“Alerta desquiciada. Alerta desquiciada”. Le decía su sistema, su cabeza, todo su lado con cordura que aún seguía vivo, no obstante sus orbes no se despegaban del atractivo cuerpo femenino de curvas bien marcadas, que no hacían más que seducirlo con sigilo, en un silencio asesino. Era mártir de las cautelosas miradas que ella le incitaba hacer, hacia sus pechos, piernas, boca, su todo. Entonces tuvo que re-acomodarse en su banqueta, dar un trago extenso a la bebida en su vaso, quitar toda idea en su cabeza y concentrarse en las palabras dichas, en lo que sea. La observó, directamente a sus ojos y esbozó una ladina curva. — Gracias por el cumplido, recién llevo un mes en este publito, pero te acostumbras rápido. Soy un idiota adaptable, qué te puedo decir. —Comentó alzando su vaso vació al aire, ya centrado, tiñendo su habla de ameno, esperando que la muchacha no fuera lo contrario a lo que su primera impresión (su físico) aparentaba ser.
Observó con interés a aquel chico frente a ella y una sonrisa entretenida apareció en sus labios, Morgan podía notar cuando un chico estaba atraído hacia ella, lo cual sucedía bastante seguido y ella, ella lo disfrutaba tanto como se aprovechaba de esto “¿Oops? No pretendía insultarte, lo siento” su aterciopelada voz se dirigió hacia él, directamente, mientras se recargaba sobre la barra, haciendo que su escote bajar un poco “En mi defensa, tengo historia con este lugar”















