro que no. creo que está bien todo eso de la exposición, o… ¿realmente puede llamarse así? hm, creo que prefiero algo como revelación.” asiente, siguiendo pasos del contrario para dirigirse al baño, al infierno que se le venía encima. “de todas formas, varias arcana tenían nombres ya. apricus los de aethra, aethra los de apricus… bah, no pasa nada. aunque— no sé exactamente qué es lo que buscan.” da a conocer incertidumbre, curioso. ninguna notificación ha llegado hasta dormitorio. rezaba por no tener que contactar a su padre de nueva cuenta. “¿tú estás bien con eso? realmente lo veo… normal.”
Ceja se eleva, curioso, mas decide no indagar en el asunto; primero porque no había confianza y segundo porque dudaba que recibiría una respuesta en lo absoluto. Tararea bajo aliento. “Muy comprensivo de tu parte~.” Entona con cierto humor, aunque cree entender por dónde es que viene motivación. Asiente un par de veces y resta importancia a asunto con un encogimiento de hombros. “Luego de que—” pausa, frunciendo el ceño, frenándose en automático ante experiencia que pretendía contar y prefiere, realmente, guardar, “digamos que ya no podía compartir actividades familiares, así que me quedaba en banca. No le llevo muchos años a Iona, pero ella fue de un espíritu mucho más aventurero que el mío. Alguien tenía que limpiarle las heridas cuando nuestros padres no estaban.” Explica, más o menos, en una forma de asegurar que sabía lo que estaba haciendo y que, también, podía hacerlo. Empuja puerta del baño, la deja abierta y ubica las cosas sobre encimera, abriendo una de las llaves. Toma un poco de jabón y se limpia las suyas primero. “Supongo que ambas pueden servir, nuestras identidades estaban ocultas y ahora —ya no.” El hecho de que Arima haya tenido sus nombres le hace cuestionarse desde cuándo era así. ¿Desde que llegó?, ¿O antes?, ¿Y Yoonseo? Ah, demasiado para pensar. Se hace a un lado, señalando lavamanos como invitación a acercarse. “Yo tampoco, quizá acabar con nosotros de la forma más prolongada y dolorosa posible, ese es el único motivo por el cuál entiendo que no nos hayan expulsado de inmediato.” Gesto en labios, inclina rostro al costado, pensativo. “Me da igual por el momento... con una sola excepción.” Índice se eleva en énfasis. “Y esa es Iona. Va a tener mi cabeza cuando nos veamos. Es posible que... le haya mentido un poco sobre mi pertenencia a una arcana y que no tenía idea de que estaba en Apricus. Será un desastre. Pregúntame después de eso si estoy bien, la respuesta podría ser diferente.”