vincentferlay:
Lo cierto era que había una cantidad considerable de espacios vacíos a todo lo largo y ancho del establecimiento en el que se encontraba en ese instante. Pudo haber ocupado cualquiera de ellos sin ningún problema, pero tuvo que escoger, precisamente ése. ¿Por qué? Quizá se debía a la ancestral necesidad de ser un grano en el trasero, como lo ponían de forma ordinaria. Se acercó a la barra para ordenar su bebida de siempre, y una vez la obtuvo, se acercó sin prisa alguna a la castaña, dejando que las palabras con intención de orden se perdieran en el viento y no afectaran su impasible expresión. Se sentó, arrogante, y dio un trago a su bebida, antes de responder con suficiencia: —Sí, ahora está ocupado. Vaya que eres una de las brillantes, Magenta.—
No necesitaba darse vuelta para saber de quien venía aquella voz. Vincent le había comprado varias veces a sus hermanos, se podía tomar como uno de los fieles clientes. Mas eso no quitaba que Magenta no lograba pasárselo ni con cinco litros de agua. “Vete a la puta mierda, Vincent” Agregó la muchacha antes de cerrar sus ojos con fuerza. ¿Porqué él? ¿Ahora? ¿En serio? Necesitaba aspirar un poco, o iba a terminar en una riña con un hombre.








