Sesión 5 Análisis y abstracción de la información
Toda persona tiene derecho a consumir alimentos sanos y nutritivos, a una alimentación adecuada y a no padecer hambre (FAO, 2000). Hoy en día son resaltados los problemas de nutrición y los efectos negativos de arrastrar malos hábitos alimenticios estrechamente relacionados con factores como pobreza y falta de educación. En México prevalece un panorama desalentador en el marco salud, datos de ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino) marcan un aumento en la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad de 1.3 puntos porcentuales entre 2012 y 2016 en adultos. Una diversidad total de la dieta en el ámbito nacional de 6.5 grupos de alimentos por día y remarca los principales obstáculos para alimentarse saludablemente puntuando la falta de dinero (50.4%), asimismo la falta de conocimiento (38.4%), y de tiempo (34.4%) para preparar alimentos saludables.[1]
La carencia de micronutrientes afecta a cientos de millones de personas, particularmente mujeres y niños de países en desarrollo. Más de 250 millones de niños de todo el mundo corren riesgo de padecer carencia de vitamina A, 200 millones de personas sufren bocio (20 millones tienen dificultades de aprendizaje causadas por la carencia de yodo), 2,000 millones de personas (más del 30% de la población mundial) padecen carencia de hierro y 800,000 muertes infantiles anuales son atribuibles a la carencia de zinc. (FA0, 2014, p.117)
Los océanos contienen el 80% de la biomasa de la Tierra y el potencial de los ingredientes nutricionales, terapéuticos y funcionales es infinito (iffo,2017). El territorio mexicano tiene una longitud de alrededor de 11,500km de extensión y se encuentra dividido en cinco grandes regiones pesqueras. Los estados de Baja California, Baja California Sur y los mares de Sonora, Sinaloa y Nayarit forman parte de la región I. La región II comprende los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Abarcan la región III los estados de Tamaulipas y Veracruz, segunda más importante del país. Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo se encuentran en la región IV. La región V está integrada por todas las entidades federativas que no tienen litorales y donde se practica la acuicultura. En nuestro país la producción pesquera y acuícola está constituida por un importante número de especies[2], entre los que destacan el abulón, almeja, atún, bagre, bandera, bonito, calamar, callo de acha, camarón, corvina, erizo, esmedregal, huachinango, jaiba, jurel, Langostilla, lenguado, mejillón, mero, mojarra, ostión, pampano, pargo, pulpo, mantarraya, robalo, sardina, sierra, tiburón, caracol, entre muchos más. Comercialmente explotable la pesca se constituye en cuatro grupos.
1. Especies pelágicas o masivas, por su rendimiento en volumen.
2. Especies demersales de alto, mediano o bajo valor económico.
3. Crustáceos y moluscos.
4. Especies de cría y acuacultura (producción en cultivo).[3]
La mitad de la producción pesquera en México se basa principalmente en peces pelágicos y gran parte de la captura se destina a la exportación y la preparación de alimentos para consumo animal (iffo,2017). En los países y los grupos de población, el origen de la energía alimentaria guarda una relación con el ingreso, de acuerdo con los datos de la ENIGH (Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares)[4], las familias mexicanas gastan un promedio 7,685 pesos trimestrales en alimentos consumidos dentro del hogar de los que la carne ocupa el 23.3%, cereales 17.9% Verduras, legumbres, leguminosas y semillas 11.5% y pescados y mariscos 2.4%. la dieta alimentaria de los hogares mexicanos ha perdido calidad ya que los gastos de las familias para adquirir productos ricos en proteínas tales como carne y pescado disminuyeron.
La carne y el pescado contienen como nutrientes básicos agua, proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. El musculo de los productos marinos puede contener cantidades importantes de vitaminas liposolubles e hidrosolubles. Dentro de las primeras se encuentran la A, D Y E, que están presentes en mayor concentración en organismos marinos que en mamíferos. La porción comestible de invertebrados marinos contiene una baja cantidad de tiamina y de folacina, presenta una cantidad elevada de riboflavina y ácido pantoténico. Son excelente fuente de proteínas (16-21%), lípidos (0.2-25%), respecto al contenido lipídico son fuentes de ácidos grasos poliinsaturados en una proporción de 24-45% y respecto al total de ácidos grasos; destaca la presencia de ácidos grasos omega-3. (Higuera, Graciano, Tapia, Castillo, 2008). A pesar de que algunos ejemplares son altos en colesterol, la mayor parte de ellos son aptos en el marco de una alimentación saludable.
En el presente trabajo se busca analizar que tipo de limitaciones existen en el aumento del consumo de proteína del mar. Para poder identificar el diseño de estudio Bottaro (2014) describe muy claro dos categorías de estudio que son fácilmente identificables: descriptivos y longitudinales. Los primeros son estudios observacionales que comprenden la descripción de uno o varios casos clínicos agrupados en una condición; y los denominados “estudios de corte transversal” que describen las características de una población en un momento determinado. Por otro lado los estudios longitudinales pueden ser estudios observacionales o de intervención que son realizados en un período de tiempo determinado.
El estudio transversal también conocido como encuesta de frecuencia o estudio de prevalencia. En general, se realiza para examinar la presencia o ausencia de una enfermedad u otro resultado de interés, ocurriendo en un tiempo determinado y a una población específica. Para iniciar un estudio transversal se pueden aplicar los siguientes 4 pasos (Alvares & Delgado, 2005)
1. Formular la pregunta de investigación y elegir la población de estudio, escogiendo cuidadosamente la muestra de estudio, lo que implica un adecuado diseño de muestreo y tamaño de la muestra, así como el rigor de los criterios de selección de los sujetos de estudio.
2. Decidir las variables de la población más relevantes para la pregunta de investigación, basados en una búsqueda detallada de la mejor evidencia científica publicada.
3. Elegir el método de medición de las variables y los procedimientos de recolección de datos.
4. Elegir el plan de análisis de los datos obtenidos, estableciendo claramente los procedimientos estadísticos que se ejecutarán para disminuir el potencial efecto del azar, sesgos y el papel de variables confusoras.
Algunos trabajos, por ejemplo el de la Revista Iberoamericana para la investigación y Desarrollo Educativo realizo 50 encuestas al azar a integrantes de la Universidad Autónoma de Baja California en la Unidad Ensenada, en Ensenada, B. En un formato de 11 preguntas con el fin de obtener información sobre frecuencia de consumo, especies preferidas, tipo de presentación del producto, peso de las porciones que se ingieren por ocasión, el lugar donde se adquieren los productos, medio de información para su consumo, entre otras. En general, el estudio realizado con este procedimiento destaco que al ser un estudio realizado en zona costera el 100% del grupo incluyo marisco en su dieta, determino también un consumo con regularidad de productos acuáticos y que el nivel educativo y los conocimientos que se adquieren a través de la educación sobre alimentos y los hábitos alimentarios, determinan el comportamiento de los individuos sobre los mismos.
Por su parte Claudia Lorena Murillo a través de la recopilación de datos en empleados del área administrativa de la facultad de ciencias, docentes de Nutrición y alumnos de nutrición y dietética de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá D.C. el semestre de 2011 mide si existe asociación por medio de cruces de variables utilizando 15 preguntas con el fin de identificar y confirmar que factores se encuentran involucrados para que el consumo de pescado se vea afectado en la población escogida, donde incorpora la formulación de preguntas cerradas y respuestas abiertas. Como rasgo distintivo de este estudio, sobresale la razón de mayor relevancia por el cual no se consume pescado en la variante, reflejando que al 45%”no se encuentra dentro de sus hábitos alimentarios,” 30% “no le gusta” y el 25% “ se siente incómodo por su olor y sabor.”
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura. (2014). El estado mundial de la pesca y la acuicultura. Consultado en México (2018). Recuperado de: http://www.fao.org/3/a-i3720s.pdf
THE MARINE INGREDIENTS ORGANISATION. (2017). Beneficios del uso de los ingredientes marinos. Consultado en México (2018). Recuperado de: http://www.iffo.net/es/beneficios-del-uso-de-los-ingredientes-marinos
Arreguín-Sánchez, Francisco; Arcos-Huitrón, Enrique. La pesca en México: estado de la explotación y uso de los ecosistemas. Hidrobiológica, vol.21, núm. 3, 2011, pp. 431-462 Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa Distrito Federal, México. Consultado en México (2018). Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=57821483014
Víctor Manuel Ocaño Higuera, Abril Z. Graciano Verdugo, María Isabel Tapia López, Francisco Javier Castillo Yáñez. (2008). El consumo de alimentos de origen marino: un camino a la salud. Consultado en México (2018). Recuperado de: http://www.revistauniversidad.uson.mx/revistas/22-22articulo%208.pdf
Irma Martínez Jasso, Pedro A. Villezca Becerra. (2005). La alimentación en México. Un estudio a partir de la encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares y de las hojas de balance alimenticio de la FAO. Consultado en México (2018). Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/402/40280207.pdf
COMISIÓN NACIONAL DE ACUACULTURA Y PESCA. (2014). Anuario estadístico de acuacultura y pesca. Consultado en México (2018). Recuperado de: http://www.conapesca.gob.mx/work/sites/cona/dgppe/2014/ANUARIO_ESTADISTICO_DE_ACUACULTURA_Y_PESCA_2014.pdf
Bottaro FJ. (2014). Diseño de los estudios de investigación. Debilidades y fortalezas. Consultado en México (2018). Recuperado de: http://www.sah.org.ar/revista/numeros/Vol18.n1.74-83.pdf
Gerardo Álvarez Hernández, Jesús Delgado De la Mora. (2015). Diseño de estudios Epidemiológicos. I. El Estudio Transversal: Tomando una Fotografía de la Salud y la Enfermedad. Consultado en México (2018). Recuperado de: http://www.medigraphic.com/pdfs/bolclinhosinfson/bis-2015/bis151f.pdf
“Todos provenimos del mar, pero no todos somos del mar. Aquellos que sí lo somos, los hijos de las mareas, tenemos que volver a él una y otra vez” Chasing Mavericks (Michael Apted & Curtis Hanson, 2012)
[1]ENSANUT (2016) Informe final de resultados, consultado en México (2018) de: http://www.promocion.salud.gob.mx/dgps/descargas1/doctos_2016/ensanut_mc_2016-310oct.pdf
[2]CONAPESCA (2014) Anuario estadístico de Acuacultura y Pesca 2014, consultado en México (2018) de: http://www.conapesca.gob.mx/work/sites/cona/dgppe/2014/ANUARIO_ESTADISTICO_DE_ACUACULTURA_Y_PESCA_2014.pdf
[3]Gobierno del Estado Baja California (S.F) Principales sectores, productivos y servicios, consultado en México (2018) de: http://www.bajacalifornia.gob.mx/portal/nuestro_estado/municipios/ensenada/sectores.jsp
[4]INEGI (2016) Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, consultado en México (2018), Recuperado de:http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/nueva_estruc/promo/presentacion_resultados_enigh2016.pdf