Cause, darling I’m a nightmare dressed like a PEGACORN. #HappyHalloween!

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@r-osiestewart
Cause, darling I’m a nightmare dressed like a PEGACORN. #HappyHalloween!
¿Cómo que no sabes nada? ¡Es lo que te enseñan en jardÃn de infantes! —rió levemente y le sonrió a la niña—. Me entretiene y me mantiene la mente ocupada para olvidarme de ciertas cosas —admitió y contempló a la joven por unos segundos. No querÃa ser impertinente pero no sabÃa con exactitud que clase de relación tenÃan en aquéllos momentos y la duda le mataba—. Rosie, ¿sigues…enojada conmigo?
Pero a mà nunca me gustaron, asà que no aprendà nada --confesó riendo--. Solo distingo al Tiranosaurio Rex y hasta ahà llega mi conocimiento, pero tampoco es que importe mucho, murieron hace millones de años --rodó los ojos y se quedó pensativa por unos segundos. No tenÃa por qué seguir enojada con él, y tampoco era quién para estarlo. Después de todo, ella le estaba ocultando la existencia de su hija--. Ya pasaron dos años, Jay. Si te guardaba algún rencor o algo, ya se me fue --respondió con una pequeña sonrisa, como si todo estuviera bien--.
—Estás en lo cierto —concordó, soltando una ligera risa—. Estoy de acuerdo, además es muy carismática. Tu hija es una futura estrella, Rosie —le sonrió con cierta dulzura.
Lo sé --asintió sonriente--. A donde sea que va, la gente se para para ponerse a conversar con ella, ¿puedes creerlo? A veces la envidio.
—¿Cuántos años tiene? —preguntó, percatándose de que no conocÃa la edad de la pequeña—. De todas formas, va a ser preciosa cuando crezca, estoy segura.
Dos años, pero por su forma de hablar creo que aparenta más --rió--. Ya lo creo... Si no tiene futuro como modelo, al menos podrá ser actriz o algo parecido.Â
¿Son parecidas? No te veo hablando de dinosaurios todo el dÃa Rosie —rió por lo bajo—. Neh, uno se acostumbra. Si me cansan los falsos rumores y las caámras. Oh y las fanáticas. Pero en fin, creo tener uno de los mejores trabajos del mundo de todos modos.Â
No, en realidad no sé nada de dinosaurios --respondió soltando una risita--, pero cuando era chica sà era de hablar todo el santo dÃa --continuó, luego asintiendo con la cabeza--. SÃ, debe ser cansador. Yo no lo soportarÃa, pero si es lo que te gusta hacer...
Luego crecerá y hablará de temas más aburridos y poco inocentes —murmuró—. Quizás lo sacó de su padre, no tiene por qué ser igual a ti —rió por lo bajo, intentando divagar aquélla incómoda vibra que le otorgaba la situación—. ¿Y tú cómo estás Rosie?
Puede ser, no lo sé. Es que en realidad somos muy parecidas en todo, y resulta raro que seamos tan distintas en eso  --se encogió de hombros, intentando restarle importancia--. Bien, aunque algo cansada de correr a Katie por todos lados. ¿Tú? ¿No te cansas de toda la vida agitada del tour?
Te amo —esbozó con una sonrisa para luego echarle un vistazo a la niña—. La próxima vez que tengan una sesión de pelÃculas deberÃan llamarle. Si se trata de disney puedo cantar todas las canciones hasta del revés.Â
Perfecto, te llamaremos, pero tú tienes que traer la comida --advirtió apuntándola con el dedo Ãndice--. Somos... tres. Todas las tardes Katie y yo nos hacemos un mini concierto.
—Bueno, si quiere ser modelo puedo ayudarla —propuso, con una sonrisa—. Aparte es hermosa, serÃa perfecta para el trabajo —comentó, alternando su mirada entre la pequeña y su madre.
Voy a tenerlo en cuenta --asintió con una sonrisa--. Pero más adelante, todavÃa es chica, recién acaba de dejar los pañales.
 Negó con una sonrisa, tendiéndole a la pequeña, que estaba sentada en su muslo, con un poco más de fuerza—. Estábamos conversando de My Little Pony. —Comentó, abrazando sus rodillas contra su pecho, sentado en el suelo y con la espalda apoyada en la pared—. Esa niña tiene potencial, va a ser muy inteligente. ¿Verdad que s� —Preguntó luego, dirigido hacia Katie.
¿My Little Pony? Bueno, eso es nuevo —fingió sorpresa—... SÃ, y también va a ser una gran charlatana —rió—. A veces habla tanto que me preocupa que le de un paro respiratorio.
Yo creo que el mundo serÃa mejor si existiere Monster inc, imagÃnate, no habrÃa más cucos… —siguió conversando con la pequeña señorita en cuanto su madre apareció—. ¿de qué hablar? Katie es asombrosa y adoro conversar sobre pelÃculas de disney. Es de hecho una de las pocas que me escucha —agregó con una sonrisa mientras se disponÃa a sacudir el pelo de la adorable niña—.Â
Nunca se es demasiado adulto para no hablar de Disney —respondió sonriente—. Esa es una de las pasiones que compartimos. A veces nos pasamos horas enteras viendo pelÃculas juntas.
—Alzó su mirada a la muchacha en busca de aquella tierna niña que se habÃa detenido a hablarle de cosas infantiles que sólo ella entendÃa, y sin embargo, le enterneció, por lo que trató de mantenerse al tanto de sus bruscos cambios de conversación. Negó con su cabeza, portando una expresión seria—. No, la verdad —llevó su mano a su nuca—, pero me sorprende que hable tanto. Pensé que se iba a desmayar en cualquier momento.
Lo sé —rió—. Comienza hablando de caricaturas y termina hablando de un tema completamente diferente. Por las mañanas es un poco difÃcil seguirle el ritmo, pero luego de un tiempo de acostumbras.
Giró sobre sà misma por décima vez, para que la pequeña Katie observara su atuendo. Al parecer, a la niña le habÃa encantado su ropa. Soltó una carcajada al escuchar a Rosie, negando con la cabeza—. Para nada, es adorable. De hecho, estábamos hablando de ropa. Tu hija es toda una fashionista —comentó, con cierto humor, mientras le dirigÃa una dulce sonrisa a la pequeña.
DÃmelo a mÃ. A veces me hace cambiarla de ropa tres veces seguidas —comentó riendo—... Tal vez de grande se convierta en modelo, ¿quién sabe?
 —¿Qué? Oh no, no, no me estaba molestando. Es mas, estábamos teniendo una entretenida charla sobre unicornios y princesas —aseguró, sonriendo a la pequeña ahora en brazos. Dentro de meses, ella serÃa la que tuviese que estar de aquella forma; cuidando a su bebé.
Su tema preferido de conversación —rió—. Genial, entonces ahora ya sabemos a quién buscar cuando no pare de hablar. Yo ya me sé de memoria todas las historias que te puedas imaginar sobre unicornios.
Se habÃa tropezado con la aparatosa muñequita de Rosie mientras deambulaba por los pasillos y se encontraba entretenido escuchando una historia tierna e inocente en los labios de la niña. Le sonrió a Stewart y negó con la cabeza—. Sólo me hablaba sobre dinosaurios y perros. De hecho estaba divertido ¿qué le das de comer? —inquirió riendo por lo bajo—. Tiene una imaginación…peculiar.Â
Está todo en su pequeña cabecita, ojalá todos tuviéramos esa imaginación —se encogió de hombros—. No sé de dónde sacó la locura por los perros... Yo adoro los gatos, y ella prácticamente los odia. Es raro —negó con la cabeza, riendo—.
 — SÃ, los ositos cariñositos son mejores que cualquier otra caricatura eso te lo puedo prometer —habló con la pequeña niña con la que tenÃa una charla divertida, llevaba sentada unos cuantos minutos en el pasillos del hotel, una sonrisa se asomó en su cara al ver a la rubia tomándola en brazos—. No, no me estaba molestando para nada. Sabes que siempre puedo cuidarla, si quieres.
Oh, ahora sé por culpa de quién está loca por los ositos cariñositos —entrecerró los ojos, divertida—. Últimamente está muy inquieta, asà que tendré en cuenta esa oferta porque no me vendrÃa mal un poco de ayuda.
 Se habÃa encontrado con la pequeña corriendo por los alrededores, reconoció perfectamente a la pequeña hija de Rosie. Jugó con ella y su muñeca hasta que la voz de la rubia se cruzó por sus oÃdos. —No molestaba para nada, le estaba enseñando a hacer una estrategia militar con su barbie—. Bromeó.
Por favor, no me digas que ahora va a degollarlas a todas porque te mataré —bromeó—. Estaba hablando con alguien y cuando me di vuelta ya no estaba, casi muero del susto.