El primer correo que tengo en la bandeja no tiene texto, fue años atrás en la universidad.
Envió un correo con tres documentos del informe final. Se lo pedí en esos días porque yo estaba en blanco. Batallé para ordenar el mío. Gracias a esta ayuda, me basé en la estructura y por fin terminé el mío. En poco tiempo pude tener mi carta de liberación del servicio social por parte del IMSS y hacer trámites de titulación.
Desempolvé este correo y contesté a este mismo como un guiño, el año pasado:
Frank, te mando mis reflexiones del día de hoy:
Siento que aún no era nuestro momento, o quizás la lección de vida era solo estar juntos este poquito tiempo.
No sé aún si esta separación será permanente, tal vez nuestros corazones si se aman, pero nuestro carácter y creencias chocan bastante. ¿Podremos retroceder a la relación de amistad?
Ayer, en nuestro primer día separados, aprendí que me debo amar a mí misma y que el tiempo conmigo es realmente importante. Siento que me descuidé durante este tiempo y dejé de hacer mis cosas. No vengo a este planeta a complacer a nadie y menos a una pareja si yo no me cuido. Por eso, ayer fue un día agridulce. Lloré inconsolablemente en la mañana. Al escuchar que llegaba un paciente, solo en ese momento, congelaba lo que sentía, secaba mis lágrimas y los atendía con cubrebocas, para que se viera poco la expresión de mi rostro. De todos modos, no fueron muchos.
Yo te deseo lo mejor del mundo y te amo. Por eso yo te dejo libre, sé feliz como tú quieras serlo.
El día anterior a ese correo, había terminado mi relación con Frank, su última respuesta fue del 23 de septiembre, pocos días después de haber celebrado mi cumpleaños. De darnos besos y abrazos, de festejar conmigo casi toda la mañana y en la noche volver, aunque por pocas horas, pues la ciudad estaba y sigue estando al día de hoy en zona de guerra, por los pinchis narcos.
Duele como morir, te tengo que tratar como a un muerto. Moriste para mí y aunque yo no quiera, porque sigo pensando en ti, que esto tiene arreglo, que puedo estar contigo. No debí decirte que me gustabas, me equivoqué Frank. Me duele mucho perderte como mi amigo y como mi amor.
Gracias por borrarme de los contactos, ya me aparece sin imagen. Ya no creo poder ser tu amiga.
Gracias por todos los momentos felices, Frank.
Ya pasaron dos semanas, sigo pensando que nuestra relación tiene solución. Quisiera mejorar en comunicarme. ¿Podemos vernos en un café Frank?
Todo el mes después de la ruptura, mandé demasiados mensajes de texto, él me contestó una vez solamente para decirme que todos esos mensajes ya eran acoso. Bueno, sí, si lo fueron. Pero yo no podía sacármelo de la cabeza. Sentía mucha tristeza, después rabia y mucho enojo. A veces reclamaba sobre cómo fueron los conflictos y a veces pedía perdón y me daba cuenta de que ya no había un futuro en esto. El dolor me carcomía, lloraba casi siempre al llegar del trabajo, dormía mucho y casi no salí a ningún lado. Me sentí fracasada en el amor y no solo en eso, en general, me sentí fracasada con mi vida. Sentí que no avanzaba nada y yo misma no sabía dónde había dejado mi autoestima.
Solo quiero que sepas que me fui a Tijuana, me salió una oferta de trabajo y voy a vivir allá. Te lo menciono porque has sido parte importante de mi vida. Te quiero mucho y te deseo lo mejor. Perdón por las cosas que nos dijimos. De verdad, ya acepté que no somos compatibles.
Extraño ser tu amiga y extraño amarte.
Hola Frank, he pensado mucho en lo que hablamos y acepto que yo me pasé de la raya al decir las cosas. Creo que no fluyó la relación que tuvimos, porque te confesé mis sentimientos cuando recién habías concluido tu relación con Citlali y ese duelo no lo habías cerrado. Creo que muchas peleas se pudieron evitar, si yo te hubiera dicho después lo que sentía o quizás no, y nunca lo voy a saber. Quisiera volver a ser tu amiga. Si quieres hablar un poco, podrías marcarme. Disculpa por todo.
Creo que ya me siento lista para volver a ser amigos. Me hace falta tu amistad.
Cuando me fui a 2mil kilómetros de mi ciudad natal, tuve demasiada ansiedad, fueron muchos cambios, pero al menos mis ganas de mandarle mensajes cesaron y yo me concentré en mi trabajo. Salí a algunas citas, que al final del día no funcionaron. Conocí a otro colega médico, pero al final terminé con él como amiga y, aun así, una pequeña parte de mí seguía con la sepultura que le había hecho a Frank.
Quisiera poder recoger mis cosas por favor. También saber de ti, y bueno. Espero que leas este correo. Ya contacté a tu mamá por lo de mi guitarra, ya sabes que mañana iré a Culiacán. Por favor márcame. Solo quiero mis cosas al menos.
Creo que te diste cuenta de que, el asunto de la guitarra era un pretexto para verte. No pude decirte en vivo y en directo todo lo que yo sentía, me cortaste en la media hora que hicimos de tu casa a mi trabajo aquella vez y eso no fue claro, no se dijo todo lo que yo quería decir y aún no lo sabía. No fue suficiente para mí, porque me he tardado estos seis meses en procesarlo todo.
Quería que me entregaras mi guitarra para realmente hablar y concluir tu muerte en mí.
En este tiempo, he salido con otros. Aún me he sentido que no estoy lista.
Te aclaro que no quiero volver, solo quiero ser perdonada de la relación que tuvimos, perdón por decirte lo que sentía cuando estabas vulnerable y que tenía demasiadas expectativas de ti que no existían ni coincidían a lo tangible, ni a la realidad que vivimos.
Me duele demasiado tu silencio. Quiero reparar lo que fue, pero me encuentro en un lugar lleno de cenizas.
Frank, tu silencio habla. Estás diciéndome que no quieres amistad, ni siquiera emites una respuesta después de la ruptura.
Ambos somos arrogantes y queremos ganar. Ambicionamos el poder. Por esto, me duele en mi ego, admitir que yo aún no te termino, aún siento cosas por ti. Siento como si tuviera un familiar desaparecido, en cuanto a sentimientos, no siento si estás vivo o muerto. Ya no sé cómo está tu corazón.
En la relación, creo que debiste ser más amable. Mis impresiones actuales son: que me tratabas como si yo fuera de segunda categoría, debido a que yo no concluí la especialidad y tú ya eres especialista, sentí en varias ocasiones que platicabas conmigo como si yo no fuera también una médico brillante. Me explicabas cosas que consideraba que para mí eran obvias, igual que para ti. Como si yo no me la hubiera pasado toda mi carrera estudiando, aprendiendo. Estudiamos igual, mismo promedio practicamente, ambos leemos ciencia a diario, pero, ¿Porqué carajo sentía que siempre me hablabas con superioridad? Esto fue lo que me detonó. Acepto que tuve mis errores y mi adicción al pleito volvió, cada vez que nos lastimábamos con palabras, yo quería tener la razón y sé que tú también, porque nos atrajeron nuestros egos frágiles. Sentí que al momento de ser tu pareja, cambió el trato que había recibido como tu amiga. Me pusiste en segundo plano, como alguien que no tendría los mismos logros profesionales que tú. El asunto con tu mamá, fue algo que me vi que no cambiarías. Me di cuenta que siempre vivirías con ella y que nunca la vas a soltar; vivas o no, en pareja. Esto fue lo que más me alertó y pude ver al horizonte: no se venía nada bueno. Yo nunca aceptaría tener de residente permanente a tu madre. De haber sabido que siempre vivirías con tu madre. No te hubiera confesado lo que sentía, desde que yo estaba en la Ciudad de México. Ambos nos hubieramos ahorrado esta relación amorosa. A veces imagino, que seguiríamos siendo compas y nos estariamos riendo de chistes inapropiados y pendejadas de internet. De todos modos, no te hubiera conocido con todas tus sombras.
Para ti, es normal este tipo de violencia psicológica y ¡Ni te das cuenta! Lo tienes bien normalizado, pero yo. Con ninguna pareja, me había peleado de esta manera ni en el pasado ni en el presente. A seis meses de la ruptura, he salido con otras personas y en ningún momento hubo tales faltas de respeto mutuas, que sí viví contigo. Siento rabia por esos momentos de violencia que viví y gracias a Dios, no fueron muchos.
A través de los años, conocí como te comportabas o como decías comportarte en tus relaciones de pareja y he reflexionado en todo lo que me confesaste cuando eras mi amigo. Creo que le haz echado demasiada culpa a tus ex novias, cuando tú también eres gran parte del problema.
Nuestro noviazgo fue corto, porque era inadmisible para mí. No duré años en darme cuenta, pero sí llevo demasiado tiempo enganchada.
Tengo que aceptar esto para poner punto final y aunque no encuentre tu alma, voy a poner la lápida en un rincón de mi corazón. Me enamoré de un espejismo, una idea de ti que no existía en la realidad. Todo estaba en mi cabeza.
Durante los 8 años que fuimos amigos, era libre. Yo me sentía a gusto, simplemente fue porque nos veíamos de vez en cuando y ambos estabamos haciendo nuestros proyectos individuales en diferentes ciudades, a miles de kilómetros de distancia.
En el momento que la relación de amistad, se hizo amorosa, firmé un contrato sin darme cuenta y las reglas del juego cambiaron. Con tu familia tenías una manera de ser, guardando ciertas apariencias, como si fueras el "héroe" o el "santo" y yo te descubrí.
Si me comporté hostil, también tuvo que ver que me sentí choqueada y algo asqueada por las incongruencias. De repente las inseguridades que yo ya había trabajado en mí; brotaron y en esas semanas di pasos en espiral invertido. Te permití creer que mi forma de hablar o de ser estaban mal, solo porque tú querías un comportamiento de parte mía, muy distinto a lo que he sido hacia ti, delante de tu familia. Querías omitir los 8 años de amistad de cómo nos hablábamos como colegas, compañeros, amigos, todo sin tapujos, sin el que dirán, sin ser políticamente correctos.
Contigo, estaba acostumbrada a hablar como se me pegara la chingada gana y ahora resulta que, en las visitas familiares, ninguno de nosotros podía expresarse con todas las leperadas y groserías, chistes obscenos, negros y racistas que nos decíamos. Constituía lo más íntimo, parte de nuestro lenguaje y de nuestra manera de relacionarnos. Así era como demostrábamos nuestro cariño, mediante humor y pendejadas. Me callaste y me dijiste que no me expresara. Me trataste como si yo estuviera loca, inadaptada, inapropiada, un ser que no lo podías presumir ante tu mamá y hermana.
De repente nadie tenía boca de marinero, nadie fumó mota desde la prepa y casi diario, en toda la universidad. Nadie hizo trampa teniendo exámenes viejos para sacarnos buenas notas en medicina. Obviamente, nadie en la residencia, tuvo ningún amorío, free, faje, caldo, nadie cogió con nadie, ni nadie vivió en la promiscuidad.
Descubrí en ese viaje a la playa que: de plano, tu familia más cercana, no te conocía en verdad. Ni yo te conocía en esa faceta, llena de incongruencias. Hablo de tu falsa manera de actuar. Siento naúseas de saber como te gusta hacer teatro en la vida, cambiándote la máscara dependiendo la función y quién acude a ella.
Me enamoré de alguien que no existe. Y eso es lo que más me ha costado superar.
Desde que murió mi abuela en carretera, fue el detonante más fuerte para yo empezar a ir a terapia. Durante estos largos años, me di cuenta qué, lo de mi abuela solo fue la punta del Iceberg. La secta cristiana en la que estaba, mi familia nuclear y extendida y por supuesto que mi papá narcisista; me enseñaron en conjunto, como sobrevivir ante un entorno hostil.
Contigo Frank, el noviazgo duró solo 6 semanas. Te crees el dueño de la persona con la que tienes un noviazgo, sientes que la posees. Los conflictos no tardaron en llegar y si fui grosera, incongruente, sarcástica, terminé diciendo cosas que me confiaste en el pasado, en la relación y todo porque nos enganchamos en el pleito. Fueron peleas sobre quién tenía el poder y la razón. Te gusta dominar, pero a mí me gusta ser respetada.
Contigo fue como si se alinearan los planetas y se abriera el hades. Retornamos en el infierno, algo que he vivido desde mi niñez y me he zafado de mi familia, huyendo siempre que puedo de Culiacán y cortando esos vínculos. Por tu parte, sentí que estabas reviviendo una y otra vez todos los mecanismos que tuviste en relaciones pasadas, pero yo no tenía vela en el entierro.
Me evité la violencia física y verbal; chantajes y manipulación que tú dijiste vivir con Citlali y con Cloe. ¿No será que, tú también eres culpable de esta violencia? Rápido me di cuenta que tú no eras lo mejor para mí. No quiero vivir con alguien amargado y traumado de la vida, ni alguien que castiga con silencio para someter o imponer superioridad.
En cada escenario finges ser otra persona, creo yo, que ni siquiera sabes quién eres. Seguirás siendo un personaje, un actor de la vida.
Yo me conozco, soy auténtica y a mí no me viene actuar papeles secundarios.
Gracias a Dios, yo ya me amo. Fue una década de ser tu amiga. No quiero, ni necesito serlo. Si dejo tu asiento vacío, llegará al tren alguien que sí sea agradable para mí, que me aporte buenas costumbres y tratos.
Quiero ser amada de verdad.
Me despido y hasta luego.