Cargar con el mundo
He pasado estos últimos días informándome con cuidado, evitando ciertos videos en especial, alejándome de lo gráfico y concentrándome en trabajar, vi mucho arte de resistencia y revolución, lo cual me llena y me da fuerza, pero en definitiva, a pesar de ser consiente sobre todo lo que está pasando allá afuera había decidido deliberadamente no cargar con ello, hasta hace unas noches que me atravesé con un video donde la brutalidad policiaca ataca a una persona de la 3ra edad y entonces sentí el peso de todo.
Empecé a llorar y me dolió el corazón, no solamente por la persona del video, sino por todas las personas que están siendo violentadas, en todo el mundo, y me acosté con ese enorme peso aplastándome, sintiéndome incapaz de hacer algo, lejos de todo, sin acción, sin impacto; y entiendo bien que no se trata de mí, pero detesto saber que estoy muy cómodo, que encerrado en casa hasta llego a sentirme aburrido, que esta comodidad me aleja del actuar y de aportar, aún no sé que hacer con estos sentimientos y podría argumentar que sí hago cosas, si emprendo proyectos e intento hacer lo que me corresponde, pero realmente que tanto impacto puedo tener, cuando hay personas que están poniendo su vida en la batalla por la justicia, por la igualdad, que han decidido dejar de intentar jugando las reglas de quienes les oprimen.
Así empieza la espiral, donde el mundo externo aplasta el interno, donde no puedo escapar de esa frustración que ni siquiera me pertenece, donde me siento ahogado por sentirme bien, por sentirme alejado de lo Importante. Una parte de mi logra reconocer que detrás de ello hay un conflicto de ego muy fuerte, porque de alguna manera sigo sintiendo que debo de estar ahí, como si se me necesitara, pero por otro lado reconozco mi privilegio y sé que debo utilizarlo para darle voz a quienes lo necesitan, que debo dejar el silencio para alzar la voz contra la injusticia, rechazar ese pacto del cual me beneficio y romper esa neutralidad, entonces regreso a esa sensación ambivalente donde al final no sé que hacer con mi corazón.
No sé como lidiar con el mundo exterior, apenas estoy entendiendo como lidiar con el interior y creo que después de varias catástrofes y activismo emocional en mi mundo interior he logrado averiguar un poco cómo enfrentarme a mis propios terremotos, a mis propias pandemias e injusticias, pero fuera de él, aún no logro saberlo y no sé si algún día lo sepa. Pero al final es parte de todo y poco a poco, el aprender a lidiar con el interno nos ayudará a aceptar lo que nos rodea y sabremos cómo actuar de la mejor manera.
Hay cosas que me tranquilizan en todo este tema, una de ellas es ver personas a mi alrededor informándose e informando a lxs demás, compartiendo arte, mensajes y emociones en pro de un mundo mejor, más justo y más empático. De estas personas increíbles encuentro la fuerza para entender que no hay tal cual una forma única de lidiar con el mundo y que quizá esa frustración es parte de lo que debemos sentir con el fin de sabernos parte de. Me duele el mundo pero estoy seguro que no soy el único, estoy seguro de que a mi alrededor hay personas que quizá se sienten como yo, personas que actúan, que aunque el mundo les pese, deciden soportar el peso con la esperanza de que más personas también lo hagan y que así, todxs juntxs, carguemos este mundo y quizá si somos más, no sea tan pesado de cargar después de todo.
No creo que sea egoísta decidir no cargar con el mundo, sobre todo porque nadie sabe las cargas que uno trae en su corazón, nadie sabe cuanto pesa el costal de quien lo carga y es importante saber que no podemos juzgar a alguien por decidir distraerse con fotos de perritos y memes de gatitos, cada quien aprende a lidiar con esta realidad tan extraña y desgarradora a su modo. Sobre el tema de las revueltas contra el racismo y la brutalidad policiaca, sólo puedo decir que yo sí creo que hay una verdad absoluta: Toda persona, absolutamente toda persona, merece las mismas oportunidades, los mismos derechos y las mismas responsabilidades sin importar su sexo, género, color o condición económica, por ello toda persona debe ser tratada con la misma dignidad y sensibilidad que cualquier otra.











