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SIARA·:
EncogiĂł los hombros, optando por ahorrarse la opiniĂłn que tenĂa sobre el pueblo; le querĂa, pues fuesen cual fueran todas las situaciones ocurridas en los Ășltimos años, habĂa echado raĂces ahĂ. Una risa interna recorriĂł un camino largo y encontrĂł la salida en forma de una sonrisa fugaz que apenas durĂł un par de segundos antes de desaparecer. Su apellido era motivo suficiente. Sus padres. Su familia. A ella no le importaba el quĂ© dirĂĄn, pues por cosas peores se habĂa encontrado de boca en boca. Claro, ÂżcĂłmo una mujer tan joven, reciĂ©n casada, volviĂł a casa de sus padres despuĂ©s de tan poco tiempo? âNo,â se decidiĂł a responder. âMe imagino que como la mayor parte de las personas, estoy por obligaciĂłn. Me imagino que te encuentras en dicho grupo,â curvĂł una de sus cejas con la interrogante plasmada, visible.
" Seh. â Mano libre se alza para arreglar capucha sobre cabeza, el frĂo de la noche haciĂ©ndose sentir por cualquier espacio de dermis dejado a la intemperie. Sobre sus muñecas pesan grilletes de acero, apretados, atĂĄndolo sin remedio a la voluntad de su padre. Ni siquiera habĂa intentado negarse a la travesĂa: el mostrarse como ciudadanos preocupados es una prioridad para familia tan cercana a la iglesia, aunque el Ășnico retoño intentara deshacer por detrĂĄs cualquier aspiraciĂłn de progenitor. â Aunque no sĂ© quĂ© tanto ayude nuestra presencia realmente. Si no han podido encontrarla ya... es porque no hay mucho quĂ© buscar. â Decirlo en voz alta, de alguna forma, es la gota final que le inspira a revisar la hora y darse por vencido. â De hecho creo que he hecho suficiente por hoy. ÂżTe quedas aquĂ? â Es solo curiosidad la que motiva interrogante, saber quĂ© tan lejos llega el sentido de la obligaciĂłn de los humanos en situaciones como aquella. EstĂĄ seguro que serĂĄn varios los que querrĂĄn quedarse hasta el amanecer; Ă©l preferirĂa un cigarro en el bar local.
LĂONARD:
âEs verdad. Y tendrĂa trabajo por un buen tiempo, pero⊠Joder, insisto que de noche no encontraremos nada, quizĂĄ un puma o algo asĂ que estĂ© hambriento.â Y, justo en esto, pensĂł en que si de encontrar el cadĂĄver de la vidente, probablemente los animales se lo habrĂan cenado; un escalofrĂo tenue recorriĂł cada una de sus vĂ©rtebras con crueldad, decidiendo finalmente desechar algunos pensamientos. âÂżSabes hasta quĂ© hora debemos estar? Vine de voluntario, pero quĂ© va, no tiene sentido sin luz.â
â lo Ășnico que podrĂamos encontrar con tanta gente esparcida por el pueblo es otra desapariciĂłn. o, hey, una osamenta de hace años tambiĂ©n es una opciĂłn. â con el resto del cuerpo demuestra la poca importancia que en realidad le otorga al tema al encoger los hombros a medida que continĂșa con el camino. â hasta cuando tu sentido del heroĂsmo te avise que es hora de darse por vencido. â sonrĂe de lado, tinta palabras con el cinismo de siempre. â Ăłsea, cuando se te pinte la gana. si te vas ahora puedo usarte de excusa para irme tambiĂ©n y terminarĂas con mi sufrimiento. â figura paterna podrĂa dejar pasar su ausencia si va de la mano con la presencia de un familiar mayor.
KINGSLEY:
â  No es lo mismo estar aquĂ por obligaciĂłn a realmente ayudar, hacer un cambio.  â El desinterĂ©s provoca el caer de los hombros, semblante intacto ( las facciones denotando molestia cual costumbre ). â  El apellido es condena para todos, hmm. Dudo mucho que estĂ©s aquĂ por buena voluntad. â ¿Siquiera conocĂas a esa charlatana? â Ascenso de arcos, un ĂĄpice de curiosidad decorando los cerĂșleos. Â
chasqueo reluce en la relativa tranquilidad del trayecto, burlesca sonrisa aun afianzada a facciones. â no me digas que la pequeña kingsley quiere ser un miembro productivo de la sociedad. Âżo finalmente estĂĄn dando filosofĂa en la escuela? â relucen en cada sĂlaba las intenciones de molestia, figura alienada la reputaciĂłn que se ha forjado, aquel que poco aporta donde quiera que plante pisada. â sabes que no. el reverendo derem ejerciĂł unas muy convincentes amenazas para arrastrarme aquĂ. â al menos entre la familia se permite difamar figura progenitora, acompañando palabras de un encogimiento de hombros. â ni siquiera recuerdo su nombre, para serte honesto. ÂżtĂș alguna vez fuiste a ver tu futuro amoroso en sus cartas? â aflora nuevamente la sonrisa sardĂłnica, diversiĂłn asegurada por el tiempo suficiente en que la menor decida aguantarlo.Â
NEIL·:
          tildĂł rostro al costado, coincidiendo silente en lo expuesto. era algo en que habĂa reflexionado desde el inicio de la bĂșsqueda, pero imaginĂł ahorrĂĄrselo serĂa mĂĄs prudente. âeso no te lo puedo negar.â admitiĂł finalmente, balanceando linterna entre dĂgitos. âno a un nivel personal, si eso quieres saber. Âży tĂș?â
â nah. â hombro diestro se eleva, comunica con cuerpo la misma negativa que emiten labios. â ni siquiera fui una vez a su tienda, no estaba seguro de que no fuera todo un engaño. y parece que al final el tarot no le fue tan Ăștil, huh. â no es capaz de guardarse negatividad dentro; es casi un trabajo de medio tiempo el esparcir los comentarios tĂłxicos que llegan a la mente. su linterna alumbra una bifurcaciĂłn mĂĄs adelante en el camino, y su ceño se frunce. â Âżcrees que hay que desviarse? â remarca entonces, apuntando en la direcciĂłn encontrada con la barbilla.
PROSERPINE·:
â mi abuelo decĂa que los mejores negocios se hacĂan en un velatorio o en la oscuridad, supongo que aquĂ combinamos dos de los dos escenarios fuera de que, como ya sabemos, la planificaciĂłn de eventos es algo que en esta ciudad no se da de forma orgĂĄnica. â
â tu abuelo suena a un hombre inteligente. Âżkoçovali, no? â la claridad de faros cercanos permiten adivinar la identidad de acompañante, reconociendo facciones de aquella forma vagamente familiar propia de los habitantes de pueblos no tan grandes. â no sĂ©... es casi como si en realidad no quisieran encontrarla. â se encoge de hombros, posa mirada en el desĂ©rtico alrededor, intentando cumplir con la tarea asignada. no hay nada de importancia allĂ donde la luz se abre paso, y recae pensamiento sobre sien: duda que haya algo quĂ© encontrar.
NORA·:
âNo la estamos buscando de noche,â AfirmĂł entonces, dirigiendo su atenciĂłn al muchacho. âtĂș llegaste tardeâ ConcluyĂł con firmeza como si la verdad hubiese yacido en su lengua cuando, en realidad, desconocĂa totalmente el manejo horario de su compañĂa.  âÂżpor quĂ© tanta cuestiĂłn, de todos modos? sabes que lo que importa al final del dĂa es encontrar a TiffoneâReiterĂł prosas paternas con el Ășnico proposito de seguir a pie de la letra su guiĂłn (rol).
â discĂșlpame por ser autentico y no querer pretender que soy un santo como el resto de la poblaciĂłn. â dice, veneno deslizĂĄndose desde sĂlabas y llenando la curva que florece en labios, alumbrando el rostro contrario momentĂĄneamente con la linterna, en parte para confirmar la identidad de la voz familiar y tambiĂ©n buscando la molestia en figura que le acompaña. â encontrar a tiffone, huh. precisamente por eso lo digo. solo busco las mejores condiciones para esta bĂșsqueda, no le encuentro razĂłn de ser a buscar en la oscuridad si tienen horas en esto y no encuentran ni un mechĂłn de pelo. â encogimiento de hombros da punto final a discurso, poco le interesa si su prima puede vislumbrar verdad detrĂĄs de cacofonĂa expresada; son solo ganas de ser el antagonista, diversiĂłn encontrada en llevar la contraria.
HANS·:
    âtal vez ya sea tarde si esperamos a mañana temprano.â no hablĂł de la verdad subyacente, de que tal vez ya fuera tarde de cualquier modo. tampoco veĂa cĂłmo pensar asĂ ayudarĂa en algo.
â y tal vez dejar que los expertos realizaran la bĂșsqueda habrĂa sido mejor para ella, pero mejor dejar que algĂșn chiquillo de quince años encuentre un cadĂĄver, Âżno? â es, en parte, malicia la que condiciona prosas, ese deseo latente de despertar reacciones o al menos consciencia. del otro lado solo hay amargura por condiciĂłn actual, el peso de un par de ojos que siente sobre la espalda aunque la presencia de progenitor se encuentre a metros de distancia. â ah, perdĂłn, se me olvida que estamos trabajando bajo la ilusiĂłn de que solo estĂĄ perdida. â
EILEEN·:
âÂżPropones esperar hasta mañana?â se entromete en lo que bien pudo ser un pensamiento en voz alta, la insoportable calma le lleva a interesarse por cualquier tipo de distracciĂłn que pueda encontrar. âDormir plĂĄcidamente, desayunar, mirar un poco de televisiĂłn, Âży reciĂ©n entonces salir a buscarla?â espera que sea evidente dĂłnde, desde su perspectiva, reside el porque.
su boca se yergue en media sonrisa, tintes de sorna decorando cualquier indicio de simpatĂa en la acciĂłn ante la oferta perfecto de quien, en momento de aburrimiento, en medio de caminata forzada, se convierte en carnada. â velo de esta formaâ Âżen quĂ© estĂĄ ayudando realmente esta turba de pueblerinos inexpertos? se supone que estamos buscando âpistasâ cuando en realidad estamos pisoteando huellas, manchando evidencias y ensuciando cualquier cosa salvable de este caso. hay que usar menos la empatĂa y mĂĄs el sentido comĂșn, rubita. â
DAN·:
âCreo que el plan es que lo que sea que se la haya llevado, nos lleve a nosotros tambiĂ©n.â No detiene sus pasos al voltear el rostro hacia el dueño de aquellas palabras, aunque persiste cierta tranquilidad en cada paso que da. Cualquiera podrĂa pensar que se encuentra de paseo. âÂżCuĂĄntos años tiene, lo recuerdas?â
â matando dos pĂĄjaros de un tiro para el gobierno, eh. â comisura diestra se alza en mofa, actitud cotidiana, comentarios mĂĄs que esperados. ante interrogante ajena solo se encoge de hombros, mirada puesta en el resto de camino mientras la mente trota todos los caminos dirigidos a casa. â no tengo la mĂĄs mĂnima idea. en realidad no la conocĂa de nada, nunca quise perder mi dinero en su tienda. ÂżtĂș sĂ? â porque ante la promesa de una larga jornada supone que entretenerse con alguien mĂĄs no es tan pĂ©sima idea.
SHERRY·:
Un respingo y contuvo la respiraciĂłn durante un segundo cuando la voz masculina sonĂł a su lado. Y en un segundo la luz de su linterna fue a parar justo al rostro del muchacho. âÂżQuĂ© haces aquĂ?â inquiriĂł casi de golpe, pero se obligĂł a recuperar ese tono sereno caracterĂstico al pronunciar lo siguiente: âÂżNo deberĂas estar con tu grupo?âÂ
" buscando a la desaparecida, aparentemente. â responde a la primera de las inquietudes ajenas, ceja diestra en alto ante reacciĂłn femenina. siguiente interrogante solo logra despertar irritaciĂłn, una chispa roja dentro de bosque repleto de pĂłlvora. â ÂżquĂ© te hace pensar que tengo grupo? y a ti tampoco te veo muy acompañada. â se cruza de brazos, expectante.Â
MARCO DEREM Â Â Â Â Â Â Â durante la bĂșsqueda de la tarotista.
NEIL·:
          le dio rĂĄpido vistazo curioso antes de responder junto a breve y sutil encogimiento de hombros. âen algunos casos doce horas marcan la diferencia.â
â solo no creo que lo que la policĂa, agentes entrenados para esto, no pudo encontrar con la luz del sol y perros, lo podamos lograr nosotros en medio de la noche y con linternas defectuosas. â se pasa el reverso de la mano por la nariz, el frĂo de la noche logrando esperados resultados, antes de observar de reojo a quien camina no tan lejos. â Âżla conocĂas? âÂ
LEĂNARD·:
âYo pensĂ© que sĂłlo seguĂan la lĂłgica de las pelĂculas de terror: âvamos al bosque por la nocheâ âseparĂ©monosâ âque nos maten de a unoââÂ
â Âży si la alcaldĂa estĂĄ al tanto de todo? Âży si el asesino serial es el alcalde? Âży si somos todos victimas de un juego macabro como saw? â pĂĄnico ficticio empaña palabras a medida que suelta las preguntas, para simplemente dejar salir una carcajada seca luego, la señal de la broma en sus prosas. â si descubrimos alguna jugarreta serĂamos famosos, Âżno, primo? â
KINGSLEY·:
â  El sentido comĂșn no ronda mucho por estos lados.  â A diferencia de la solidaridad, las supuestas buenas intenciones. Caen los hombros con desgana, linterna en diestra se mueve ( pretende buscar algo ).Â
â Âżentonces quĂ© dirĂĄ eso de nosotros, huh? â responde, antes de caer presa de la curiosidad e iluminar rostro contrario para descifrar facciones, labios arqueĂĄndose en sonrisa al identificar presencia contraria. â te obligaron a salir del cuarto por lo que veo, primita. â
FAYE·:
   â tal vez porque es una vidente y, puede que su magia / vibra funcione por la noche â intento de mantener broma. â pero, puedes estar tranquilo. existen las lamparas para alumbrar tu camino â señalĂł el artefacto de luz sostenido entre sus dĂgitos.Â
â raro ser una vidente y no presentir al menos cuando algo malo te va a pasar a ti. â resopla, lengua paseĂĄndose luego con el labio superior, poca importancia otorgada a los comentarios hechos. su mirada se posa efĂmera sobre facciones ajenas, antes de alzar una ceja y apuntar con la cabeza los pedazos de espacios solo visibles ante las luces de sus linternas. â solo digo, el rango de visibilidad serĂa increĂblemente mejor con algo de sol de por medio. â
FELIKSâ:
ânah, es porque los idiotas a cargo de seguro tienen ganas de buscar a cuatro o cinco personas mĂĄs en cuanto el sol vuelva a salir. porque, ya sabes, es divertido.â
â hombre, no les llames idiotas, probablemente cobran caro por estos servicios de bĂșsqueda. equipan a la poblaciĂłn con estas linternas de porquerĂaâ â golpea la luz un par de veces con la palma, buscando que retornara a la intensidad de una Ă©poca ya pasada, â y se ahorran toda la plata con esta bĂșsqueda gratuita. â encogimiento de hombros acompaña con finalidad a las palabras; es hastĂo el que comienza a resbalarse desde sus esquinas.Â