Sobre las creencias
En algún momento de mi vida, que no fue desde el inicio, yo mismo me fui educando con las películas Disney y Hollywood que cuentan historias sobre el amor verdadero, sobre el amor romántico, ese que lo puede todo, que hace milagros, que lo aguanta y resiste todo, que puede esperar años y años por esa persona especial. Esa clase de amor por el que cruzas la ciudad, el estado, el país o un continente.
Compre completamente la idea de que el amor es lo mejor y más importante en la vida de una persona, que sin importar nada, debía hacer lo necesario para permanecer en él. Aferrarme si era necesario, al final todo se compensaba con el tan ansiado y anhelado amor correspondido.
Esa idea del amor eterno, para toda la vida, de la media naranja, de la otra mitad, del alma gemela han estado en mi vida por muchos años, son parte de mí, y aunque actual y constantemente cuestiono esas creencias, sigo siendo parte de ellas.
Me guste o no, esas ideas sobre el amor me han hecho, para bien o para mal, lo que soy. El problema de las historias románticas de Hollywood, es que el sufrimiento y el dolor de esperar por años a una persona, parece fácil en dos horas de películas, pero la espera en la vida real es mucho más dura, difícil, complicada y sobre todo dolorosa.
Las circunstancias de la convivencia, los hechos innegables, y el natural curso de la vida hacen que deba cuestionar ampliamente mis creencias en el amor y en la idea de esperar, aguantar y estar dispuesto a darlo todo por el ser amado.
Esas ideas en el mundo real no son siempre exactas o verdaderas. La realidad no es color rosa, y no todo el mundo tiene porque creer en esa idea extraña del amor romántico. Porque desafortunadamente para los que creemos en ella, resulta por demás doloroso a cada momento. La forma en que sentimos el dolor es diferente, nos afecta más porque nos entregamos por completo, sin un freno que nos ayude a pararnos, nos dejamos ir totalmente, y cuando las cosas no salen bien, el dolor por la perdida, es insoportable.
Pero a pesar de todo, me sigo aferrando a esas creencias, a esa idea de amor, que sin importar el sufrimiento que provoque, me niego a dejar ir. La construcción de mi carácter y forma de ser como persona se basan en esa idea, real o no, de amor romántico, dejarla atrás, hacerla a un lado o renegar de ella, sería dejar de ser yo mismo.
Sigo y seguiré creyendo por un largo tiempo en ese amor que todo lo puede, aunque contigo no lo pudo todo. No me daré por vencido, aunque quizá contigo lo haya hecho. Una o varias malas experiencias no harán que deje mis creencias a un lado. Y quisiera que tú hicieras lo mismo.
Que una mala experiencia no te llene de miedo de tal forma que no te puedas mover, que no hagas nada y te quedes donde estés. El hecho de que no haya funcionado con una persona no quiere decir que con alguien más vaya a ser lo mismo, tendrás que estar dispuesta a arriesgar. Debes ser consciente de la posibilidad de perderlo todo, o de ganarlo todo.
Te invito a dar un salto de fe, a arriesgar nuevamente todo por amor, sé que ya lo hiciste una vez, y te arrepientes, pero que eso no sea razón suficiente para desanimar a tu corazón. Bajo toda esa vida de peleas y frustración que vives todos los días, sigue habiendo una mujer que ansía ser profundamente amada, mimada, consentida, querida y protegida, atrévete a dar ese salto, porque al igual que yo, tú en el fondo, también crees en lo mismo que yo, y mereces una historia y una vida de película de Hollywood.









