30 DE MAYO | Santa Juana de Arco fue una joven campesina que se convirtió en heroína de Francia por su papel durante la fase final de la Guerra de los Cien Años. Juana afirmó haber tenido visiones del Arcángel Miguel, de Santa Margarita y de Catalina de Alejandría, quienes le dieron instrucciones para que ayudara a Carlos VII y liberara a Francia de la dominación inglesa en el período final de la Guerra de los Cien Años. Carlos VII, que todavía no había sido coronado, envió a Juana al asedio de Orleans, según varios los historiadores, el ejército francés se anotó importantes victorias durante el breve tiempo que Juana estuvo allí.
Otras rápidas victorias permitieron que Carlos VII fuera coronado rey de Francia en Reims. Este evento tan esperado elevó la moral francesa y allanó el camino para su victoria final.
El 23 de mayo de 1430 fue capturada en Compiègne por un grupo de nobles franceses aliados con los ingleses. Después de ser entregada a los ingleses fue procesada por el obispo Pierre Cauchon y declarada culpable. El duque Juan de Bedford la quemó en la hoguera en Ruan el 30 de mayo de 1431, cuando tenía alrededor de 19 años de edad.
En 1456 un tribunal inquisitorial autorizado por el papa Calixto III examinó su juicio, anuló los cargos en su contra, la declaró inocente y la nombró mártir. Juana de Arco ha sido una destacada figura popular y cultural desde el momento de su muerte gracias a que muchos escritores, artistas y compositores se han inspirado en ella.